Ya puedes probar SENARA: The Sacrament gracias a una demo disponible durante el Steam Next Fest, que se celebra desde hoy hasta el 2 de marzo. Este survival horror en primera persona nos traslada a un enorme crucero abandonado al borde del desastre, donde tendremos que sobrevivir, investigar y, sobre todo, encontrar una forma de escapar mientras algo recorre sus pasillos metálicos.
Horror religioso, exploración y decisiones que cambian la historia
El juego te coloca en la piel de un nuevo miembro de una organización religiosa que viaja a bordo del gigantesco barco Senara. Sin embargo, tras zarpar, despiertas y descubres que la tripulación ha desaparecido. A partir de ese momento, comienzas a recorrer corredores oscuros en los que aparecen rituales ocultistas, supervivientes con sus propios intereses y horrores difíciles de describir. Además, la historia mezcla fe y salvación con decisiones morales, así que no solo intentas sobrevivir, también decides en qué creer.
Por otra parte, el diseño recupera el espíritu del survival horror clásico. El barco funciona como un enorme escape room interconectado: debes resolver puzles, administrar recursos muy limitados y decidir constantemente si luchar o esconderte. Mientras tanto, exploras atajos, pasajes ocultos y habitaciones cerradas que guardan pistas esenciales para avanzar. De este modo, cada movimiento importa y cada error puede dejarte sin opciones para continuar.
Asimismo, la narrativa no te entrega respuestas directas. Encuentras fragmentos de la verdad en documentos, objetos y conversaciones, y tú mismo interpretas lo ocurrido. Dependiendo de tus conclusiones y elecciones, la historia avanza por caminos diferentes y desemboca en varios finales. En consecuencia, tus decisiones determinan tanto tu destino como el futuro del propio Senara.
Además, el estudio recreó el barco a partir de uno real mediante escaneo LiDAR, fotogrametría y el uso de Unity HDRP. Gracias a ello, los interiores transmiten una sensación muy creíble y perturbadora, casi documental, lo que refuerza la inmersión mientras recorres sus cubiertas vacías. Así, el escenario no actúa solo como fondo, sino como una parte fundamental del miedo y de la experiencia completa.





