El maestro del sigilo vuelve a escena el próximo 29 de febrero con Styx: Blades of Greed, una nueva aventura que llegará a PC, PlayStation 5 y Xbox Series. En esta ocasión, Styx se lanza a explorar las peligrosas alturas del continente Iserian, donde la astucia, la planificación y el uso inteligente de sus habilidades serán claves para sobrevivir y avanzar. Además, el cuarzo se convierte en el centro de todo, ofreciendo nuevas formas de afrontar cada situación.
Un regreso marcado por la libertad y la creatividad
Vuelve a encarnar a Styx, un goblin experto en el sigilo, conocido por su ingenio y su humor mordaz. Su objetivo principal es hacerse con el cuarzo, un recurso tan valioso como peligroso en un mundo al borde de la guerra entre elfos, humanos y orcos. A partir de ahí, el juego apuesta por dar más libertad que nunca, permitiendo afrontar cada misión de múltiples maneras y premiando la creatividad en cada movimiento.
Además, esta nueva entrega refuerza la idea de que Styx ya no trabaja para otros. Ahora lidera su propia tripulación y persigue sus propios intereses. Desde su zepelín, él y su equipo se embarcan en la búsqueda de una misteriosa fuente de energía, mientras esquivan a la Inquisición y se cruzan tanto con viejos conocidos como con nuevos personajes. Poco a poco, la historia va sentando las bases de la Gran Guerra y de la creación de la Mano Negra, conectando con los acontecimientos de Of Orcs and Men.
Antes de cada golpe, será necesario fabricar armas y pociones, así como elegir bien las habilidades a utilizar. Regresan poderes clásicos como la clonación y la invisibilidad, a los que se suman nuevas capacidades otorgadas por el cuarzo, como el control mental o la manipulación del tiempo. Finalmente, la exploración gana protagonismo gracias a tres grandes zonas abiertas que se pueden recorrer con total libertad. The Wall marca la frontera del mundo humano, Turquoise Dawn muestra una aldea orca llena de vida y peligros, y Akenash presenta las ruinas de la antigua capital élfica. Gracias al planeador, el gancho y las garras de Styx, la verticalidad del entorno se aprovecha al máximo.





