Hay un género del medio que ha sufrido varias evoluciones a lo largo del tiempo. Estoy hablando de los juegos party. Es complicado delimitar cuándo nace el género. A su vez, es difícil decir qué juegos pertenecen al mismo. Podríamos denominar estos títulos como aquellos que tienen como objetivo final pasar un buen rato en compañía de una manera sencilla.

¿Qué son los juegos party?
Son juegos pensados para jugar con amigos, familiares o pareja. Estos títulos suelen ser experiencias de partidas cortas, con pocas reglas y un enfoque centrado en la interacción de los jugadores. Lo que se prioriza es la facilitación de los controles. Con esto se busca que todo el mundo pueda jugar: los niños de la casa, la abuela o ese amigo que no ha tocado un mando en su vida.
No encontraremos grandes historias, tampoco habrá momentos divertidos forzados. Este género tiene como especialidad conseguir que los momentos graciosos sean inesperados y nazcan de forma orgánica. Es la propia interacción de los jugadores lo que hace que las partidas sean memorables.

El nacimiento de un género
Si tuviéramos que hablar del paciente cero, deberíamos nombrar a Nintendo. Ya existían juegos que encajan en la descripción antes nombrada, pero es en las consolas domésticas de la empresa nipona donde aparecen las primeras experiencias party. Super Bomberman de Super Nintendo o GoldenEye 007 en Nintendo 64 fueron algunos de los más populares en su momento. Pero existe un rey del género: Mario Party.
Es con este título que entendemos algo mejor el enfoque del género. Hay muchas similitudes entre los juegos party y los juegos de mesa para toda la familia: reglas sencillas, accesibles para todo el mundo, partidas cortas y una diversión que llega a partir de la interacción entre jugadores.
Aunque no podemos olvidarnos de la saga Mario Kart, Mario Party es el que se desmarca de otros juegos del momento y busca la diversión pura. Podríamos decir que este es el verdadero padre del género.

Un hobby para todos los públicos
La llegada de la primera PlayStation al mercado supuso un cambio en la forma de ver los videojuegos. Mucha gente dejó de verlos como un pasatiempo tonto para observar con curiosidad las diferentes historias y la adultez de algunos juegos (Metal Gear Solid, Resident Evil, Silent Hill). Esto hizo que el público general aumentara. Pero todavía quedaba otro paso más: conseguir que todo el mundo quisiera jugar.
Con el comienzo de la generación de 128 bits se incorporaron nuevas sagas orientadas a un público casual. Títulos como Buzz!, SingStar o Guitar Hero inundaban las tiendas. Juegos que fomentaban la faceta multijugador mediante la diversión de un grupo de juego.

Es imposible olvidar a la reina de los juegos casuales: Nintendo Wii. Si PlayStation 2 había popularizado muchos juegos party, fue la consola de la gran N la que terminó de rematar la faena.
Todo el mundo era capaz de agarrar el Wii Remote y tirar unos bolos, echar un ping-pong o golpear la pelota en el golf. Fue Wii la que consolidó el género de manera más rotunda. Todo el mundo estaba jugando a videojuegos. Compartiendo momentos memorables con amigos y familiares. Pero, principalmente, divirtiéndose gracias a la accesibilidad de este género.

La generación de Discord
Poco a poco el mundo fue evolucionando. Cada vez era más común que un grupo de amigos se conectara por Skype o Discord para charlar mientras echaban unas partidas. Esto facilitaba aún más las cosas. No era necesario estar en un mismo espacio ni estar tan limitado por el tiempo.
Juegos como Human: Fall Flat o Gang Beasts se empiezan a ganar un hueco en el corazón de los jugadores. Experiencias con premisas sencillas, fáciles de jugar y que provocan reacciones divertidas de forma natural.

Aun así, el tiempo había hecho que los juegos casuales fueran un nicho. Ya no se trataba de una Wii que todo el mundo tenía en casa. Ahora los juegos eran más reducidos y los jugadores buscaban experiencias más cinematográficas o profundas.
El medio había evolucionado. Las experiencias centradas en la diversión pura estaban de capa caída. Entonces sucedió lo impensable.
La era de los streamers
Marzo de 2020. Nos encontramos encerrados en casa debido a una pandemia mundial. Mucha gente se empieza a sentir sola y acude a los streams de Twitch para buscar compañía. El mundo de los directos y los juegos party explotan. Los streamers más famosos del momento empiezan a jugar a Among Us, un juego sencillo que había sido lanzado varios años atrás. Se convierte en un fenómeno de masas sin igual.

Millones de personas comienzan a ver las divertidas situaciones que se dan en el juego y buscan las mismas experiencias. Es a raíz de este boom que los juegos party empiezan a ser tendencia.
Juegos posteriores como Fall Guys, Phasmophobia o R.E.P.O. se hacen conocidos mundialmente gracias a los streamers. Es aquí donde muchos desarrolladores se percatan de algo. Si lanzan juegos que tienen como objetivo a los streamers, les garantiza una visibilidad y un marketing superiores.
Es por ello que la cosa se descontrola. En estos últimos años se han lanzado cientos de juegos que tienen en mente a los streamers. Ya no se busca hacer un juego divertido para todos. Ahora se precisan cosas concretas que faciliten a los streamers hacer directos de estos juegos.

La demonización de un género
Es a raíz de la popularización del género que comienza a ser denostado. Esto se debe a que se convierte en algo comercial y a que tiene como preferencia a un público alternativo. Desde hace algún tiempo se ha denominado al género party como «friendslop«. Con este término se refieren a juegos que buscan la viralidad mediante clips cortos, siendo juegos con poco desarrollo a sus espaldas.
Es cierto que las experiencias han evolucionado a otra cosa. Ahora los juegos party tienen unas características concretas: físicas graciosas, una búsqueda del caos y el desorden, que se puedan generar clips para Reels fácilmente o unos gráficos poco definidos. Sin embargo, esto no hace al género peor ni significa que no se puedan disfrutar siendo un público casual o experimentado en el medio.

Siempre serán divertidos
Los juegos party siguen siendo experiencias para todos los públicos. Siguen siendo igual de divertidos y valiosos. No podemos olvidar que los videojuegos tratan de divertirse, de compartir experiencias y de reír. Con los años la interacción social ha cambiado. Se trata de una evolución natural.
Eso no significa que los juegos party sean un género menor. Es justo en estos tiempos convulsos donde más debemos disfrutar de estas experiencias. Nunca se nos puede olvidar que los juegos son para disfrutar y sonreír en cada momento, y si es en buena compañía, mejor. Porque los juegos party siempre serán divertidos.



