El panorama indie sigue sumando propuestas con identidad propia y Spaceman Memories es un buen ejemplo de ello. Este proyecto desarrollado por una sola persona apuesta por recuperar la esencia de los JRPG clásicos con una historia más íntima y tranquila. La aventura se sitúa en un Japón ficticio donde lo cotidiano empieza a mezclarse con lo sobrenatural. Todo arranca cuando un astronauta regresa sin recordar del todo quién es ni qué ha pasado.
Un viaje entre recuerdos, espíritus y combates clásicos por turnos
En Spaceman Memories tomas el control de Ichiro 94, que aterriza de forma misteriosa tras una misión espacial y se encuentra con fragmentos de su memoria perdidos. A partir de ahí empieza un recorrido más calmado donde el objetivo es reconstruir su pasado mientras exploras un mundo lleno de detalles. Durante el camino aparecen yokai, zonas olvidadas y personajes bastante peculiares que van dando forma a la historia poco a poco.
El sistema de combate apuesta por lo clásico con enfrentamientos por turnos que no buscan complicar demasiado las cosas. Puedes analizar a los enemigos durante la batalla para conocer mejor a cada criatura y añadirla a un registro que funciona como una especie de enciclopedia. Esto le da un extra al juego, ya que no solo luchas contra los yokai, también descubres más sobre ellos y su lugar en este mundo.
La exploración tiene bastante importancia y no se limita a caminar sin más. Hay acertijos repartidos por el mapa que van desde patrones sencillos hasta otros más complejos que afectan a zonas completas. Resolverlos abre nuevas rutas y permite encontrar secretos, recuerdos o recursos útiles. Además puedes recoger objetos como comida o bonsáis que ayudan a dar más personalidad al viaje.
Visualmente mezcla personajes en pixel art con escenarios en 3D low poly hechos a mano, lo que le da un estilo bastante particular. A esto se suma una banda sonora con sintetizadores que refuerza ese aire nostálgico en todo momento. Spaceman Memories se plantea como una experiencia más relajada, centrada en explorar, descubrir y reconectar con lo que se ha perdido por el camino.





