El estudio colombiano Team Vultures y la editora Firesquid Games han confirmado que Vultures Scavengers of Death llegará a Steam el próximo 28 de abril tras varios años de desarrollo. Se trata de una propuesta que mezcla terror, supervivencia y combates por turnos, con una clara inspiración en clásicos de la época de PS1. Desde el primer momento, el juego deja claro que no va de acción sin parar, sino de pensar bien cada movimiento y sobrevivir como sea.
Un enfoque táctico donde cada decisión importa
Para empezar, el juego pone al jugador en la piel de dos agentes con estilos muy distintos, lo que ya marca diferencias a la hora de jugar. Por un lado está Leopoldo, más centrado en la fuerza y el control del entorno, mientras que Amber apuesta por la agilidad y el uso de herramientas como su gancho. Así, cada misión se puede afrontar de varias formas, ya que no siempre será buena idea enfrentarse a todo lo que se mueve.
Además, el sistema de combate por turnos obliga a pensar con calma cada acción, algo que encaja muy bien con el tono del juego. Puedes apuntar a zonas concretas del enemigo o intentar frenarlo en lugar de eliminarlo directamente. A esto se suma la posibilidad de moverse con sigilo o retirarse si la situación se complica, lo que hace que cada enfrentamiento tenga su propio ritmo y tensión.
Por otro lado, la exploración también tiene bastante peso, ya que el escenario está lleno de objetos, notas y pistas que ayudan a entender lo ocurrido. Poco a poco, el jugador va reconstruyendo la historia mientras busca recursos que le permitan seguir adelante. En ese sentido, gestionar bien lo que encuentras es clave, porque nunca hay suficiente para todo.
Finalmente, todo esto se desarrolla en una ciudad devastada tras un desastre biológico, donde cada zona presenta nuevos peligros. Entre mutantes y criaturas extrañas, avanzar se convierte en un reto constante donde cualquier error puede costarte la partida. Con este planteamiento, Vultures Scavengers of Death busca recuperar ese estilo clásico donde sobrevivir ya era un logro por sí mismo.





