En Loan Shark, los jugadores se ponen en la piel de un pescador endeudado que no logra romper el ciclo que lo ata al mar y a sus obligaciones. Lo que debía ser una noche rutinaria cambia por completo cuando el agua se vuelve más pesada, el silencio más incómodo y las redes arrastran algo más que peces. Allí aparece Cagliuso, un pez parlante de un solo ojo que promete una salida. Su propuesta resulta tentadora y extrañamente razonable, quizá demasiado.
Un trato peligroso en alta mar
A partir de ese encuentro comienza una negociación lenta y perturbadora donde cada avance exige un sacrificio. El tiempo, la moral y la seguridad personal se convierten en moneda de cambio. El juego toma inspiración del clásico relato de pactos oscuros y lo convierte en una experiencia de horror psicológico que se apoya más en la sugerencia que en la exhibición directa. La sensación constante de que algo observa, espera y calcula el coste del acuerdo acompaña cada minuto.
Además, Loan Shark apuesta por una experiencia compacta de unos treinta minutos que concentra toda la tensión. Su mecánica de cámara submarina permite vigilar lo que ocurre bajo la superficie mientras presencias inquietantes acechan en la oscuridad. También propone una jugabilidad basada en pescar y destripar bajo presión, donde un error puede salir caro. Asimismo, el intercambio con Cagliuso obliga a valorar opciones y riesgos, mientras el tiempo avanza y los acreedores se acercan. Con ello, el mar actúa como lugar de trabajo y amenaza al mismo tiempo, reforzando un clima opresivo que deja huella más allá de su corta duración.





