El roguelite lleva años demostrando que es uno de los géneros más populares de la industria. Lejos de perder fuerza, cada año llegan nuevas propuestas dispuestas a seguir el camino marcado por referentes como Hades y Dead Cells. Este es el panorama al que se enfrenta Dragon is Dead, un título que mezcla la intensidad de los roguelite y el hack and slash con una estética que recuerda curiosamente a los referentes de otros géneros. Sin embargo, ¿acaso tiene lo necesario para mirar de frente a sus predecesores? Aquí te contamos qué nos ha parecido nuestra cruzada para intentar limpiar el mundo de la corrupción de los demonios.

Fecha de salida: 1 de enero de 2025 (Digital) | 14 de julio de 2026 (Físico)
Desarrolladora: TeamSuneat
Distribuidora: PM Studios, Inc., Meridiem (Físico)
Plataformas disponibles: PC, Nintendo Switch, PlayStation 5, Xbox Series X|S
Textos: Español
Voces: –
Plataforma analizada: PlayStation 5
Historia: El ciclo interminable para purificar al mundo
En un mundo de fantasía oscura ambientado en una época medieval, se nos cuenta la historia de Guernian, el Dragón Negro, un ser que se atrevió a desafiar a los dioses, pero que fue derrotado de forma inmisericorde. Antes de morir, logró escapar a través de una grieta, liberando una energía impía que comenzó a extenderse por el mundo, a corromper a sus habitantes y a manifestar cientos de hordas sin fin de demonios. El origen y verdadero alcance de este mal, conocido como «la Corrupción«, siguen siendo un misterio.
Somos un Sucesor, un guerrero inmortal elegido por los dioses de la luz, el fuego y el agua, cuya misión es viajar hasta la ciudad de Cliffshire para iniciar una expedición hacia el cementerio donde se encuentra la grieta que dio comienzo a la Corrupción y poner fin al estado de decadencia y desolación en el que se encuentra el mundo.

A partir de aquí, el resto de la historia y su trasfondo lo podremos descubrir a través de las conversaciones que tengamos con los distintos personajes que conoceremos a lo largo de nuestro viaje, quienes con cada incursión nos irán contando cada vez un poco más del lore de este mundo, sus relaciones con otros NPCs y demás. También, a través de las descripciones de los ítems y las armas que vayamos desbloqueando, podremos descubrir piezas de información que nos permitirán conocer más a fondo el pasado de estas tierras.
Jugabilidad: Forja a tu Sucesor
Dragon is Dead es un juego de acción y plataformas en 2D, cuyo núcleo gira en torno a su sistema de combate hack and slash. La aventura se desarrolla a través de varias zonas completamente infestadas de demonios, y tendremos que acabar con todos ellos si queremos avanzar. Cada nivel presenta una distribución distinta tanto del terreno como de la posición de los enemigos, obligándonos a mantenernos en constante movimiento y a defendernos de los ataques que llegan desde todos los frentes.
Si tenemos éxito, al completar cada área recibiremos un cofre como recompensa, con el que podremos aplicar mejoras a nuestro Sucesor. Podremos equiparlo con artefactos que otorgan distintas habilidades pasivas, como buffs de daño o velocidad, gemas que aumentan nuestras estadísticas, y recursos que nos servirán para comprar curas y equipamiento a los mercaderes repartidos por los distintos campamentos.
Además, cada enemigo derrotado nos concederá puntos de experiencia que nos permitirán desbloquear nuevas mejoras en el árbol de habilidades. Estas incluyen ataques elementales capaces de aplicar efectos de estado, la posibilidad de imbuir nuestras armas con poderes mágicos y habilidades definitivas con las que podremos acabar con todos los enemigos presentes en pantalla.


Pero si caemos en combate (algo prácticamente garantizado en un roguelite), perderemos todo el oro acumulado y las mejoras desbloqueadas en el árbol de habilidades, aunque conservaremos las runas, armas y el equipamiento obtenido durante la expedición. Es un sistema al que cuesta un par de horas pillarle el truco, pero una vez encuentras la build que mejor se adapta a tu estilo de juego, es fácil apreciar la profundidad que ofrece.
El plato fuerte está al final de cada zona
Cada área culmina con un jefe final y es, sin lugar a dudas, el apartado que más aplausos merece este juego. Para empezar, sus diseños destacan muy por encima de los enemigos comunes, con un aspecto tan grotesco como fascinante que luce especialmente bien gracias a su cuidado pixel art.
Por si fuera poco, cada jefe cuenta con patrones de movimiento y ataque propios, lo que hace que cada enfrentamiento resulte memorable incluso cuando debemos repetirlo varias veces. Además, algunos pueden convertirse en un auténtico muro si nuestra build no está preparada para contrarrestar sus habilidades. Si hay una razón para seguir volviendo, es la enorme satisfacción que produce derrotar, tras varios intentos, a estas criaturas y enviarlas, de una vez por todas, a la muerte.

Qué prefieres: ¿daga, espada o martillo?
Para muchos, cualquiera de estas opciones sería más que suficiente. Sin embargo, Dragon is Dead va un paso más allá y nos permite escoger entre tres clases de Sucesores: Filomágico, la más equilibrada y con la que iniciaremos la aventura; Aparecida, especializada en los ataques a distancia con dagas; y Berserker, capaz de infligir un daño devastador a cambio de sacrificar velocidad.
Cada una cuenta con su propio árbol de habilidades y armas exclusivas, por lo que, si no consigues avanzar o simplemente te has cansado de jugar siempre de la misma forma, cambiar de clase puede ser justo lo que necesitas. Esta variedad, sumada a la profundidad de su sistema de progresión, convierte a este título en una opción muy recomendable para quienes quieran dar sus primeros pasos en el género roguelite.
Dragon is Dead es una amalgama de referentes del roguelite y otros géneros
Dragon is Dead es un juego que no oculta cuáles han sido sus principales referentes, siendo Castlevania y Diablo los más evidentes. De la saga de Konami se aprecia especialmente la influencia de Symphony of the Night, tanto por su jugabilidad y un plataformeo rápido, preciso y satisfactorio, como por el diseño de la clase del Filomágico, que recuerda inevitablemente a Alucard. Incluso cuando nuestro personaje realiza un dash, deja tras de sí una estela muy similar a la del mismísimo príncipe de los vampiros.
Por su parte, de Diablo toma prestado sobre todo el diseño de la interfaz y los distintos submenús desde los que gestionamos las habilidades y el equipamiento. Las otras dos influencias más evidentes son Dead Cells y Blasphemous. Del primero adopta buena parte de su estructura roguelite, convertida ya en todo un referente dentro del género, mientras que del segundo hereda un pixel art muy característico, del que prefiero hablar con más detalle en el apartado artístico.
Algunos podrían pensar que esta mezcla de ideas resulta demasiado dispar, pero lo cierto es que sus responsables consiguen integrarlas de una forma muy cohesiva y cuidada. El resultado es un juego que se siente familiar para los aficionados de todos estos referentes, sin dar la sensación de ser una simple copia que intenta colgarse de su éxito.

Apartado técnico
En líneas generales, podemos decir que el port para consolas está muy bien logrado y que los controles se han adaptado correctamente respecto a la versión de PC. Eso sí, navegar por la interfaz y los distintos submenús con mando puede resultar algo confuso durante las primeras horas. Del mismo modo, mejorar nuestras armas y equipamiento puede hacerse algo engorroso, ya que tendremos que saltar constantemente de un menú a otro, aunque es algo a lo que uno termina acostumbrándose con el paso de las horas.
No obstante, hay dos aspectos que consideramos claramente mejorables. Aunque el juego mantiene un buen rendimiento y una tasa de frames estable durante la mayor parte de la aventura, llegamos a experimentar algunos tirones cuando la pantalla se llenaba de enemigos, algo que ocurre especialmente en el tramo final y en el contenido post-game. Es un problema que no debería producirse en un juego cuya jugabilidad depende tanto de los reflejos y la agilidad del jugador.
El otro punto tiene que ver con la música, que no reproduce el loop correctamente durante los combates: cuando una pista termina, se produce un breve silencio antes de volver a comenzar desde el principio. Puede parecer un detalle menor, pero acaba rompiendo parte de la inmersión y de la épica de los enfrentamientos, especialmente durante las batallas contra los jefes.
Apartado gráfico y artístico
Ahora sí, hablemos de su pixel art, porque es, sencillamente, precioso. Como mencionamos anteriormente, la influencia de Blasphemous es innegable, especialmente en el diseño de los enemigos y, sobre todo, de los jefes finales, que exhiben un nivel de detalle y un acabado que muchos indies ya quisieran.
Sin embargo, esa influencia es también una espada de doble filo. Si seguimos comparándolo con la obra de The Game Kitchen, a Dragon is Dead empiezan a notársele las costuras. Esto se aprecia especialmente en los escenarios, que en algunos momentos resultan demasiado estándar y genéricos (el clásico bosque tenebroso, el castillo o las mazmorras de turno) y, además, tienden a reutilizarse entre distintas zonas.

Puede parecer una comparación injusta, pero es inevitable. Si vas a inspirarte en un juego como Blasphemous, cuyo apartado artístico bebe del arte barroco y del folclore sevillano para construir una identidad visual propia, no basta con replicar su estilo de pixel art; también hace falta ofrecer una dirección artística con la misma personalidad. Ahí es donde se queda un paso por detrás.
Apartado sonoro
Algo similar ocurre con la música y la banda sonora. De nuevo, no están nada mal y cumplen con su cometido de transmitir esa atmósfera tétrica y decadente, aunque es probable que las olvides pocos días después de dejar de jugar. Los temas que acompañan a los enfrentamientos contra los jefes están un escalón por encima, con composiciones más enérgicas que se alejan del tono ambiental predominante en el resto de la banda sonora.
El juego no cuenta con doblaje ni actuaciones de voz, y la historia se narra únicamente mediante cajas de texto, algo que no nos parece un aspecto negativo y que dependerá del gusto de cada jugador. Por su parte, los efectos de sonido cumplen correctamente durante los combates y al utilizar habilidades mágicas, aunque tampoco hay ninguno que destaque especialmente.
Edición física de Dragon is Dead
Con el reciente anuncio de Sony de abandonar el formato físico a partir de 2028, ahora más que nunca nos gusta destacar el trabajo de equipos como Meridiem, quienes han sido los encargados de realizar la edición física de Dragon is Dead tanto para PlayStation 5 como para la Nintendo Switch.
La edición física, denominada Edición Guernian, cuenta con una funda especial para que puedas guardar la caja, cartas de las tres clases que están disponibles en el juego y el lore de Guernian, para las personas que quedaron más enganchadas con el título. Se encuentra disponible desde el pasado 14 de julio y su precio suele rondar los 29,99 euros. Una edición muy completa, si nos lo preguntan.

Conclusión
Dragon is Dead nos ha parecido un roguelite más que digno y muy sólido. Aunque toma prestados muchos elementos de otros videojuegos y en algunos apartados no alcanza el nivel de pulido de sus principales referentes, consigue ofrecer un sistema de combate profundo, divertido y con una enorme cantidad de opciones de personalización. Experimentar con distintas builds y sinergias para enfrentarse a sus jefes es tan satisfactorio que resulta fácil quedarse enganchado durante horas. Y aunque su pixel art tiene margen de mejora en algunos aspectos, sigue siendo de una calidad sobresaliente y vuelve a demostrar por qué este estilo visual sigue conquistando a tantos jugadores.
Si nunca has probado un roguelite por miedo a su dificultad o por la posibilidad de que la repetición de escenarios termine haciéndose pesada, creemos que Dragon is Dead es una excelente opción para iniciarse en este género. Es un juego generoso a la hora de recompensar al jugador con armas y equipamiento de calidad, puede completarse por primera vez en un fin de semana y, aun así, ofrece un post-game, personajes adicionales y niveles de dificultad extra que invitan a seguir jugando mucho después de completar la Primera Sucesión.
Lo mejor
- Unos jefes finales muy bien conseguidos
- Un pixel art a la altura de los mejores del género
- Un sistema de combate divertido y profundo
- Accesible para principiantes del género roguelite
Lo peor
- Historia intrascendente
- Interfaz y menús poco intuitivos (en especial en consolas)
- Banda sonora muy olvidable
Nuestra valoración de Dragon is Dead



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