Paraglacial junto a THQ Nordic lanzarán el próximo 2 de junio en PC su nuevo proyecto Fatekeeper, un RPG de acción en primera persona que apuesta por una experiencia centrada en la fantasía oscura y en el combate directo. El juego plantea un mundo lleno de ruinas antiguas, magia y criaturas peligrosas, donde el jugador tendrá que avanzar mientras se enfrenta a situaciones cada vez más exigentes. Desde el principio, la idea es ofrecer una aventura inmersiva en la que tanto la exploración como el combate tengan el mismo peso dentro de la experiencia.
Un mundo antiguo lleno de ruinas, secretos y exploración
El mundo de Fatekeeper está formado por escenarios muy variados que invitan a explorar con calma. Habrá bosques, cavernas profundas, campos de batalla olvidados y santuarios en ruinas que esconden restos de una civilización perdida. No se trata solo de avanzar siguiendo una ruta marcada, sino de detenerse, observar el entorno y encontrar objetos, reliquias y detalles que ayudan a entender mejor lo que ocurrió en estas tierras. Cada zona está pensada para recompensar la curiosidad del jugador con pequeños descubrimientos que aportan contexto y variedad a la aventura.
El combate será uno de los puntos centrales del juego y combina el uso de armas cuerpo a cuerpo con magia en tiempo real. Los enemigos tendrán comportamientos distintos y no todos se podrán enfrentar de la misma manera, lo que obliga a cambiar de estrategia según la situación. Habrá momentos en los que será necesario bloquear o esquivar ataques con precisión, y otros en los que será mejor usar hechizos para abrir ventaja. La idea es que cada enfrentamiento se sienta dinámico y requiera atención constante.
La progresión del personaje también ofrece bastante libertad a la hora de construir tu estilo de juego. Podrás centrarte en un enfoque más físico, apostar por la magia o combinar ambos según lo que prefieras. A medida que avanzas, irás encontrando nuevas armas, armaduras y objetos que cambian la forma en la que te enfrentas a los combates. Esto hace que cada jugador pueda adaptar su experiencia y probar diferentes combinaciones sin quedarse atado a una única forma de jugar.





