Análisis

Análisis de Slipstream, el juego de carreras arcade que estabas buscando

Slipstream nos regala un juego de carreras al más puro estilo arcade, que además no solo está disponible para PC, sino que podéis adquirir su versión para consolas PlayStation, Xbox y Nintendo Switch de la mano de Blitworks Games.

Fecha de salida21 de mayo de 2018 (PC) | 7 de abril de 2022 (consolas)
Plataformas disponiblesPC, Nintendo Switch, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S
DesarrolladoraAnsdor
DistribuidoraAnsdor, BlitWorks Games (versión para consolas)
Plataforma analizadaPS4

Tanto si eres de los que lleva un tiempo haciéndole un seguimiento para comprarlo o no, aquí te contamos qué nos ha parecido tras haber profundizado en esta obra.

Slipstream tenía y tiene que existir. Su espíritu nació a finales de los años 80, pero ha sido en estos días cuando finalmente ha tomado una forma corpórea.

A la hora de abordar un título como este, desde la redacción nos hemos marcado dos líneas que creemos verdaderamente adecuadas para ello. Dos únicas líneas como si de dos trazados para superar rivales se tratara.

La primera línea a abordar es el juego en sí mismo, centrándonos en lo que este nos ofrece. En cuanto a la segunda, tendréis que seguir leyendo para descubrirla más abajo.

Slipstream no engaña a nadie: Si pestañeas, te lo pierdes

Este título destaca sobremanera por una alta dosis de personalidad desde bien iniciada la experiencia. Siempre que pensamos en juegos de carreras, nos vienen a la mente aspectos de personalización. Estamos de enhorabuena, porque Slipstream te la ofrece. Como cualquier racing game, nada más iniciar el juego tendrás disponibles varios tipos de competición (desafíos, contrarreloj, campeonatos…). Además, dispondrás de un abanico de coches acorde a la dimensión de los estilos de conducción y la propuesta que ofrece.

La curva de dificultad dependerá de lo rápido que te hagas al sistema de visión de tubo que ofrecen los circuitos y su velocidad. Porque sí, amigos/as: en Slipstream se corre y mucho.

En ocasiones se pierde un poco la dimensión de las curvas porque estás mas centrado en no abalanzarte sobre los rivales. En esa primera toma de contacto podemos sentirnos un poco frustrados por cómo el resto de los coches nos golpean y se aprovechan de una mecánica clave: el Slipstream.

El rebufo, palabra que aprendimos muchos viendo la fórmula 1 con Fernando Alonso en la época en la que ganaba campeonatos, juega un papel importante si quieres alzarte con la victoria. Es fundamental saber aprovechar esta mecánica. Sacar provecho del espacio dejado por el oponente que tienes delante hará que nuestro cuentakilómetros se dispare.

El juego se siente rápido, los tiempos de carga son inexistentes y es una muy buena opción para aglutinar a tus amigos/as en el sofá de tu casa y ponerles el juego.

Las IA de los coches son correctas. Personalmente sentimos que, tras las primeras horas de carreras, había un salto entre el top 4 y el resto. Pensándolo fríamente, supusimos que estaría provocado por la manera de jugar.

El tutorial solo dura 2 minutos; aquí lo importante es lanzarte a competir y eso lo saben bien los creadores. Es bastante accesible (importante leer con detenimiento el mensaje inicial sobre la epilepsia). Todo se hace fácil de aprender: controles intuitivos, el hecho de que no aparezca el trazado completo durante las carreras y su minimalismo en el diseño de interfaz. Todo respeta fielmente lo que el juego pretende ser, ya que los circuitos están diseñados para ser aprendidos en la primera vuelta.

Te doy 5 segundos en rewind. ¿Qué vas a hacer?

Si la primera de las mecánicas que hemos comentado ha sido el slipstream, otra característica que, sin duda, no dejará a nadie indiferente es el rewind de 5 segundos. Un mecanismo cuántico que te permite retroceder un lapso de tiempo para tomar una mejor decisión.

Esto abre un melón bastante interesante porque si el propio juego te da la opción de tener una segunda oportunidad en un trazado complejo, significa que el jugador cree que va a poder solventar la situación, pero no es así del todo.

Pongamos un ejemplo:

Imaginad que tomamos una curva con mucho tráfico y la completamos correctamente. A continuación, nos encontramos con otra y no podemos evitar abalanzarnos contra el muro. Ejecutas el rebobinado de 5 segundos e intentas tomar mejor la curva. Lo consigues, sí, pero con tu nuevo movimiento para evitar el muro, uno de los coches te golpea y el resultado es parecido.

Ahí sentimos algo de frustración. Podemos pensar que son las condiciones de carrera lo que marcan este tipo de situaciones más que el propio rebobinado. Sin embargo, el jugador puede sentir que el bucle no ha servido de nada en este tipo de casos.

La segunda de las características que queremos abordar de Slipstream es su atmósfera: el arte, la música, la interfaz, etc.

Vibraciones nostálgicas: Slipstream a través de su arte

Comencemos con su música, compuesta por Stefan Moser (@effoharkay en Twitter).

Todo evoca a principios de los años 90: esos sintetizadores, su reverberación sintética y frenética… Y todo ello yendo de la mano del resto de los elementos que componen el juego. No puede ser más nostálgica, y eso nos encanta.

El pixel art elegido con una paleta de colores suavizada recuerdan al boom de los neones a finales de los 80. Esos fucsias y rosas en su interfaz, y con las tonalidades cálidas de un atardecer, son seña de identidad de Slipstream.

Este juego habría sido carne de recreativas en 1992 y cada circuito tiene una temática muy marcada con su cromatismo como elemento definitorio. La sensación gráfica de un falso 3D también juega a su favor. ¡Hasta lo estético es personalizable! El juego cuenta con filtros visuales para adaptar nuestra experiencia sensorial con modos CRT, NTSC y pixelado.

Conclusiones take away

Elige un coche, sal a la pista y hazte con la propuesta tan rápido como puedas para competir por ser el que mejor gestiona el ritmo de carrera. Ya sea en PC como en videoconsolas, Slipstream está empaquetado y optimizado para que tu experiencia no se vea comprometida por el dispositivo.

Nos ha gustado su propuesta por la acción y la velocidad, los piques entre conductores y la sensación de estar lejos de ganar.

Pero aun contando con esa sensación de derrotismo, recuerda esto: siempre vas a tener la posibilidad, hasta el último frame, para alzarte con la victoria.

Lo mejor

  • Espíritu arcade a través de su apartado técnico.
  • Perfecto para jugar con amigos/as.

Lo peor

  • Los circuitos pueden hacerse similares entre sí.
  • El suflé del querer jugarlo a todas horas pasa muy rápido.

Nuestra valoración

Sello - Te lo fumas (7-8)

Este análisis ha sido posible gracias a una clave proporcionada por BlitWorks Games para su cobertura.

¿Te ha gustado? Échale un vistazo a otros análisis.

Francisco Cerdán

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