Terahard Studios ha presentado Runesmith, un RPG táctico por turnos que se mueve entre la estrategia, el humor y el desastre constante. Aquí seguimos a un enano que no tiene mucha paciencia para las formalidades, que prefiere resolver los problemas a golpes y que no duda en meterse en líos si hace falta. Todo ocurre en un mundo de fantasía donde las peleas en tabernas, la magia impredecible y las decisiones absurdas forman parte del día a día.
Runas, combates y decisiones que nunca salen como esperas
La historia arranca con una misión bastante clara, aunque poco heroica. Un poderoso invocador está causando problemas en el mundo, pero el motivo real para perseguirlo es más simple de lo que parece, ya que debe dinero a un enano que no piensa dejarlo pasar. A partir de ahí, el viaje lleva al grupo por minas, ruinas, ciudades y tabernas llenas de personajes extraños, donde casi todo puede acabar en pelea o en una situación completamente fuera de control.
El sistema de juego gira alrededor de la creación de runas y objetos que pueden cambiar por completo la forma de combatir. Los jugadores podrán fabricar armas y armaduras, pero también experimentar con combinaciones mágicas que no siempre funcionan como se espera. Muchas veces, los efectos se mezclan entre sí y generan situaciones que pueden ser muy útiles o directamente un desastre total. Esa imprevisibilidad forma parte de la experiencia y hace que cada combate tenga su propio ritmo.
Las batallas por turnos están pensadas para dar bastante libertad a la hora de probar ideas. Los estados alterados tienen mucho peso y pueden encadenarse entre sí de formas bastante locas. Algo tan simple como un efecto de humo puede acabar convirtiéndose en una trampa mortal si se combina con la runa adecuada. A eso se suma el hecho de que el alcohol también tiene impacto en combate, lo que puede ayudar en algunos momentos o dejar al personaje completamente fuera de juego.
El mundo que rodea la aventura está lleno de ciudades, minas y tabernas donde siempre hay algo que hacer o alguien con quien discutir. El grupo de personajes que acompaña al protagonista tiene habilidades distintas y se puede adaptar a distintos estilos de juego, mientras exploran un entorno donde los monstruos no siempre son el mayor problema. Muchas veces, los propios habitantes del mundo pueden resultar igual o más complicados que las criaturas que aparecen en combate.





