Obsidian Moon es la nueva propuesta de Lost Cabinet Games y apuesta por un terror de estilo noir con una narrativa que puede tomar diferentes caminos según las elecciones del jugador. La historia combina elementos lovecraftianos con referencias a antiguos misterios minoicos y kawirianos, lo que crea un escenario poco habitual para un juego centrado en la investigación. El objetivo es descubrir una conspiración siniestra mientras se decide el destino del protagonista.
Un detective al borde del colapso
En esta aventura el jugador se pone en la piel de Sam Carter, un antiguo detective de homicidios de los años treinta que vive marcado por el fracaso y la tristeza. Su trabajo consiste en investigar una serie de asesinatos que parecen aislados, aunque poco a poco revelan una conexión con un culto que persigue revivir a una entidad antigua y maligna.
Para avanzar hay que seguir pistas, interrogar testigos, analizar información y realizar deducciones usando lógica y también instinto. Carter dispone de herramientas forenses antiguas, algo que refuerza el tono de época. Sin embargo el tiempo y el dinero son limitados, lo que obliga a priorizar cada acción. La presión constante contribuye al deterioro mental del protagonista, y el jugador debe decidir si intenta preservar su estabilidad o si acepta la locura como parte del proceso.
El desarrollo mezcla diversos géneros y mecánicas. Por un lado se utilizan cartas para estructurar la investigación, mientras que la gestión de recursos recuerda a juegos donde cada decisión tiene un coste tangible. Además hay puzles propios de una aventura clásica, lo que vuelve la experiencia más variada sin recurrir a sistemas demasiado complejos.
La campaña incluye diez casos que funcionan como piezas de un mismo rompecabezas. Además existen varios modos de juego, entre ellos uno de dificultad alta con muerte permanente y un filtro visual en blanco y negro que imita el cine negro. La historia se cuenta desde tres puntos de vista distintos, lo que permite conocer tanto la mente fragmentada de Carter como la percepción de su jefe y la de su joven compañero.





