La guerra persistente de Foxhole está a punto de cambiar. El 9 de febrero se estrenará Airborne, una actualización que llevará el conflicto más allá de tierra y mar para adentrarse en los cielos. Con esta nueva versión, el juego se vuelve más amplio y dinámico, ya que el combate aéreo se suma a las batallas navales y terrestres dentro de un mismo frente online continuo.
Airborne amplía el conflicto a los cielos
Con Airborne, los jugadores podrán construir y operar escuadrones completos de aviones de reconocimiento, cazas y bombarderos. Cada aparato necesitará pilotos, artilleros y tripulación real, lo que permite que las misiones aéreas dependan del trabajo en equipo. A medida que los aviones entren en acción, será posible participar en duelos aire aire, bombardear posiciones estratégicas o cortar líneas de suministro enemigas. Además, la producción, reparación y armado de cada aeronave quedará en manos de jugadores que operen hangares y aeródromos repartidos por el mundo del juego.
Por otro lado, la actualización incorpora paracaidistas, lo que abre la puerta a operaciones tras las líneas enemigas. Estas incursiones permitirán sabotear logística, infraestructuras y puntos clave sin necesidad de atacar desde el frente. Al mismo tiempo, las fuerzas navales reciben una renovación importante con la incorporación de nuevos barcos y la llegada del portaaviones, que permitirá lanzar misiones aéreas desde alta mar. Para sostener todo este crecimiento, el mapa se amplía con nuevas islas y regiones marítimas, al tiempo que se actualiza el apartado visual para dar más coherencia al terreno y a las batallas.
De esta manera, Foxhole afronta un cambio profundo en su planteamiento, ya que la guerra deja de ser únicamente terrestre para convertirse en un conflicto donde interactúan tres frentes de forma simultánea. La llegada de Airborne promete más estrategias, más cooperación y un campo de batalla más imprevisible.





