Windrose Crew continúa dando forma a Windrose, una ambiciosa aventura de supervivencia y construcción ambientada en una era alternativa de piratas. El juego propone un mundo abierto generado de forma procedural en el que explorar, recolectar recursos y fabricar será tan importante como saber luchar y adaptarse. Todo gira en torno a la libertad del jugador, ya sea en solitario o acompañado, con una experiencia que combina acción intensa, gestión y una narrativa marcada por la traición y la lucha por el control de los mares.
Piratas, supervivencia y combates en mar y tierra
En Windrose, el viaje comienza tras un encargo que sale mal y deja al protagonista solo, traicionado y sin un rumbo claro. A partir de ahí, la supervivencia se convierte en el motor de una historia llena de intrigas, donde imperios, piratas y fuerzas oscuras compiten por dominar los océanos. El mundo está habitado por personajes inspirados en figuras reales, aunque dotados de habilidades sobrenaturales que aportan personalidad y peligro a cada encuentro.
El combate ocupa un lugar central y se desarrolla tanto en el mar como en tierra firme. Los enfrentamientos navales exigen saber manejar el timón, apuntar bien los cañones y elegir cuándo atacar o retirarse. Al mismo tiempo, los abordajes y las batallas cuerpo a cuerpo permiten pasar de la distancia a la acción directa en cuestión de segundos. Esta transición constante mantiene el ritmo alto y obliga a pensar cada decisión, especialmente frente a jefes exigentes que ponen a prueba reflejos y estrategia.
La faceta de supervivencia se apoya en la exploración de biomas variados, repletos de materiales y peligros. Construir una base sólida resulta clave para progresar, ya que desde ella se gestionan recursos, se mejora el equipo y se prepara a la tripulación. Contratar nuevos miembros no solo amplía las opciones tácticas, sino que también facilita la producción y el crecimiento a largo plazo, algo esencial para afrontar los retos más duros.
Por último, el componente cooperativo refuerza la sensación de aventura compartida. Toda la historia se puede jugar en grupo, lo que permite explorar, combatir y construir junto a amigos. Navegar juntos, cantar salomas en alta mar y enfrentarse a amenazas comunes convierte a Windrose en una experiencia pensada para crear recuerdos en equipo, donde cada decisión puede marcar el destino de la tripulación y de los mares que surcan.





