Es innegable que el acceso a internet y su vasta información ha sido un gran avance. Pero hay algo que hemos perdido por el camino: los mitos.
Los que tenemos una edad recordaremos historias que circulaban respecto a algunos videojuegos: desde revivir personajes, desbloquear jefes secretos hasta melodías malditas. Todo ello formaba parte de la experiencia de un videojuego. Pero eso desapareció casi por completo con la llegada de la globalización.

A día de hoy es muy difícil que corra un rumor y no se desmienta en menos de un día. No solo eso: te despejan cualquier intriga respecto a la historia de un juego o lo que nos va a ofrecer. Esa sorpresa ha muerto. Los mitos ya no existen.
La sobreinformación
Ocurre a menudo que sea labor del propio consumidor silenciar o restringir palabras en las redes sociales. Esto para mantener un mínimo de sorpresa a la hora de jugar un videojuego.
La información es un arma de doble filo. Al tener más acceso a la misma, podemos ser más selectivos para adquirir juegos, pero también se pierde la faceta de sorprendernos.

Es una tarea complicada poder iniciar la historia de un juego sin habernos destripado nada por el camino. Son muchos los obstáculos: filtraciones, estrategias de marketing y usuarios de redes que exponen sus experiencias del juego incluso antes de haber sido lanzado.
Si la titánica tarea de esquivar información es exitosa, quizá lleguemos a jugar el juego sin saber más de lo que queríamos. Entonces llega la siguiente parte.
Las incógnitas y secretos
Estás jugando y tu viaje empieza a tener interrogantes: ¿es posible cruzar esa puerta cerrada? ¿Quizá podría haber salvado a aquel personaje? ¿Existirá ese enemigo del que hablan?
Todas estas dudas, en el siglo pasado, se convertían en una incógnita, algo que debatir con los amigos. Podían pasar semanas, meses o incluso años y quizá nunca obtuvieras una respuesta clara para esos misterios. Esto era el nacimiento de los mitos, que formaban parte de la experiencia.
Los que vivimos esos años recordaremos pasar horas probando cosas para descubrir esos misterios. Leer revistas que nos incitaban a intentar locuras o el típico amigo que aseguraba haber logrado una hazaña inimaginable.

El misticismo perdido
Lo cierto es que los juegos de antaño tenían esa capa de misticismo que podía durar años. Era un añadido al acto de jugar. En la sociedad de consumismo actual no hay tiempo para ello.
Días antes de la salida de un juego ya hay vídeos y foros en los que se habla de lo que se puede conseguir o no. Personas que buscan a través de los archivos del juego para asegurar lo que es verídico. Hemos ganado información y hemos perdido magia e ilusión en el proceso.
Tampoco hay que olvidar los rumores y leyendas fuera de los juegos: cartuchos malditos, máquinas recreativas del gobierno y desiertos con miles de títulos de Atari enterrados.
El mundo de los videojuegos tuvo una época en la que el misticismo era una parte importante de la experiencia.

Recordando los mitos
Si hay algo que podemos sacar en claro es que no vamos a volver a vivir esos años. Por ello, quiero traeros algunos de mis mitos favoritos. Seguramente todos los conozcáis, así que recordemos juntos estos momentos en los que la fantasía cruzó la realidad.
Shen Long en Street Fighter II
Durante años circuló el rumor de que Shen Long, maestro de Ryu y Ken, podía desbloquearse como personaje secreto. Todo surgió a raíz de una mala traducción en el juego y fue alimentado por revistas que incluso mostraban supuestas pruebas.
Fueron muchos los jugadores que intentaron durante horas cumplir requisitos imposibles para enfrentarse a él. Nunca fue real, pero el mito fue tan fuerte que acabó influyendo en futuras entregas de la saga.

Secretos imposibles en Pokémon
Pokémon es probablemente la saga con más mitos de la historia. Desde conseguir a Mew bajo un camión hasta combinaciones absurdas para desbloquear eventos secretos.
El relacionado con Mew consistía en mover un camión en el S.S. Anne para encontrarlo tras una serie de pasos concretos.
También podemos recordar la leyenda de la música de Pueblo Lavanda. Se decía que, al escuchar esta melodía, muchos niños actuaban de forma extraña e incluso podían llegar al suicidio. Esta misma canción ha sido icónica dentro del mundo de los creepypastas.

Pie Grande en GTA: San Andreas
Durante años, muchos jugadores afirmaban haber visto al Pie Grande en los bosques de San Andreas. Existían vídeos de mala calidad, testimonios de personas que juraban haberle dado caza y teorías de todo tipo.
Rockstar nunca lo confirmó, pero el rumor fue tan potente que terminó convirtiéndose en contenido real en entregas posteriores. En cierto modo, este mito llego a hacerse realidad. Aunque el verdadero Pie Grande nunca existió en el juego original.

Ben Drowned
Uno de los creepypastas más famosos del mundo del videojuego. Una historia sobre una copia “maldita” de The Legend of Zelda: Majora’s Mask, donde ocurrían eventos extraños y perturbadores.
Un chico compraba el juego de segunda mano y este contenía el “espíritu” de su anterior dueño (Ben), el cual había fallecido ahogado. Esta muerte se replicaba a la hora de controlar a Link. Lo cual hacía de esta historia todo un cuento terrorífico.
Más allá de ser real o no, este mito marcó a toda una generación y demostró cómo internet también supo heredar esa capacidad de crear leyendas.

El final del mito
Este ha sido un pequeño viaje en el tiempo. Hemos podido recordar y apreciar un poco de lo que significaba esa fantasía.
Los tiempos cambian. Algunas cosas desaparecen sin remedio y tampoco podemos lamentarnos por ello. Muchos de nosotros vivimos esa época de ignorancia, en la que la información que nos llegaba era escasa, contradictoria y confusa.
Ahora estamos expuestos a una sobreinformación severa. Esta nos aporta otras cualidades diferentes: facilidad, comodidad e inmediatez. Lo más seguro es que nunca regrese el misticismo de antaño, pero siempre nos quedarán los recuerdos de aquellas fantasías que una vez fueron realidad.


