Taxi Chaos 2 llega con una idea muy fácil de entender: recuperar ese tipo de conducción arcade en el que no importa hacer las curvas perfectas, ni el realismo, ni la simulación. Aquí lo importante es recoger pasajeros, lanzarse por la ciudad como un auténtico animal, buscar atajos y llegar al destino antes de que el tiempo se agote. Es una fórmula que inevitablemente recuerda a Crazy Taxi, y el propio juego tampoco hace demasiado por ocultarlo. La diferencia es que esta secuela intenta meter más capas sobre esa base clásica, con una ciudad cambiante, taxis controlados por inteligencia artificial, mejoras, vehículos con estadísticas propias y una estructura de campaña más marcada.
La premisa funciona mejor cuando se entiende como lo que es: un arcade de partidas cortas. Taxi Chaos 2 no está pensado para sesiones largas donde descubres una ciudad enorme llena de actividades secundarias. Funciona mucho mejor cuando entras, completas unos cuantos turnos, ganas dinero, desbloqueas alguna mejora y vuelves a salir a la calle para intentar hacerlo mejor. Esa inmediatez es su mayor virtud, pero también marca sus límites. El juego tiene energía, tiene ideas y tiene momentos bastante divertidos, pero no siempre consigue mantener ese ritmo durante demasiado tiempo. Los atajos tienen más importancia, los TaxiBots añaden presión constante y el sistema de habilidades permite jugar de forma más agresiva o más defensiva según el vehículo y las mejoras que llevemos equipadas. Todo esto hace que Taxi Chaos 2 tenga más personalidad y más estructura que su antecesor.

Fecha de salida: 23 de diciembre de 2026 (Digital) | 22 de mayo de 2026 (Físico)
Desarrolladora: Focuspoint Studios
Distribuidora: Meridiem
Plataformas disponibles: PC, Nintendo Switch, PlayStation 5, Xbox Series X|S
Textos: Español
Voces: Inglés
Plataforma analizada: PlayStation 5
Historia: El último taxista humano contra la ciudad automatizada
La historia de Taxi Chaos 2 nos lleva a San Valeda, una ciudad futurista donde los conductores humanos están siendo sustituidos por taxis controlados por inteligencia artificial. En medio de ese panorama aparece Vinnie, un taxista que vuelve al volante para ayudar a Clea, la creadora de una nueva inteligencia artificial llamada Gene. El objetivo es reconstruir el garaje, mejorar a Gene y plantar cara a Hank, el sistema que controla a los TaxiBots que dominan las calles.
No es una historia profunda, y tampoco intenta serlo. Sirve como excusa para estructurar el modo campaña, introducir personajes y justificar que la ciudad esté llena de coches autónomos dispuestos a robarte pasajeros o sacarte de la carretera. El juego plantea un conflicto sencillo entre lo humano y lo automatizado, entre el taxista tradicional y una ciudad que ya no parece necesitarlo. Es una idea con cierto punto de sátira, aunque nunca se desarrolla demasiado.

Estructura basada en turnos de trabajo
La campaña avanza mediante turnos, objetivos de compañía y mejoras progresivas. Cada jornada sirve para ganar dinero, subir el rango de conductor, conseguir puntos de datos y preparar el taxi para retos cada vez más exigentes. La historia aparece entre medias para dar sentido a esa progresión, pero rara vez toma el control de la experiencia. En el fondo, Taxi Chaos 2 sabe que su atractivo no está en sus diálogos ni en sus giros narrativos, sino en salir a la calle y cumplir encargos a toda velocidad.
Ese enfoque le sienta bien porque evita convertir la campaña en algo pesado. La narrativa está ahí, acompaña y da una meta clara, pero no interrumpe constantemente. Clea, Gene, Hank y los TaxiBots sirven para dar un contexto reconocible al caos de San Valeda. No esperes personajes especialmente memorables ni una trama que se quede contigo después de los créditos, pero sí una premisa funcional que sostiene el modo historia sin estorbar.
Lo más acertado es que la historia y la jugabilidad hablan el mismo idioma. Si la ciudad está siendo controlada por taxis IA, tiene sentido que estos rivales aparezcan durante los servicios, bloqueen rutas, intenten robar clientes y conviertan cada turno en una pequeña guerra urbana. No es una historia compleja, pero sí una historia que se entiende a través del propio gameplay. Y en un arcade de este tipo, eso suele ser más importante que un guion elaborado.


Jugabilidad: Conducción arcade, saltos y atajos
Taxi Chaos 2 es un arcade de conducción puro. No hay simulación, no hay conducción realista y no hay intención de que el coche se comporte como lo haría en un juego serio de carreras. La idea es recoger pasajeros, llevarlos a su destino y hacerlo antes de que el tiempo se agote. Cuanto más rápido y eficiente sea el trayecto, mejor será la recompensa. La velocidad, el estado del cliente y la ruta elegida influyen directamente en el resultado de cada servicio.
La gran diferencia está en que la ciudad no se limita a ser un decorado. San Valeda cambia según el momento del día y según el avance de la campaña. Una calle que estaba abierta por la mañana puede aparecer bloqueada más tarde. Una ruta que parecía segura puede convertirse en un atasco. Un acceso directo puede quedar cortado por obras, accidentes o barreras. Esto obliga a improvisar y evita que memorizar una única ruta sea suficiente para superar todos los turnos. El salto del taxi también tiene mucho más peso que en el primer juego. Ya no parece una mecánica decorativa o una simple gracia visual. Aquí sirve para evitar tráfico, superar obstáculos, alcanzar rutas elevadas y descubrir atajos. En algunos momentos, Taxi Chaos 2 se acerca casi a un plataformas con coches, especialmente cuando encadenas rampas, saltos y turbo para ahorrar unos segundos decisivos.
También hay cierta diferencia entre vehículos. Algunos taxis se sienten mejor que otros, ya sea por velocidad, peso o manejo. Los más pesados aguantan mejor las embestidas de los TaxiBots, mientras que otros están más pensados para correr o derrapar. Esa variedad aporta interés, pero también deja claro que no todos los coches resultan igual de agradables de conducir. En un juego tan dependiente del control, esa irregularidad se nota bastante.

TaxiBots, objetivos y progresión
Una de las grandes novedades son los TaxiBots. Estos taxis controlados por inteligencia artificial pueden perseguirte, bloquear rutas, robarte clientes o embestirte en mitad de una entrega. Su presencia añade tensión y hace que ya no luches solo contra el reloj, sino también contra una ciudad que cambia constantemente y parece empeñada en complicarte cada turno. La idea encaja muy bien con la premisa, aunque su comportamiento no siempre está igual de afinado. A veces te obligan a improvisar y generan momentos muy divertidos. Otras, en cambio, resultan demasiado agresivos o algo erráticos, rompiendo el ritmo más de la cuenta.
La progresión aporta estructura a la campaña. Al completar servicios conseguimos dinero, chips, puntos de datos y experiencia para subir el rango de conductor. Con estos recursos podemos comprar nuevos vehículos, desbloquear mejoras y avanzar en los objetivos de compañía. Además, hay taxis con estadísticas distintas y clases como Drift, Heavy y Sport, lo que permite adaptar el estilo de conducción. Me ha recordado mucho (salvando las distancias) a Man Eater, aquel videojuego donde controlábamos a un tiburón.
Las mejoras también añaden variedad. Algunas sirven para atacar a los TaxiBots, otras para resistir impactos, abrir atajos o moverse mejor por la ciudad. Incluso ciertos pasajeros pueden ayudarte durante el trayecto con cohetes o cañones, dando más personalidad a algunas entregas.Donde el sistema tropieza es en ciertos objetivos. Algunos encajan muy bien con el espíritu arcade, pero otros te piden conducir con demasiado cuidado en un juego que va precisamente de ir al límite. También se echa en falta un mapa más claro, sobre todo cuando algunas misiones te mandan a zonas concretas que aún no conoces.

Modo historia, modo arcade y ritmo de partidas
Taxi Chaos 2 se divide principalmente en modo historia y modo arcade. El modo historia organiza la experiencia mediante capítulos, turnos y objetivos de compañía. Cada jornada introduce nuevas mecánicas, TaxiBots más agresivos y una ciudad cada vez más complicada. Esto ayuda a que el juego no parezca una simple sucesión de partidas sueltas.
La campaña funciona mejor cuando va introduciendo herramientas poco a poco. Primero aprendes a recoger pasajeros y llegar a tiempo. Después aparecen los rivales, las barreras, las mejoras y los objetivos más concretos. Esa progresión le da más recorrido a una fórmula que, en el fondo, sigue siendo bastante sencilla.
El modo arcade va más enfocado a la puntuación. Aquí eliges vehículo, completas servicios, sobrevives al caos y buscas mejorar tu marca en partidas con tiempo limitado. Además, las clasificaciones globales añaden un incentivo competitivo para quienes quieran exprimir rutas y tiempos.
También hay un pequeño toque roguelike, ya que tras ciertos objetivos puedes elegir entre mejoras o power-ups para el siguiente desafío. No cambia por completo la experiencia, pero sí aporta algo de variedad y permite probar habilidades que quizá no usas tanto en la campaña. Las partidas son cortas, de apenas unos minutos, y eso define muy bien el tipo de juego que es. Taxi Chaos 2 funciona mejor en sesiones rápidas, haciendo un par de turnos, probando una mejora y volviendo más tarde. En sesiones largas, la repetición puede pesar más y se hacen más evidentes sus límites.

Apartado técnico
En PlayStation 5, Taxi Chaos 2 ofrece una experiencia generalmente fluida y adecuada para lo que propone. El juego necesita responder bien porque todo ocurre rápido: tráfico, saltos, impactos, clientes, TaxiBots, barreras y rutas alternativas. En líneas generales, el rendimiento acompaña y permite jugar sin grandes interrupciones. No estamos ante un título que busque impresionar técnicamente, pero sí cumple en estabilidad y ritmo.
El problema está más en el pulido que en el rendimiento. Algunas colisiones no se sienten del todo limpias. Hay momentos en los que un obstáculo o una pieza de geometría corta la velocidad de forma brusca, incluso cuando visualmente no parece tan claro. El jugador necesita saber que si calcula bien una maniobra, el juego va a responder de forma coherente. La cámara también puede dar algún problema. En calles estrechas, choques contra paredes o zonas donde el taxi queda muy cerca de un obstáculo, puede acercarse demasiado o recolocarse de forma incómoda. No es algo constante, pero sí puede dificultar la lectura de la dirección en momentos donde cada segundo importa. En un juego tan caótico, la cámara debería ser una aliada más clara.
Las físicas son el punto más discutible. Es evidente que Taxi Chaos 2 quiere una conducción exagerada, con saltos, derrapes amplios y coches capaces de hacer burradas. Eso forma parte de su identidad. Pero algunas veces esa exageración parece más falta de ajuste que decisión de diseño. El taxi puede sentirse demasiado ligero, resbalar más de la cuenta o perder impacto en los choques. Aun así, técnicamente cumple. Es un juego modesto con una base funcional. Corre bien, carga rápido y permite disfrutar de sus partidas cortas sin problemas graves. Lo que le falta es una capa extra de ajuste: mejores colisiones, una cámara más estable y una física con algo más de peso. Con eso, sus buenas ideas habrían brillado bastante más.
Apartado gráfico y artístico
Visualmente, Taxi Chaos 2 apuesta por un estilo colorido, desenfadado y claramente arcade. No busca realismo ni pretende competir con grandes juegos de conducción. Su objetivo es que San Valeda sea clara, fácil de leer y lo bastante llamativa como para sostener partidas rápidas. El cel shading le sienta bien porque ayuda a diferenciar coches, rutas y obstáculos sin ensuciar la pantalla.
La ciudad tiene más personalidad que en el primer juego. Hay más tráfico, más verticalidad, caminos elevados, rampas, parques, rutas alternativas y calles que cambian según la jornada. San Valeda funciona mejor cuando la entiendes como un circuito urbano lleno de atajos, no como una ciudad realista pensada para pasear. La verticalidad es uno de sus mejores recursos. Saltar entre edificios, subir por rampas o atravesar zonas elevadas refuerza mucho su espíritu arcade. No siempre se aprovecha al máximo, pero cuando una ruta te obliga a improvisar por un acceso alto, el escenario gana bastante.
El problema es que la ciudad no siempre parece tan viva como debería. Hay tráfico y peatones, pero algunos espacios se sienten rígidos, ciertas animaciones son mejorables y varias zonas parecen más decorado que una urbe realmente caótica. No necesita ser un gran sandbox, pero sí habría agradecido más movimiento y variedad. Los vehículos tienen diseños diferenciados y sus categorías se reconocen bien. Los modelos pesados, deportivos o centrados en derrape tienen personalidad propia, y la personalización estética ayuda a refrescar un bucle que puede volverse repetitivo. En conjunto, el apartado artístico cumple. Es claro, colorido y coherente con la propuesta, aunque le falta algo más de carácter para que San Valeda resulte realmente memorable.

Apartado sonoro
El apartado sonoro es uno de los puntos más irregulares de Taxi Chaos 2. La banda sonora mezcla rock y electrónica, algo que encaja con su espíritu arcade. Durante los primeros turnos acompaña bien, pero con el paso de las horas se vuelve repetitiva y se echan en falta temas con más personalidad. Los efectos de conducción funcionan mejor. Motores, frenazos, choques, saltos y habilidades tienen suficiente presencia para reforzar el caos de cada trayecto. Cuando vas a toda velocidad entre el tráfico o saltas por una rampa, el sonido ayuda a transmitir urgencia y ritmo.
Las voces de pasajeros y personajes añaden algo de humor, pero también tienen altibajos. Algunas líneas se repiten demasiado y otras no encajan del todo con lo que ocurre en pantalla, lo que puede romper un poco la naturalidad de los trayectos. En conjunto, el sonido cumple. Taxi Chaos 2 necesitaba una banda sonora más potente y unas voces más variadas para reforzar mejor su personalidad arcade.
Edición física de Taxi Chaos 2 a manos de Meridiem
Taxi Chaos 2 cuenta con una edición física en España de la mano de Meridiem para PlayStation 5 y Nintendo Switch, ya disponible desde el 22 de mayo de este año. Como siempre, es un detalle que se agradece, sobre todo en un mercado donde muchos juegos pequeños se quedan únicamente en formato digital.
No hablamos de una edición especialmente cargada de extras, pero sí de una oportunidad interesante para quienes siguen valorando el formato físico. Además, en un arcade de conducción tan directo y con cierto componente nostálgico, tenerlo en la estantería encaja bastante bien con el tipo de público al que apunta.

Conclusión
Taxi Chaos 2 mejora bastante respecto al primer juego y tiene ideas que funcionan. La ciudad cambiante, los turnos por momentos del día, los TaxiBots, los vehículos con estadísticas propias, las habilidades y sus dos modos principales le dan más cuerpo del que parece a simple vista. Cuando todo encaja, puede ser un arcade muy entretenido. El problema es que también falla en puntos importantes. La conducción no siempre tiene el peso necesario, las físicas pueden sentirse demasiado flotantes y la cámara molesta en algunos momentos.
Su mejor cara aparece en partidas cortas. Entras, recoges pasajeros, ganas dinero, esquivas TaxiBots, descubres algún atajo y completas un turno con el tiempo justo. Ahí Taxi Chaos 2 funciona, porque no necesita una gran historia ni sistemas complejos. Solo necesita ritmo, caos y esa sensación de poder hacerlo mejor en la siguiente partida.
Con todo, tiene mérito. No alcanza la brillantez de los grandes clásicos del género, pero recupera una fórmula arcade que casi había desaparecido. Es modesto, irregular y repetitivo a largo plazo, pero también rápido, directo y capaz de ofrecer ratos muy divertidos si entras en su propuesta. No es el sucesor definitivo de Crazy Taxi, ni creo que deba medirse únicamente desde ahí. Es una alternativa más pequeña, caótica y con personalidad propia. Para quienes busquen conducción arcade sencilla, partidas rápidas y progresión ligera, puede ser bastante disfrutable. Para quienes esperen una experiencia redonda, una conducción perfecta y una ciudad inolvidable, probablemente se quedará corto.
Lo mejor
- La ciudad cambiante obliga a improvisar rutas y no depender siempre del mismo camino
- Los saltos, atajos y rutas elevadas dan personalidad a la conducción arcade
- Los TaxiBots añaden presión y convierten algunas partidas en una guerra urbana
- El sistema de vehículos, habilidades y mejoras aporta variedad al bucle jugable
- Funciona muy bien como juego de partidas rápidas y sesiones cortas
Lo peor
- La conducción puede sentirse demasiado suelta, ligera o imprecisa
- La repetición aparece pronto en sesiones largas
- Algunos objetivos y marcadores pueden resultar poco claros
Nuestra valoración de Taxi Chaos 2



- Forza Horizon 6 le pisa a fondo en Tokio y firma el reinado más salvaje de la saga
- MotoGP 26: Simulación que busca evolucionar sin romper su estructura
- Screamer: Una vuelta por un mundo de arcade y anime
- Revive la emocionante época de las recreativas con Fast & Furious: Arcade Edition
- Hot Wheels Let´s Race, el nuevo juego de carreras para los pequeños de la casa





