Clockfall es uno de esos juegos indie que, aunque todavía está en acceso anticipado, deja bastante claro desde el principio qué quiere ser: un roguelite en el que el tiempo no es solo una mecánica más, sino el eje central de todo lo que haces. Desde los primeros minutos se nota cómo cada acción está condicionada por esa gestión constante del tiempo, obligándote a pensar más allá del combate inmediato y a anticipar consecuencias.

Fecha de salida: 4 de junio de 2026
Desarrolladora: Rever Games GmbH
Distribuidora: Rever Games GmbH, Radical Theory
Plataformas disponibles: PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S (2027)
Textos: Inglés
Voces: Inglés
Plataforma analizada: PC (Steam)
Historia: Un bucle infinito
Clockfall trata de un protagonista que vive en un mundo destruido por una fuerza llamada “el Destino”. Su aldea ha sido arrasada y parece que apenas queda nada en pie. Entre las ruinas encuentra un reloj gigante que altera el flujo del tiempo. A partir de ese momento queda atrapado en un bucle temporal en el que todo avanza bajo una cuenta atrás constante. Explora mazmorras combate enemigos y trata de sobrevivir, pero si el tiempo se agota o muere todo vuelve a empezar desde el principio.
Aun así no parte completamente de cero en cada intento ya que conserva parte del progreso obtenido anteriormente. Con esos recursos puede mejorar su equipo y también reconstruir y reforzar su aldea, que se convierte en el único refugio estable dentro de ese ciclo. El objetivo de la historia es romper el bucle y descubrir qué hay detrás del reloj y del propio Destino. Cada intento sirve para avanzar un poco más en esa dirección aunque el ciclo siempre acabe reiniciándose.

Jugabilidad: Un roguelite diferente
Clockfall es un videojuego que se basa en partidas cortas pero muy intensas dentro de mazmorras que cambian cada vez que juegas. No hay una historia que se viva de forma lineal dentro de la jugabilidad, sino que todo se estructura en ciclos repetidos de entrada y salida. Cada vez que empiezas una partida, el juego te coloca en una mazmorra distinta, con un diseño diferente, enemigos colocados en lugares nuevos y recompensas que no siempre son las mismas. Esto hace que cada intento se sienta como una situación nueva, aunque el objetivo general siempre sea el mismo: avanzar lo máximo posible antes de que el tiempo se agote.
Dentro de estas mazmorras, el juego se desarrolla completamente en tiempo real. Es decir, que tú controlas al personaje de forma directa, moviéndote por el escenario mientras atacas, esquivas y usas habilidades sin pausas ni turnos. El combate está diseñado para ser rápido y constante, con enemigos que atacan en grupo y que te obligan a estar siempre en movimiento para evitar pasarlo mal. No basta con tener buenos ataques, también debes saber posicionarte bien, evitar golpes y aprender los patrones de los enemigos.
La mecánica más importante del juego es el sistema de tiempo, que afecta directamente a todo lo que haces dentro de la mazmorra. Ya te avisamos de que no es un simple límite que aparece al final, sino un recurso que se va consumiendo mientras juegas. Cada decisión que tomas dentro de la run tiene impacto en ese tiempo; explorar más salas te da más oportunidades de conseguir mejoras, pero también te acerca al final del reloj, avanzar rápido te permite llegar antes a las zonas importantes, pero con menos recursos y más riesgo.


Cada run es un paso hacia delante o no…
Durante cada partida puedes encontrar mejoras temporales que solo funcionan en esa run. Estas mejoras pueden cambiar completamente la forma de jugar en ese intento concreto, ya que pueden darte más daño, habilidades nuevas, efectos especiales o ventajas defensivas. La idea es que cada partida se adapte a lo que encuentres, y que no todas las runs se jueguen igual. Esto hace que el jugador tenga que adaptarse constantemente a lo que le ofrece el juego en ese momento, en lugar de seguir una estrategia fija.
Si consigues avanzar lo suficiente, te enfrentas a zonas cada vez más difíciles o a jefes que ponen a prueba todo lo que has conseguido en esa partida. Sin embargo, si mueres o el tiempo llega a cero, esa run termina y vuelves al inicio del ciclo. En ese punto pierdes todo lo que has conseguido durante esa partida, lo que refuerza la idea de que cada intento es independiente. Aun así, el juego no te deja completamente igual que al principio.
Entre partidas existe un sistema de progreso permanente que permite mejorar al personaje de forma duradera. Con los recursos que obtienes en las mazmorras puedes desbloquear mejoras, aumentar estadísticas o conseguir nuevas opciones de combate. Esto hace que, aunque falles muchas veces, el personaje vaya creciendo poco a poco y cada intento nuevo sea más fuerte que el anterior. Además, hay una parte de gestión de la aldea, donde puedes invertir esos recursos para reconstruir y mejorar estructuras, lo que también influye en tus futuras partidas.
No te olvides de la aldea
La gestión de la aldea en Clockfall es la parte del juego que ocurre entre una mazmorra y otra, y funciona como el centro de progreso permanente. Aquí no estás luchando ni avanzando bajo presión de tiempo, sino que usas todo lo que has conseguido en las partidas anteriores para mejorar tu situación general. Los recursos que obtienes en las runs se invierten en mejorar estructuras de la aldea, desbloquear nuevas opciones, aumentar el poder del personaje y abrir caminos de progresión que te ayudan en los siguientes intentos. Es una parte más estratégica, donde decides qué te conviene mejorar primero para que las próximas incursiones en las mazmorras sean más efectivas.
En cambio, la defensa de la aldea es una parte más activa y de combate. No se trata solo de gestionar mejoras, sino de proteger la aldea cuando es atacada por enemigos. En esos momentos, el juego cambia de ritmo y pasas a enfrentarte directamente a oleadas de enemigos que intentan destruir lo que has construido. Estas situaciones funcionan como eventos de combate que ponen a prueba lo que has mejorado hasta ese punto, porque si la aldea está bien desarrollada tendrás más posibilidades de resistir, pero si no lo está, la defensa se vuelve mucho más difícil.
Ambas partes están conectadas porque la gestión influye directamente en la defensa. Todo lo que construyes o mejoras en la aldea no solo sirve para progresar entre runs, sino también para resistir mejor cuando ocurren esos ataques. Por eso el juego no separa completamente la parte de estrategia y la de acción, sino que las mezcla dentro del mismo ciclo de progreso, donde mejorar la aldea significa también estar preparado para protegerla.

Apartado técnico
Clockfall está pensado principalmente para jugarse con mando, y el propio juego lo recomienda como la mejor opción. Con mando también se siente más cómodo el uso de habilidades y ataques; en cambio, jugar con teclado y ratón es posible, pero no es la opción más cómoda.
Apartado gráfico y artístico
Clockfall apuesta por un estilo de fantasía oscura. Los escenarios muestran ruinas, lugares antiguos y espacios que parecen abandonados. Todo está pensado para transmitir la sensación de un mundo roto y detenido en el tiempo. No es un estilo brillante ni colorido, sino más bien apagado, con tonos fríos y oscuros que refuerzan esa idea de decadencia.
Las mazmorras cambian cada vez que juegas, pero mantienen siempre una misma línea visual. Aparecen elementos relacionados con relojes, engranajes y mecanismos antiguos. Estos detalles no están solo por estética, también ayudan a que el tema del tiempo esté presente en todo momento, como si el mundo girara alrededor de un gran reloj que lo controla todo.
Los personajes y enemigos están diseñados para que se distingan bien durante el combate. El protagonista cuenta con efectos visuales claros cuando ataca o usa habilidades, de forma que se le pueda seguir fácilmente incluso cuando hay muchos enemigos en pantalla. Los enemigos, por su parte, suelen tener formas más agresivas y colores más oscuros o contrastados, lo que hace que destaquen en medio del caos del combate.
Por último, los efectos visuales funcionan bastante bien dentro de los combates. Cuando se atacan enemigos o se usan habilidades aparecen luces, partículas y destellos que refuerzan la intensidad de la acción. Cuando el tiempo se vuelve más crítico también aparecen efectos que aumentan la sensación de tensión, haciendo que el jugador note visualmente que el reloj está llegando al límite.
Apartado sonoro
La banda sonora de Clockfall está pensada para mantener una sensación constante de tensión, ya que todo el juego gira en torno al tiempo y a la presión de avanzar rápido. La música no busca ser tranquila durante mucho rato, sino mantener al jugador con esa sensación de que siempre hay algo acechando, incluso cuando no hay combate.
En las zonas de exploración dentro de las mazmorras, la música baja un poco el ritmo, pero sigue siendo oscura y repetitiva. Se apoya en sonidos ambientales y patrones sencillos que refuerzan esa idea de vacío y de mundo antiguo. No es una banda sonora que intente destacar por encima de la acción, sino que acompaña de forma constante sin romper la atmósfera.
Cuando empieza el combate, la música cambia a temas más rápidos e intensos. El ritmo se acelera y gana fuerza para acompañar mejor los ataques y el movimiento continuo del jugador. Esto ayuda a diferenciar bien los momentos de exploración de los de combate y hace que las peleas se sientan más dinámicas.
También hay variaciones cuando el tiempo del reloj está a punto de agotarse. En esos momentos, la música se vuelve más insistente y transmite todavía más presión, reforzando la idea de que hay que actuar rápido. Así, la mecánica del tiempo no solo se percibe en pantalla, sino también a través del sonido.
Conclusión
Clockfall es un juego recomendable si te gustan los roguelites exigentes, con partidas rápidas y una sensación constante de presión por el tiempo. Es ideal para jugadores que disfrutan mejorando poco a poco con cada intento y no les importa repetir runs hasta dominar el juego. En cambio, si prefieres experiencias más tranquilas, con exploración libre o menos estrés, puede no ser la mejor opción para ti.
Lo mejor
- El sistema del tiempo, que hace que siempre estés con la tensión de decidir rápido qué hacer
- El combate en tiempo real, que es rápido y te obliga a moverte todo el rato
- Cada partida es distinta, así que no estás haciendo siempre lo mismo
Lo peor
- Puede ser un poco repetitivo si no te engancha el bucle del juego
- El tema del tiempo agobia bastante si no te gusta jugar con presión
- Al principio cuesta notar el progreso, y puede parecer que avanzas lento
Nuestra valoración de Clockfall



- Particulitix, un twin-stick shooter con elementos de roguelite y supervivencia
- Continua la sucesión espiritual de Crazy Taxi con el nuevo Taxi Chaos 2
- Batman Legacy of the Dark Knight: ¿El mejor juego de LEGO?
- Portrait of a Torn, terror psicológico en un hogar vacío
- Necrophosis: Full Consciouness, el camino por un mundo muerto





