La nueva propuesta de ACE Team se llama The Mound: Omen of Cthulhu, una mezcla entre cooperación, supervivencia, exploración y terror lovecraftiano en una jungla maldita donde nada es lo que parece ser. Cada expedición es una apuesta peligrosa donde deberemos entrar en la partida, sobrevivir, recoger lo máximo que podamos y escapar. Lejos de tirar de jumpscares, el título apuesta por un estilo de juego cooperativo junto a grandes dosis de terror psicológico.

Fecha de salida: 15 de julio de 2026
Desarrolladora: ACE Team
Distribuidora: Nacon
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S
Textos: Español
Voces: Inglés
Plataforma analizada: PC (Steam)
Historia: El descenso hacia la locura
La premisa del juego es sencilla: un grupo de exploradores llega a una jungla maldita en busca de riquezas y del legendario The Mound, un lugar envuelto en supersticiones, misteriosas desapariciones y un tesoro oculto. Pero llegar hasta él no será nada sencillo: a medida que nos adentramos cada vez más en la jungla, veremos que hay otros exploradores que no tuvieron tanta suerte como nosotros y que algo extraño acecha desde las sombras.
Más allá de que esto actúe como una pequeña introducción, la narrativa se va construyendo a medida que jugamos: criaturas que no deberían existir, rituales que apuntan a fuerzas lovecraftianas y señales que delatan que la jungla no solamente es hostil, sino que es algo vivo, que alberga un misterio que se va revelando a medida que nos adentramos en el corazón del bosque.


Jugabilidad: Cooperación, tensión y supervivencia en una jungla maldita
La jugabilidad de The Mound se construye alrededor de un concepto claro: explorar, cooperar y extraer. Todo esto, envuelto en una atmósfera de cautela, te obliga a estar contínuamente comunicándote con tu equipo para lidiar con una realidad que se retuerce a tu alrededor. Todo lo que haces —desde preparar la expedición en el galeón hasta decidir si avanzas un poco más o te marchas— forma parte de una experiencia que combina exploración, supervivencia y locura de una forma muy particular.
Estructura de expediciones: el galeón y las misiones
Todo comienza en nuestro galeón del siglo XV, que actúa como una pequeña base de operaciones. Tras firmar el contrato con el capitán, podremos elegir armas y herramientas entre el grupo y decidir qué zona de la jungla exploramos.
Una vez dentro de la partida, tenemos un sistema que recuerda bastante a los juegos de extracción clásicos: entras, recoges lo que puedes y sales con vida. Si mueres, lo pierdes todo. Si sobrevives, progresas.
Más o menos, y siguiendo esta estructura, podemos considerar que, aunque el juego sigue una especie de progresión en la que cada misión puede parecer la continuación de la anterior, cada expedición forma parte de una historia propia. En cada una de ellas hay tensión, descubrimiento y, si todo va bien, una recompensa al volver al barco cargado de botín.



Sistema de progresión y mejoras
La progresión se basa en los tesoros que recuperamos, los contratos completados y los códices que vamos encontrando a medida que exploramos la jungla. Completar los objetivos y extraer con muchos objetos nos otorgará monedas con las que comprar ítems y mejorar nuestras expediciones.
El juego incentiva también a forzar la maquinaria un poquito más, ya que cada expedición exitosa nos acerca al objetivo final: llegar a The Mound y descubrir lo que se oculta en su interior. El juego logra que cada expedición sea significativa para el jugador, incluso cuando esta no acaba todo lo bien que esperaríamos.

Explora una jungla maldita
La jungla actúa como un ecosistema vivo, cambiante y, sobre todo, hostil. Cada zona cuenta con sus propias criaturas, trampas, estructuras rituales y secretos. No hay un mapa tradicional como tal, lo que potencia la sensación de estar perdido y de sentirse vulnerable —aunque sí que hay un mapa que podemos comprar por monedas, pero que solo podrá llevar un jugador—, teniendo que orientarnos en la gran mayoría de ocasiones por pura intuición, referencias visuales y comunicación con el grupo.
Durante las expediciones podremos encontrar campamentos abandonados. Si encontramos los códices, podremos usarlos como puntos de inicio para las próximas salidas. Esto crea una sensación de progresión orgánica, ya que cuanto más nos adentramos en la selva, más rutas se abren hacia The Mound.


El sistema de locura y una percepción alterada
Vamos ahora con lo que realmente le da el toquecito creepy al juego: el sistema de locura. Inspirado directamente en la obra de H.P. Lovecraft, la jungla quiere jugar con tus sentidos de forma constante: sombras que se mueven donde no deberían, distorsiones visuales, sonidos de pasos desde lugares imposibles, voces que no pertenecen a nadie, compañeros de equipo que no son quienes deberían ser… A veces oiremos cosas que nuestros compañeros no oyen, veremos cosas que nuestros compañeros no ven e incluso la jungla nos engañará para hacernos tomar una mala decisión.
Llega un punto en el que la línea entre la realidad y la locura se difumina, y eso afecta directamente a la jugabilidad (en el buen sentido). No puedes confiar del todo en lo que ves y oyes, y esa incertidumbre es la que convierte cada paso en una decisión tensa que hace tambalear las bases de nuestra cordura.



Combate y supervivencia
Hay armas para defendernos, pero el combate no es el foco del juego. La munición para los enfrentamientos a distancia es escasa, la duración de las armas es bastante pobre, las criaturas son impredecibles y la jungla suele alterar lo que ocurre en un abrir y cerrar de ojos. Por eso, muchas veces, el sigilo suele ser más efectivo que la confrontación; la supervivencia depende más de observar el entorno que de ir con todo, y la comunicación es más importante que la fuerza bruta.
El combate existe, sí, pero siempre se siente como el último recurso. Durante las partidas, he sentido que la verdadera tensión proviene de evitar encuentros más que de superarlos.



La comunicación con los compañeros: el cooperativo y el crossplay
El juego está claramente diseñado para jugarse en grupo. Podemos formar equipos de hasta cuatro jugadores de nuestra misma plataforma o incluso entre varias diferentes, ya que el sistema de crossplay funciona francamente bien y no tiene problemas de latencia en ningún momento.
Sin embargo, el sistema social del juego deja mucho que desear, ya que no dispone de un filtro para buscar sesiones en concreto, siendo complicado encontrar las de nuestros amigos de otras plataformas. Un grave problema que no debe pasarse por alto en un juego cooperativo.
El chat de voz va bastante bien: escuchas a los compañeros según su distancia real con una precisión bastante curiosa. La jungla, por su parte, distorsiona y genera voces, e incluso pienso que en ocasiones hasta las imita. Esto convierte el sonido en una herramienta de supervivencia (de esto hablaremos un poco más adelante).
La cooperación en este juego no es opcional. Muchas situaciones requieren coordinación, vigilancia y tomar decisiones rápidamente. No es un título para jugar en silencio y mucho menos para avanzar cada uno por su lado.

Apartado técnico
En lo técnico, The Mound: Omen of Cthulhu ofrece un rendimiento bastante sólido para lo que propone. La jungla es densa, está llena de vegetación, sombras, luces y efectos de iluminación que requieren bastante potencia gráfica, pero el motor se comporta bastante bien durante todo el tiempo. Hay caídas muy puntuales en algunas zonas con mucha densidad visual, pero no afectan de forma grave a la experiencia.
La IA de las criaturas es completamente errática, pero encaja perfectamente con el estilo del juego. A veces parecen actuar de forma más o menos tranquila, mientras que otras veces actúa de forma agresiva e incluso ilógica, pero esa es la idea: la jungla parece estar viva y no sigue unas reglas muy claras.
En resumen, todo el conjunto de The Mound está bastante bien optimizado y cada decisión técnica parece no haberse tomado a la ligera, generando una estructura sólida en donde apoyarse.
Apartado gráfico y artístico
El apartado artístico es uno de los grandes aciertos del juego. Todo sigue un estilo hiperrealista donde la jungla está representada con un estilo que mezcla lo real con lo sobrenatural. La vegetación es densa y opresiva, las estructuras rituales están cubiertas de simbología, los fortines y campamentos coloniales abandonados muchas veces cuentan más de lo que aparentan y las criaturas parecen deformadas por influencias cósmicas —muy del rollo lovecraftiano—. Los efectos de iluminación juegan un papel fundamental, ya que aportan sombras profundas, luces temblorosas y efectos de distorsión que refuerzan la sensación continua de paranoia.
Por otro lado, el diseño de las criaturas es bastante inquietante sin caer en el gore ni en lo grotesco. Todo está perfectamente construido para generar inquietud en el jugador, impactando visualmente con la belleza de los entornos, las luces y las sombras.




Apartado sonoro
Los efectos de sonido son clave para la atmósfera del juego: los susurros, crujidos, respiraciones al oido, ecos que provienen de tu espalda, te hace recordar que no estás solo en la jungla, aunque no haya ningún peligro delante de ti. El diseño de sonido trabaja constantemente para mantenerte en tensión, y lo hace con una precisión inaudita. Los efectos ambientales son excelentes: ramas que se quiebran, hojas que se mueven sin viento, pasos que no sabes si son tuyos o de algo que te sigue. La jungla utiliza el sonido como arma, y lo hace francamente bien.
El chat de voz espacial es otro acierto enorme. Escuchar a tus compañeros según su distancia real añade una capa de inmersión. Pero lo mejor viene cuando el propio entorno manipula las voces: las distorsiona, las repite, las mezcla con sonidos que no pertenecen a nadie. Hay momentos en los que no sabes si tu compañero te ha llamado o si la jungla está jugando contigo. Esa duda es oro puro para un título que juega constantemente con el terror psicológico.
Sin embargo, me ha parecido que la música es el punto más flojo del apartado sonoro. No es que sea mala, pero actúa de una forma bastante discreta y, en ocasiones, bastante poco inspirada. Se limita muchas veces a acompañar y, aunque cumple con su función, no aporta personalidad ni refuerza la identidad del juego. Por otro lado, debo comentar que la música del menú principal me parece bastante fuera de lugar con el tono del juego, por lo que hubiera preferido que hubiesen mantenido algo más limpio, abusando un poco de los efectos de sonido, o que hubiesen apostado por una música un poco más orgánica que encajase algo mejor con la atmósfera del título.
Edición física de The Mound: Omen of Cthulhu
La versión deluxe de The Mound: Omen of Cthulhu está disponible en físico para PS5 y Xbox Series e incluye el paquete Abyssal Gear, un grupo de cosméticos que incluye una apariencia exclusiva para el mosquete de mecha, el mosquete de pedernal, el cuchillo y la lámpara de aceite; el DLC Fortune Hunters Characters con dos personajes exclusivos; y la misión exclusiva Temple of Yig, un contrato inédito que nos permitirá explorar el corazón de una zona exclusiva, la cual nos ofrecerá un estilo de juego radicalmente diferente a lo que hemos probado antes.

Conclusión
The Mound: Omen of Cthulhu es una propuesta cooperativa, distinta, tensa e inconmensurablemente atmosférica. No es un juego frenético, sino de exploración, comunicación y paranoia. El sistema de locura, la impredecibilidad de la jungla y su estructura de expediciones lo convierten en una revolución fresca dentro del género. Puede ser exigente a veces y, en ocasiones, frustrante, pero cuando funciona, ofrece momentos memorables que solo un juego cooperativo bien diseñado sabe dar.
Lo mejor
- La atmósfera lovecraftiana está muy bien integrada
- El sistema de locura es brillante
- La jungla está llena de secretos y es siempre impredecible
- El sistema de audio espacial está muy bien implementado y le da una ambientación única
Lo peor
- No está pensado para ser jugado en solitario
- El sistema para buscar partidas deja mucho que desear
- Presenta caídas puntuales en el rendimiento
- La música es bastante prescindible
Nuestra valoración de The Mound: Omen of Cthulhu



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