Análisis

Análisis de No Place Like Home: No es un simple juego de granjas

Fecha de salida23 de diciembre de 2020
Plataformas disponiblesDigital: PC, Nintendo Switch, PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X|S
Físico: Nintendo Switch, PlayStation 5 (próximamente) y Xbox Series X|S (próximamente)
DesarrolladoraChicken Launcher
DistribuidoraMerge Games, Tesura Games (España)
Plataforma analizadaNintendo Switch
Horas de juego13-14 horas

En un extenso mar de juegos «de granjas», es difícil destacar ahondando siempre en unas mecánicas similares que se repiten una y otra vez. Hoy analizamos No place like home, un título desarrollado por Chicken Launcher y distribuido por Merge Games y Tesura Games (en territorio español). Te contamos por qué este no es un juego más «de granjas». ¿Quieres saber qué lo hace tan especial? Sigue leyendo y te lo explicamos.

¿Qué nos cuenta No Place Like Home?

En No Place Like Home, encarnaremos a una jovencita llamada Ellen Terranova (apellido muy apropiado en realidad, ahora veréis por qué). El planeta Tierra está perdido debido a la cantidad de basura que ocupa su superficie y, por ello, la mayor parte de la población ha decidido emigrar a Marte. Ellen, antes de poner rumbo al planeta rojo, decide ir a despedirse de su abuelo, pero al llegar descubre que este ha desaparecido.

Escena de la introducción de No Place Like Home.

Además, junto al pésimo estado de la Tierra en general, su granja también se encuentra en ruinas. Solo hay una forma de proceder: limpiar el mundo de basura, terminar con los enemigos que la asolan (unos robots que no supondrán un gran reto, pero que nos pondrán a «dormir» en más de una ocasión) y devolverle a la granja la gloria que perdió.

Jugabilidad

La jugabilidad gira en torno a una especie de mochila de la que Ellen va provista, denominada AspiCompi. Esta curiosa herramienta se compone de una perforadora (con la que podremos destruir montañas de piedra y basura, así como atacar), un depósito de agua (cuya manguera nos servirá para regar principalmente, así como para cortocircuitar a los robots enemigos o accionar determinados mecanismos) y una aspiradora (con la que recoger toda la basura, además de otros tipos de materiales que podremos encontrar por el mundo).

Así pues, el grueso del juego es taladrar y aspirar. Pero ¿tiene este No Place Like Home algo más que ofrecer? Por supuesto que sí.

Hogar, dulce hogar. La gestión de la granja

Mal simulador de granjas sería (o mal análisis, mejor dicho) si no se le dedicase un apartado a ese tema precisamente. Cultivar, cocinar y cuidar de los animales son los tres principales pilares de esta parte de su jugabilidad.

La huerta… ¿marciana?

Los controles para plantar y regar, sinceramente, no son los mejores (al menos en la híbrida de Nintendo). Para plantar, lo haremos con una especie de cursor (que lo hace un poco tosco y lento) y para regar tendremos que lanzar un chorro de agua e ir cubriendo todo el campo con ayuda del joystick derecho (la cámara), que nos permitirá apuntar, aunque de forma bastante poco fina.

Lo que obtenemos del cultivo nos servirá para hacer nuevos productos (como detallaré más abajo), intercambiarlos por mejoras o planos, o incluso entablar amistad con los animales.

Yo me lo guiso, Ellen se lo come

En cuanto a la cocina, podremos aprender y preparar una gran variedad de platos. También elaboraremos alimentos como mayonesa o queso, con los cuales podremos intercambiar recetas con algunos de los lugareños, así como crear frascos (la moneda de cambio en la Tierra representada en No Place Like Home).

Según avancemos y exploremos, conseguiremos más y más recetas que poder preparar luego en nuestra cocina. No querrás «quedarte dormido» al no tener un rico plato que llevarte a la boca cuando tu salud peligre, ¿no?

Mueble p’arriba, mueble p’abajo

El factor decoración siempre ha sido casi un imprescindible en un juego de estas características. Iremos desbloqueando crafteos de muebles con los que decorar nuestra casa tras repararla y limpiarla. Si querías personalización, aquí la tienes. Además, la lista de items disponibles es bastante generosa, por lo que el abanico de opciones es amplio y te ofrecerá unas buenas sesiones de juego poniendo tu casa a punto.

No podían faltar los animales

Desde gallinas hasta perros, pasando por zorros, mapaches e incluso llamas robot. Ahora ya no hay excusa para no tener mascotas (aunque sean virtuales). Sin embargo, cada especie necesitará algo a cambio de nuestra amistad (un alimento u objeto concreto y un lugar donde vivir, como un gallinero o una caseta de perro). Como recompensa, cada uno de estos animales nos ofrecerá algo diferente: huevos, semillas, material de construcción… ¡Colaborando, todos ganamos!

Ah, y podemos ponerles gorritos graciosos a los animales. Si con esto no te he convencido, yo ya no sé cómo hacerlo…

Apartado técnico

No Place Like Home es un juego que, en Nintendo Switch, podría tener un mejor rendimiento. No funciona mal, pero a veces notaremos alguna que otra caída de FPS. No nos estropeará la experiencia ni mucho menos, pero es un factor a tener en cuenta.

En cuanto a los textos (totalmente traducidos al español, eso sí), son un poco pequeños, por lo que al jugarlo en portátil (en Nintendo Switch o Steam Deck, por ejemplo) podría resultar un poco incómodo. Por suerte, leer los textos en este tipo de dispositivos no es imposible ni mucho menos; además, el título no tiene grandes párrafos ni excesivos diálogos, por lo que no es más que un inconveniente menor.

Apartado gráfico y sonoro

El arte del juego, colorido y cartoon, recuerda un poco al estilo artístico de algunos títulos de pasada generación. Y esto no es algo malo, simplemente tiene un «je-ne-sais-quoi» que hace que se sienta visualmente un tanto retro. Hablamos de un estilo no demasiado adornado, con espacios abiertos nada sobrecargados, pero que, a fin de cuentas, es correcto y agradable.

Y ahora nos vamos con la música a otra parte. ¿Es el apartado sonoro un punto añadido en este análisis de No Place Like Home? Lo cierto es que la música se vuelve un tanto repetitiva, por lo que no diríamos que es su punto fuerte. Sin embargo, los efectos de sonido son adecuados e incluso resultan gratificantes (algo así como lo que pasa cuando rompes una roca en Stardew Valley o recoges un objeto en Minecraft, ya que de granjas va el asunto).

Formato físico

Por suerte para los fans del formato físico, No Place Like Home está ya disponible para Nintendo Switch, y pronto también lo podréis encontrar para Xbox Series X y PlayStation 5.

Las tres ediciones físicas de No Place Like Home para Xbox Series X, PlayStation 5 y Nintendo Switch.
Edición física de No Place Like Home en sus tres versiones disponibles (Xbox y PlayStation próximamente)

Si quieres hacerte con su edición física, haz clic en el botón de abajo:

Conclusión

Aun con ciertas carencias, No Place Like Home es un juego que ofrece bastantes horas de diversión. Si bien es cierto que tendremos que perforar y aspirar basura la mayor parte del tiempo (y que esto a veces podría hacerse repetitivo), el factor exploración, así como ir viendo el paisaje cada vez más limpio y despejado, se hace extrañamente adictivo. Sin duda, es un buen título para aquellos amantes de los simuladores de granjas e incluso «del orden».

¡Rápido, cozy fan, la Tierra te necesita!

Lo mejor

  • El deseo de querer seguir explorando, así como mejorando nuestro equipo y el mobiliario de nuestra granja, hacen de este un juego sumamente adictivo.
  • Tiene toques de humor, algo que siempre es un punto a favor.
  • Coleccionables en diversas formas (sombreros para los animales, muebles, recetas, plumas, etc.)

Lo peor

  • Las mecánicas (especialmente las de limpieza) se hacen un poco repetitivas.
  • Algunos controles resultan toscos, como el regadío (aunque luego puedas instalar aspersores y desentenderte de ello) y la plantación.

Nuestra valoración

Sello - Not bad (5-6)

Este análisis ha sido posible gracias a una clave ofrecida por Tesura Games.

¿Te ha gustado? Échale un vistazo a otros análisis.

RedPunkda

About Author

Descubrió un mundo colosal a través del Dualshock de la PS1, del que nunca pudo salir. Desde ese momento, vive con los dedos sobre las teclas WASD, los joysticks y cualquier otro control que se le ponga por delante. Se dice que a veces suelta el mando para escribir.

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