Living Dead House se presenta como un emocionante juego de acción arcade de disparos de zombis, siguiendo el estilo clásico de los rail shooters y con una clara inspiración en el terror retro. En esta experiencia, nos equipamos para enfrentarnos a hordas de muertos vivientes dentro de una casa abandonada, ya sea jugando en solitario o en modo cooperativo.
Fecha de salida: 2 de abril de 2026
Desarrolladora: Deprecated Games
Distribuidora: Flynn’s Arcade
Plataformas disponibles: PC, Nintendo Switch
Textos: Inglés
Voces: –
Plataforma analizada: Nintendo Switch
Historia: Sobrevive a la noche
La noche ha caído sobre la ciudad y el silencio parece un recuerdo lejano. Las calles, antes llenas de vida, ahora están llenas de sombras y gruñidos que harían temblar a cualquiera. Tu misión es sobrevivir… porque cuando los muertos se levantan, cada segundo cuenta. Atrincherado tras unas paredes, con un arma rudimentaria y unas cuantas cajas polvorientas, sabes que lo único que puedes hacer es aguantar hasta que amanezca. Cada habitación despejada te da un respiro, cada zombi eliminado te acerca un poco más a la luz. Y a medida que la noche avanza, tu objetivo se vuelve claro: sobrevivir, mejorar tu armamento y resistir todas las oleadas de muertos vivientes hasta que, finalmente, llegue el amanecer.

Jugabilidad: Nostálgica en 16 bits
La jugabilidad es pura nostalgia, y justamente eso es lo que busca, sin llegar a sentirse torpe o anticuada. Cuenta con filtros en blanco y negro y estilo CRT que crean una auténtica atmósfera de terror, modos Arcade y Supervivencia, banda sonora chiptune y muchos otros detalles que logran construir una experiencia en 16 bits con mucha personalidad, a la vez bonita y, por qué no decirlo, espeluznante.
Hablemos de la dificultad
Si jugamos el modo Arcade podemos escoger entre tres niveles de dificultad. En fácil tendremos vidas ilimitadas, lo que nos permite practicar y avanzar sin demasiada presión. En la dificultad normal contamos con hasta tres vidas, por lo que hay que tener un poco más de cuidado y medir bien nuestros movimientos. La más difícil es la más exigente, ya que solo disponemos de una vida y si morimos la partida se acaba directamente, sin segundas oportunidades.

Llegan las hordas…
Cuando empezamos la partida nos encontramos con un pequeño escenario que hace de nuestra casa y este irá cambiando a medida que superamos las rondas. Se van añadiendo más elementos como trampas dentro de la casa o nuevas armas y objetos que podemos usar. La mecánica es sencilla de entender. Poco a poco van apareciendo los zombis y nuestro objetivo no es eliminarlos a todos, sino aguantar hasta el amanecer. Para defendernos tenemos que usar el escenario a nuestro favor.
Aparecen distintas armas que se pueden recoger aunque son de un solo uso, así que hay que pensar bien cuándo emplearlas. Lo mismo ocurre con las trampas pero hay otros elementos de la casa como los agujeros por donde caen los zombis al piso inferior, las plataformas, puertas conectadas para evitar que nos alcancen o tapiar puertas y ventanas.
Conforme avanzamos de ronda, el juego se vuelve un poco más difícil y van apareciendo nuevos retos. Por ejemplo, podemos encontrarnos con un zombi que nos tire dinamita al cabo de unos segundos, lo que nos obliga a estar atentos no solo a los zombis de alrededor, sino también a lo que cae del techo. Pero nosotros también tenemos nuestras ventajas. Al igual que con las armas, van apareciendo letras que si las recogemos nos desbloquean una superarma muy potente.
Por último, el modo Supervivencia mantiene la misma jugabilidad que el modo Arcade. La única diferencia es que aquí nuestro objetivo es aguantar el máximo tiempo posible en alguno de los cuatro escenarios que podemos elegir. También podemos jugar solos o acompañados de un amigo, y resulta igual de divertido competir para ver quién logra resistir más.




Apartado técnico
La experiencia en Nintendo Switch es totalmente satisfactoria. No hemos encontrado bugs ni errores que hayan afectado nuestras sesiones de juego, y los controles responden muy bien. Todo se siente cuidado, como suele ser habitual en los juegos de corte indie, donde se nota el mimo y la atención al detalle durante el desarrollo.
Apartado gráfico y artístico
El juego apuesta por una estética que toma inspiración directa de los clásicos retro de los años 90, con un pixel art de estilo 16 bits muy cuidado. Las animaciones son fluidas y aportan el dinamismo necesario para que la experiencia se sienta viva, sin perder ese encanto retro que define al título. Los escenarios siguen la misma filosofía y aunque las opciones no son muchas, resultan más que suficientes para disfrutar tanto en solitario como acompañado.
Además, hay un buen uso de efectos de partículas que, aunque sencillos, encajan perfectamente con la jugabilidad, y el trabajo de luces y sombras ayuda a marcar la transición entre la noche y el amanecer, reforzando la atmósfera. A esto se suma la inclusión de filtros visuales como blanco y negro y efecto CRT, que imitan el aspecto de las antiguas televisiones de tubo. Estos filtros no solo refuerzan la sensación de nostalgia, sino que también intensifican el ambiente de terror, haciendo que la experiencia dentro de la casa infestada sea todavía más tensa y envolvente.


Apartado sonoro
La banda sonora utiliza música con tonos chiptune, muy al estilo de los juegos de los 90, con un ritmo que acompaña perfectamente lo que ocurre en pantalla. No busca generar tensión, sino mantenernos en la acción rápida que necesitamos para esquivar a los zombis y reaccionar a tiempo. Los efectos de sonido son sencillos y limitados, pero funcionan perfectamente dentro de la experiencia. Todo encaja con lo que vemos y hacemos, desde el ruido de los cristales rotos cuando los zombis entran hasta el disparo de una escopeta, creando una sensación coherente que refuerza la jugabilidad y el estilo retro del juego.
Conclusión
Es un juego que cumple perfectamente con su función, que es divertir. Resulta aún más entretenido con amigos, ya sea por ese pique natural entre ambos o para ver si lográis sobrevivir más tiempo juntos. No ofrece demasiado contenido, pero eso no significa que sea un mal juego. Está bien ejecutado, es bastante asequible y es de esas experiencias que siempre vale la pena probar. Además, aunque venga en inglés, no supone un problema, ya que el juego no busca contarte una historia compleja, sino ofrecerte horas de entretenimiento y una experiencia arcade divertida y actual.
Lo mejor
- Pixel art de 16 bits con mucho encanto retro.
- Atmosfera de terror retro muy lograda gracias a los filtros CRT y blanco y negro.
- Jugabilidad sencilla pero divertida.
Lo peor
- Limitado en escenarios y herramientas para hacer frente a los zombies.
- Después de varias sesiones, puede volverse monótono.
Nuestra valoración de Living Dead House








