Stonemachia es el nuevo proyecto de Crossfall Games llega este 26 de mayo a PC y poco a poco se está convirtiendo en uno de esos juegos independientes que más curiosidad generan dentro del género soulslike. Desde sus primeros avances, el título ha llamado la atención por una mezcla bastante poco habitual de ideas. Combates exigentes, estética inspirada en el arte italiano y un sistema donde el protagonista puede transformarse en piezas de ajedrez para cambiar completamente su estilo de lucha. Todo esto dentro de un mundo oscuro y extraño que recuerda por momentos a una pintura antigua convertida en videojuego.
Un peón que lucha en un mundo destruido por ángeles
La historia de Stonemachia nos lleva a Medhelan, una tierra arrasada por una misteriosa Plaga de Ángeles. El protagonista es Zefiro, un peón de ajedrez que inicia un viaje por escenarios llenos de ruinas, criaturas deformadas y enormes estructuras inspiradas en la arquitectura italiana. La ambientación tiene muchas referencias al arte renacentista y barroco, además de influencias claras de la literatura de Dante, algo que le da una personalidad bastante distinta dentro del género.
Uno de los aspectos más importantes del juego es el combate. Crossfall Games ha explicado que el sistema gira alrededor de los bloqueos y contraataques en el momento exacto. El escudo no sirve solo para protegerse, sino que forma parte central de cada enfrentamiento. La idea es obligar al jugador a medir bien los tiempos y aprovechar cada error del enemigo para abrir huecos en su defensa. Todo esto se mezcla con movimientos rápidos y habilidades diferentes dependiendo de la transformación que use Zefiro.
La mecánica más llamativa de Stonemachia es precisamente esa posibilidad de convertirse en distintas piezas de ajedrez. Cada forma funciona casi como una clase distinta, con habilidades, velocidad y ataques propios. Algunas transformaciones están más centradas en la fuerza bruta, mientras que otras permiten un estilo mucho más rápido o defensivo. Gracias a eso, el juego busca que el jugador adapte constantemente su forma de combatir según el enemigo o la situación.
A nivel visual, el juego apuesta por una estética muy marcada, llena de esculturas gigantes, castillos derruidos y criaturas de piedra que parecen sacadas de una obra religiosa antigua. Esa mezcla entre decadencia, arte clásico y monstruos angelicales ha hecho que muchos jugadores lo comparen con juegos como Bloodborne o Elden Ring, aunque Stonemachia intenta encontrar su propio camino apoyándose sobre todo en su identidad artística y en la idea del ajedrez como parte central de la aventura.





