Análisis

Graveyard Keeper 2: Gestionar un cementerio nunca fue tan divertido

Hay videojuegos que nacieron para ponernos a prueba, mantenernos alerta y lanzarnos a una eterna lucha hasta alcanzar determinados puntos de descanso. Otros, en cambio, solo quieren que lleguemos a nuestro destino para acabar con un peligro. Pero ¿qué pasaría si nos culparan del mal que sucede? ¿Y si no recordáramos nada y tuviéramos que aprender para sobrevivir? Eso es Graveyard Keeper 2, la continuación de uno de los videojuegos de gestión más entretenidos y macabros de estos últimos años.

Fecha de salida: 22 de septiembre de 2026
Desarrolladora:
Lazy Bear Games
Distribuidora:
Tiny Build
Plataformas disponibles:
PC, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2, PlayStation 5, Xbox Series X|S
Textos: Español
Voces: Inglés
Plataforma analizada:
PlayStation 5

Historia: Como en las novelas de viajes entre mundos

Si sois amantes de la primera entrega ya os esperaréis cosas alocadas, como la trama principal del segundo juego. Somos una persona que era de un mundo distinto, y sí, lo primero que pensé es que se trataría de un isekai (subgénero de historias japonesas donde una persona de nuestra realidad acaba en otra de mil formas). No empezamos con buen pie, porque despertamos en una mazmorra encadenados, sin recordar nada sobre nuestro pasado en este mundo; solo nos repiten una y otra vez que por nuestra culpa hace años todo se fue al garete.

Esto nos lo contará un hada, y luego el mejor amigo que se puede tener: un cráneo parlante que se hace llamar Larry. Al salir de esta mazmorra abandonada, nos daremos cuenta de muchas cosas fascinantes, como es el estado de este mundo, que está plagado de no muertos y cuya población de humanos está bajo mínimos. Así pues, es hora de ponernos a trabajar y echar una mano, ya que aún existen personas que nos siguen echando la culpa, aunque no sepamos porqué.

Jugabilidad: Como el primero, pero mejorando

Eres resistente, pero también un humano

Desde el primer momento en en el que controlemos a nuestro protagonista, notaremos, entre otras cosas, que contamos con una barra azul con un rayo. Esta es nuestra energía, la cual tiene un límite de uso diario. Podemos obtener y preparar diferentes alimentos o pociones para recuperar parte de ella, pero el juego no deja que abusemos de esto en exceso. Llegará un momento en el que la opción se bloqueará, así que tocará irse a la cama. Esto guardará la partida, hará pasar el día y rellenará toda nuestra energía.

Tenemos un menú de personaje donde podemos echar un vistazo a todos sus atributos y equipamiento. Desde las armas y herramientas, como la caña de pescar o el pico, hasta los objetos que llevemos encima en nuestro inventario personal. Contamos con un espacio limitado, pero también disponemos de un cofre donde podemos guardar todo aquello que no necesitemos. Además, hay un apartado dedicado a las mejoras y ventajas, que en su mayoría obtendremos mediante habilidades pasivas y alimentos que lleguemos a ingerir.

Mi cementerio, mis reglas

Como su propio nombre indica, la mayor parte de la experiencia de Graveyard Keeper 2 se centra en hacernos cargo de un cementerio. Terminamos ocupando el lugar, de una forma un poco inesperada, del Gran Inquisidor, y tendremos que cumplir nuestra labor. El videojuego basa su evolución y el avance de los acontecimientos en la construcción, el mantenimiento y la superación de los desafíos que se nos presentan, especialmente en nuestro día a día. Habrá que crear u obtener herramientas para limpiar la zona o recolectar material; posteriormente serán determinadas instalaciones las que lo hagan por nosotros, hasta generar nuestra propia cadena productiva medieval. Al principio todo dependerá de nosotros, pero más adelante podremos desentendernos y estar a la bartola mientras nos centrarnos en otras cosas.

Es la hora del manitas


Para poder llevar a cabo estas labores deberemos ir paso a paso, utilizando para ello el árbol tecnológico. Mediante la obtención de planos y nuestro propio progreso, podremos desbloquear desde conceptos básicos, como el trabajo de la madera, hasta las máquinas que necesitaremos. Las tecnologías estarán divididas desde el principio en cuatro apartados, según la rama de mejoras que vayamos desarrollando.

En primer lugar, tenemos la construcción, donde comenzaremos trabajando la madera y avanzaremos hacia otros materiales que, tras ser procesados, nos permitirán fabricar herramientas especiales que facilitarán nuestra vida e incluso mejorar nuestra base. Después está la metalurgia, desde el bronce al acero, donde crearemos armaduras y armas, además de las defensas del entorno. La agricultura es de lo más importante, tanto para no morir de hambre como para proveer a quien lo necesite. Incluso podemos hacer nuestro propio viñedo o salir de pesca, algo que gustará a los amantes de dichas actividades cozy. Por último, uno de los más importantes: cocinar. Conseguiremos recetas que aprender y utilizar, ya que la comida da la energía que necesita nuestro querido Gran Inquisidor.

Si quieres avanzar, tendrás que hacer amigos


Algunos aspectos, como las habilidades o las mejoras de creación, estarán bloqueados y aparecerán representados por marcadores circulares en el camino hacia el siguiente tramo. En cada apartado veremos diferentes recorridos conectados por líneas que, en ocasiones, se unen en un único punto. Esto se debe a que, para avanzar, tendremos que aprender determinadas recetas que nos permitirán desbloquear nuevas tecnologías. Además, algunos personajes podrán enseñárnoslas si conseguimos convencerlos. Esto se debe a que existe un sistema de reputación con los NPC más importantes del mundo de Graveyard Keeper 2. A medida que mejoremos nuestra relación con ellos, obtendremos nuevos desbloqueos y otras sorpresas.

Nadie confía mucho en ti, al menos la mayoría, pero si cumples recados y sigues sus tramas apoyándoles, terminarán cediendo. Según vayamos completando encargos para nuestro cementerio, nos daremos cuenta de que estas y otras misiones ayudarán a fortificar la aldea por diferentes distritos. Esto aportará ayuda económica a nuestra labor, haciendo que quede a nuestro gusto.

También debemos deshacernos de los cuerpos, es nuestro trabajo


El día transcurre a medida que realizamos acciones y el tiempo avanza. Durante la jornada, un burro llegará con un carro cargado de cuerpos de los que tendremos que hacernos cargo. Lo primero será trasladarlos a la morgue, donde podremos extraer o sustituir sus órganos, lo que dará como resultado dos tipos de calaveras: las neutrales y las rojas. Nuestro objetivo será mantener el menor número posible de calaveras rojas.

Los órganos más avanzados requerirán un mayor nivel de calaveras neutrales para poder extraerlos o sustituirlos. Además, contaremos con una barra que, cuanto más se llene, menor será el riesgo de cometer errores durante la cirugía. Los órganos estarán representados por un corazón rojo roto o uno en perfecto estado, lo que nos permitirá identificar con mayor facilidad cuál es nuestro objetivo.

También podremos extraer otros materiales y recursos de los cuerpos, como la grasa, que nos servirá para otros usos que dan que pensar. Estas tareas, tanto las relacionadas con la preparación de los cadáveres como las destinadas a obtener recursos para nuestro propio beneficio, consumirán parte de la energía de nuestro enterrador a tiempo completo. Por cierto, la morgue también podrá mejorarse, aunque, como ocurre con el resto de las construcciones, necesitaremos reunir los materiales necesarios.

Una vez completados los pasos anteriores, llegará el momento más importante: trasladar el cuerpo al cementerio. Con una mesa de trabajo, podremos preparar la tumba, depositar el cadáver y proceder a enterrarlo. Graveyard Keeper 2 nos permitirá mejorar tanto la lápida como el resto de los elementos del cementerio, no solo a nivel decorativo, sino también para aumentar la seguridad. Estas mejoras incrementarán las calaveras neutrales y nos ayudarán a mantenerlo todo bajo control, convirtiéndonos en los mejores en nuestro oficio, aunque sea cuidando el patio de los callados.

A las armas amigo, que nos comen

Un aspecto mejorado en esta entrega y que puede llegar a gustar bastante es el nuevo combate. Tenemos la posibilidad de movernos para golpear y defendernos con nuestra espada y escudo. Tendremos que defendernos, obviamente, de los zombis, los cuales solo quieren comer, como cualquier persona que se acaba de levantar. Las acciones de combate, así como recibir daño por parte del enemigo, hará que la barra de energía vaya menguando. Pero hay que tener cuidado, ya que si baja por completo nos desplomaremos sin fuerzas en el suelo para despertarnos en nuestra cama. Parecerá que no nos penalizan, pero perderemos tiempo importante para realizar todas nuestras tareas.

A veces, algunas misiones de defensa del pueblo nos llevarán a luchar junto a tropas humanas. Habrá puntos que podrán conquistar los no muertos mientras acabamos con las oleadas. Al principio es sencillo, pero según avanzamos la cosa se complica, y por ello hay que pertrecharse bien. Todas las acciones mencionadas que gastan energía también pueden provocar fatiga, haciendo irrecuperable parte de la barra, lo cual sucede si no llegamos a dormir lo suficiente. Algunos alimentos ayudan a que esta se recupere un poco, pero no será suficiente a largo plazo.Por ello, deberemos volver a descansar cuando se muestre un icono con varias zetas en pantalla.

Apartado técnico

No se podía esperar menos del funcionamiento de Graveyard Keeper 2. No encontramos errores de ningún tipo y los tiempos de carga son casi inexistentes. También nos percatamos de lo bien equilibrados que están la progresión, las misiones y las mejoras del título, que se complementan para permitirnos avanzar a un ritmo adecuado, sin que el desafío resulte excesivo ni nos quedemos por debajo de lo necesario. Nos parece importante destacarlo, ya que, en la primera entrega, a veces bastaba poco tiempo para convertirnos en el primo de Jesucristo y afrontar sin demasiados problemas el resto del videojuego.

Apartado gráfico y artístico

Los entornos en dos dimensiones tienen un encanto curioso en esta segunda entrega. Sigue la estela del anterior, pero con un mayor nivel de detalle, como el diseño de los nuevos personajes secundarios, las nuevas construcciones o los lugares en los que nos asentamos o visitamos. Los colores son vívidos y oscuros, lo que aporta una gran intensidad visual y permite diferenciar la amplia variedad de tonalidades que componen la paleta del videojuego. Algunas herramientas, elementos decorativos y personajes cuentan con efectos de iluminación animados, como las antorchas, las hadas o las linternas de aceite. Los escenarios son totalmente medievales, como pueblos derruidos, mazmorras oscuras o edificios de madera clásicos.

Apartado sonoro

En esta entrega podremos elegir entre dos opciones para los diálogos: los sonidos característicos de la primera entrega o un doblaje al inglés bastante logrado. Esto da una mayor personalidad a las conversaciones, y si te desenvuelves con el idioma es un gustazo no tener que leer siempre los subtítulos. La música sigue siendo atmosférica, mezclando la oscuridad del mundo sumergido en sombras por los no muertos y el humor desternillante que porta hasta en los momentos más oscuros. Tenemos variantes tranquilas para cuando estamos trabajando en nuestro patio de los callados (cementerio) y demás, pero luego nos regalan las típicas melodías intensas durante batallas, invasiones de zombis y otros momentos sorprendentes. Los efectos de sonido mantienen el nivel de la primera entrega: son detallados y están siempre presentes. Incluso durante las autopsias encontramos sonidos que nos ayudan a meternos de lleno en el papel, aunque también pueden provocarnos cierto asco, dependiendo de la sensibilidad de cada persona.

Conclusión

En lo personal he de decir que estoy encantada con este videojuego. Tiene todos los puntos necesarios para triunfar, con elementos de gestión, creación y tareas diarias. Cuenta con una historia que no es nada del otro mundo, pero nuestro personaje protagonista sí, y sabe tomárselo con humor junto con Larry, la calavera parlante. Tenemos encuentros donde combatiremos solos o con unidades armadas controladas por la IA, necesarias para atacar o defender zonas de la historia o eventos cada cierto tiempo.

El apartado artístico hace que profundicemos en su mundo, ayudando a mejorar una parte del reino en ruinas y cambiando todo cuanto vemos desde el principio. La música es genial y se adapta a todo cuanto hacemos, acompañando cada momento de la aventura y consiguiendo que no pase desapercibida y guste al jugador. Si buscáis un título tranquilo, divertido, desternillante y que requiera de un poco de cerebro (algo que gusta a los zombis), sin duda este es vuestro juego.

Lo mejor

  • El humor de los personajes y la localización al español
  • El nivel de decoración de nuestro cementerio
  • Progresión lenta que puede ser tanto un aspecto positivo como negativo, según tu tipo de juego

Lo peor

  • Es conveniente haber jugado previamente a Graveyard Keeper si quieres entender la historia, aunque no obligatorio
  • La ausencia de acción constante; quien venga a Graveyard Keeper pensando que va a estar luchando contra zombis todo el tiempo, se frustrará

Nuestra valoración de Graveyard Keeper 2

Este análisis ha sido posible gracias a una clave cedida por Sandbox Strategies.

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