Análisis

Lunar Tide: un survivors con más sombras que luces

Lunar Tide es un juego de acción roguelite con vista cenital que se incluye dentro de la corriente de videojuegos llamados survivors-like que se hicieron famosos por el fenómeno Vampire Survivors. Con un apartado visual pixel art de inspiración retro y un planteamiento centrado en sobrevivir a oleadas constantes de enemigos, el título promete partidas intensas, una progresión continua y una estructura pensada en la repetición.

Fecha de salida: 2 de febrero de 2026
Desarrolladora:
whipli
Distribuidora:
whipli
Plataformas disponibles:
PC
Textos: Español
Voces:
Plataforma analizada:
PC (Steam)

Jugabilidad: una fórmula ya conocida

La jugabilidad es el apartado que más claramente define sus virtudes y limitaciones. Desde el primer momento nos queda claro que estamos delante de otro Vampire Survivors como cualquier otro, con una estructura y un apartado gráfico muy reconocibles para cualquiera que haya probado este estilo de juegos que goza de cierta popularidad durante estos últimos años.

Un survivors clásico

El núcleo jugable es sencillo y básico: eliges tu personaje, cada uno con sus propias habilidades, fortalezas y limitaciones; entras en un escenario y sobrevives lo que puedas a oleadas interminables de enemigos que vienen a atacarte desde todos los ángulos. Para moverte, puedes hacerlo con con el joystick o usando las teclas WASD. El ataque está automatizado y ligado a habilidades que se activan de forma constante y periódica. Sobrevive el mayor tiempo posible mientras mejoras tu equipo y tus estadísticas para conseguir oro con el que obtener mejoras fuera de la partida.

La fórmula funciona grosso modo porque es inmediata, accesible y genera una sensación constante de progreso dentro de cada run. En ese sentido, Lunar Tide cumple: los primeros minutos resultan adictivos y la escala de enemigos está bien medida para mantener la presión sobre el jugador. Sin embargo y por desgracia, caemos en la cuenta de que estamos ante otro survivors como cualquier otro que no aporta grandes elementos novedosos a la fórmula.

Habilidades, enemigos y partículas

Uno de los mayores problemas que he encontrado a la hora de analizar este título aparece cuando la pantalla comienza a llenarse de enemigos, ataques y efectos visuales. La gestión de las partículas podría mejorarse, ya que hay muchas ocasiones en las que estas, sobre todo las flechas de los arqueros, se funden entre los enemigos y el fondo, haciendo que sean prácticamente inapreciables.

No solo estos elementos, sino otros proyectiles enemigos, los ataques propios, efectos de habilidades, gotitas de experiencia e incluso otros sprites se superponen entre sí sin una jerarquía visual clara. Todo ello en un género donde leer la pantalla, saber de dónde provienen los peligros y actuar en consecuencia es vital y tiene impacto directo en la experiencia de juego, ya que morir por no haber visto un proyectil o a un enemigo camuflado entre tanto ruido visual resulta frustrante y rompe el ritmo de la partida.

Relacionado con esto, otro punto conflictivo es el tamaño y la precisión de las hitboxes. En múltiples ocasiones se percibe que son demasiado grandes y poco realistas o bien que el sprite del personaje es demasiado pequeño, provocando impactos incluso cuando visualmente parece que cabe por ese pequeño hueco que queda libre entre dos enemigos. Ese tipo de incongruencias genera una sensación de injusticia, especialmente cuando la partida está avanzada. En un género donde posicionarse bien es tan importante, la falta de coherencia entre lo que se ve y lo que realmente ocurre en las colisiones supone un lastre importante.

La progresión dentro de la partida

Durante la run obtendremos oro y experiencia, que nos permiten mejorar armas, habilidades o estadísticas. Cuando matemos a un enemigo, este nos soltará una esquirla de experiencia. Llegados a cierta cantidad, podremos subir de nivel obteniendo un beneficio para continuar progresando en la partida.

Esta progresión interna sigue los cánones del género y funciona a las mil maravillas: al principio somos frágiles y toscos, pero tras unos minutos podemos convertirnos en una auténtica máquina de destrucción. Las builds permiten cierto margen de experimentación y mejora, aunque no alcanza la profundidad de otros títulos más ambiciosos del género, no teniendo un sistema de sinergias o de fusión y evolución como tal. Aun así, el crecimiento del poder está bien medido y refuerza la sensación de poder que buscan este tipo de juegos.

La progresión fuera de la partida

Fuera de la partida podremos gastar el oro que hemos obtenido dentro de ella para desbloquear mejoras permanentes o bien desbloquear dos personajes nuevos: un piromante que dispara bolas de fuego o una asesina de las sombras. Estas mejoras permanentes afectan a las estadísticas base de los personajes, facilitando las partidas posteriores. A diferencia de otros juegos del mismo tipo, aquí no tenemos desafíos específicos para desbloquear personajes o sinergias y todo gira en torno a la economía: juegas, consigues oro y lo gastas en contenido.

Esto al final deja de generar interés en el jugador, volviendo la mecánica de repetir las partidas algo repetitiva —valga la redundancia—, haciendo que el progreso sea más predecible y menos dependiente de cumplir condiciones concretas, lo que puede gustar a jugadores que buscan algo más lineal, pero que sin duda desagradará a aquellos que ya son asiduos a este género.

Desafíos diarios

Otro elemento interesante es la inclusión de desafíos diarios, que proponen condiciones específicas que añaden variedad a la experiencia. Este tipo de contenido está enfocado a alargar la vida útil del juego y anima a volver cada día para romper la rutina de las partidas estándar. Aunque no reinventan la fórmula, los desafíos diarios aportan un extra de rejugabilidad que se agradece y refuerza la estructura de un juego ligero.

Apartado técnico

En el plano técnico, Lunar Tide ofrece un rendimiento sólido. El juego funciona sin problemas en PC y en Steam Deck, manteniendo una tasa de cuadros constante incluso en momentos de alta carga visual, lo que lo convierte en una opción perfecta para partidas cortas y sesiones breves en la portátil de Valve, algo especialmente importante para este tipo de juegos.

Además de los problemas en las colisiones, partículas y demás que ya hemos comentado en la jugabilidad, también debemos destacar la localización de Lunar Tide. El juego tiene los menús en castellano, pero algunos textos siguen sin estar traducidos. Esto afecta sobre todo a descripciones y a textos secundarios principalmente. No es nada grave, pero entorpece un poco la coherencia lingüística.

Por otro lado, si juegas con ratón y teclado debes saber que en el menú de opciones no funcionan los clics del ratón, por lo que tendrás que elegir los ajustes usando las flechas del teclado.

Otra opción que se echa en falta es la de poder activar el apuntado manual usando el ratón o el joystick derecho del mando. Opción que tienen hoy en día casi todos los juegos de su mismo género.

Apartado gráfico y artístico

En lo visual, Lunar Tide apuesta por un estilo pixel art de 16 bits, inspirado en los juegos clásicos y en Vampire Survivors, del cual bebe enormemente. Los sprites son funcionales y simples, y el diseño encaja bien con el tono arcade y desenfadado del juego.

No obstante, tampoco destaca especialmente frente a otros títulos del género. Cumple su función, pero no resulta especialmente memorable. Además, el exceso de partículas y algunos efectos acaban perjudicando a la claridad visual, empañando un estilo que, sobre el papel, funciona muy bien.

Apartado sonoro

El apartado sonoro acompaña bien a la acción. Cada nivel tiene su pista musical, otorgando variedad y evitando caer en la monotonía.

Los efectos de sonido están bien y cumplen su cometido, aunque sin llegar a ser sobresalientes. No resultan molestos y ayudan a transmitir la contundencia de los impactos en los ataques.

Conclusión

Lunar Tide es un juego que se apoya enormemente y con fuerza en la fórmula de Vampire Survivors, aportando algunos matices propios como los desafíos diarios al género: un juego que sigue siendo divertido, accesible y adictivo, pero que ya empieza a mostrar síntomas claros de saturación. El título cumple con las cosas que se esperan de él, y durante las primeras horas puede llegar a engancharte.

Sin embargo, a medida que empiezas a acumular partidas, se vuelve evidente que Lunar Tide no llega a encontrar una identidad propia fuerte. Es inevitable compararlo con el referente, y aunque trae algunas cosas distintas, no son suficientes para lograr desmarcarse de otras propuestas similares que ya existen en el mercado. Arrastra algunos problemas de claridad visual y de diseño, especialmente en un género donde leer el entorno con precisión y rapidez es fundamental, minando la satisfacción general y rompiendo el flujo natural de las partidas.

En definitiva, Lunar Tide es un juego correcto, disfrutable y funcional, especialmente para los aficionados al género. No reinventa nada ni marca un antes y un después, pero tampoco fracasa en lo que propone. Con un par de retoquillos, ajustes y algo más de personalidad propia, podría aspirar a destacar en un género cada vez más competitivo.

Lo mejor

  • Progresión clara y constante
  • Rendimiento sólido y estable
  • Los desafíos diarios son exigentes y fomentan la rejugabilidad

Lo peor

  • Mala gestión de las partículas, colores y hitboxes
  • Ausencia de mejoras como fusiones o evoluciones en las habilidades dentro de la partida
  • Demasiado enfoque en la economía, haciendo que se vuelva repetitivo muy pronto
  • Falta de ideas realmente diferenciadoras dentro del género

Nuestra valoración de Lunar Tide

Este análisis ha sido posible gracias a una clave cedida por whipli.

JonyLetran

About Author

Enfermero. En mis ratos libres juego a algún que otro roguelike o metroidvania, aunque también me mola la estrategia y la acción. PC gamer.

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