Steelkrill Studio, responsables del reconocido The Backrooms 1998, han lanzado The 18th Attic en PC a través de Steam, GOG y Epic Games Store. El estudio apuesta de nuevo por el terror psicológico, aunque esta vez con una idea muy clara y distinta a lo habitual. El juego propone una investigación paranormal en un espacio cerrado, opresivo y lleno de secretos. Además, introduce una forma muy particular de gestionar el miedo que marca toda la experiencia.
Un ático embrujado donde la cordura lo es todo
En The 18th Attic, el jugador entra en un ático maldito plagado de presencias inquietantes y fenómenos extraños. Desde el primer momento, el entorno transmite una sensación constante de peligro y desasosiego. Para enfrentarse a lo desconocido, el protagonista solo cuenta con una cámara Polaroid. A través de las fotografías, el jugador descubre entidades invisibles a simple vista y fragmentos ocultos del pasado del lugar.
Cada imagen revela algo más que simples fantasmas. Poco a poco, las fotos muestran amenazas, secretos enterrados y partes del ático que parecen cambiar ante los ojos del jugador. Por eso, explorar con calma y observar bien cada rincón resulta clave para avanzar. Al mismo tiempo, el juego invita a pensar antes de actuar, ya que no todo lo que aparece en una imagen resulta seguro.
Uno de los elementos más llamativos del juego gira en torno a la salud mental del personaje. A medida que el miedo aumenta, la realidad comienza a distorsionarse y aparecen visiones cada vez más perturbadoras. Sin embargo, existe una forma muy especial de mantener la calma. El jugador puede acariciar a su gato, un compañero fiel que ayuda a recuperar la estabilidad y seguir adelante.
Además, este gato no solo cumple un papel importante en la supervivencia, sino que también se puede personalizar. Elegir su aspecto refuerza el vínculo con él y aporta pequeños momentos de alivio dentro de un entorno hostil. De este modo, The 18th Attic combina terror psicológico con instantes inesperadamente cercanos, creando una experiencia tensa pero también sorprendentemente humana.





