Opinión

Cazando por 20 años en Monster Hunter

A días del Tokyo Games Show donde se rumorea que podrían anunciar el próximo, he decidido contar mi primera experiencia con Monster Hunter.

La compra inicial

Era un jovencito de 10 y tantos años cuando me llevaron al Mediamarkt a comprarme un juego para la PSP por mi cumpleaños. Todos aquellos que han tenido o conocen la PSP, sabrán que tenía un catálogo MUY sólido, lleno de juegazos. Pero uno me llamó la atención: ahí estaba en la portada una persona luchando con una especie de lagartija en la nieve con una katana. Monster Hunter Freedom 2, ponía en la portada.

Sin embargo, me dijeron que ese juego era muy caro y que escogiera otro, aunque por suerte tenían ahí mismo el primer Freedom, así que me “conformé” con él.

Portada de MH Freedom 2 (o Portable 2nd, como fue llamado en japon)
Esta portada tan llena de acción rápidamente despertó mi interés en el juego.

Primer contacto con Monster Hunter

El juego tenía un control un tanto raro para mis jóvenes manos, pero teniendo la consola un solo joystick no había mucho que se pudiera hacer: con el botón L podías centrar la cámara, pero si querías moverla no te quedaba otra que usar los botones de dirección. Al principio el botón L solo me bastaba, pero pronto empecé a notar las limitaciones y me adapté a utilizar el índice para mover la cámara (lo que popularmente se conoce como “The Claw” o la Garra).

Pensándolo fríamente, fue aquí donde ya empezaba a notarse mi sangre de cazador, aunque en ese momento no era consciente de ello. Sí, me lo pasaba bien con el juego, pero aún no estaba haciendo mucho: recoger hierbas por aquí, quizá mata un par de Velociprey (unos monstruos parecidos a los velocirraptores)… En una misión de recoger huevos te ataca un dragón (la Rathian, creo recordar), aunque siempre he sido alguien enfocado en sus objetivos y mi objetivo era llevar huevos al campamento. Ni se me pasó por la cabeza intentar matar al monstruo, así que pasé de largo e intenté llegar al campamento antes de que me pillara.

Para que os hagáis una idea de en que consistía «la garra». De esta manera, podíamos usar tanto la cruceta como el joystick de la PSP.

Mi primer obstáculo

Pronto, llegó el día fatídico, el duelo predestinado… La misión urgente del Yian Kut-Ku. No importaba cuántas veces me lanzaba a él con todo mi tesón, no importaba cuántos viajes hacía antes intentando conseguir mieles para combinar megapociones. No había manera… Mi estilo de tirarme sin pensar y atacar a lo loco igual servía con los pequeños, o incluso con el Velocidrome (el alpha de los Velociprey), pero estaba claro que eso no iba a servir contra el “pájaro” rosa.

No, él exigía mas. Él pedía un plan de ataque y un esfuerzo mayor para entenderlo. Para acabar con él necesitaba entender qué es lo que estaba intentando cazar.

Después de muchos intentos, y muchas cacerías donde le dejaba en las últimas (irónicamente, podría haberlo capturado, pero como buen novato aún no sabía que se podían capturar, o como se hacía), al final lo logré. Logré dar muerte a ese “demonio” rosa. Y ahí es donde de verdad empecé a engancharme al juego, donde de verdad empecé a ser un cazador.

Yian Kut Ku Rosa
Durante muchos días, este alegre pájaro rosita fue mi némesis.

El mundo de Monster Hunter es un mundo vivo

Por supuesto, el tener que estudiar a los monstruos hizo que empezara a darme cuenta también del esfuerzo y cariño con el que se hicieron. Ya desde el principio, en Monster Hunter había una clara predilección por mostrar a los monstruos con sus propias costumbres y necesidades, haciéndolos más cercanos a “animales” que a monstruos genéricos. Incluso con las propias limitaciones de la consola y de la época, el juego nos daba contenido como unos pequeños videos muy apropiadamente llamados “videos de ecología” en las que podíamos ver un pequeño fragmento del día a día de los monstruos. Fue eso lo que terminó de engancharme a la franquicia en sí.

La saga continuó manteniendo algunas cosas y cambiando otras tantas; Rise o World son muy distintos al Freedom Unite, por ejemplo. Sin embargo, esa idea de que tienes que aprender sobre ciertos monstruos y esforzarte por conocerlos, así como el esfuerzo para mostrarlos como criaturas vivas con su propia biología y ecología sigue estando ahí hasta llegar a su culmen en Monster Hunter World, aprovechando que salía en consolas con la potencia suficiente.

Como ejemplo, aquí tenéis el video de ecología de la Rathian, donde se la puede ver dando de comer a sus retoños.

Es difícil saber hacia donde nos llevará la saga, pero mientras mantengan ese esfuerzo al diseñar y representar a las distintas criaturas en el propio juego, pueden contar con que seguiré con ellos al pie del cañón, con el arma afilada y las pociones listas.

Si os interesa leer más, aquí podéis ver mi monográfico sobre Monster Hunter Stories, uno de los juegos de la franquicia.

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Jose Antonio

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Fan de los juegos en general, y de MH en particular! Siempre listo para jugar y probar cosas nuevas!

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