Análisis

ReStory es el refugio cozy donde habita la nostalgia

Viajamos a plena era millennial a lomos de ReStory. El juego nos sitúa a principios de los años 2000, en una modesta tiendecita de reparación de aparatos electrónicos de Tokio, Japón. En este cozy game arreglaremos todo tipo de dispositivos de la época. ¿Se te ha caído ya la lagrimilla al recordar el walkman, los móviles indestructibles o tu consola retro favorita? Entonces… ¡Súbete con nosotros al DeLorean y prepara tu mejor destornillador!

Fecha de salida: 6 de agosto de 2026
Desarrolladora:
Mandragora
Distribuidora:
tinyBuild
Plataformas disponibles:
PC
Textos: Español
Voces:
Plataforma analizada:
PC (Steam)

Historia: No tanta como los objetos que reparamos

En ReStory, encarnamos a un joven y pequeño empresario que abre su propia tienda de reparaciones en Tokio. A medida que avanzamos en la partida, iremos conociendo a diferentes clientes que sostendrán la mayor parte de la narrativa, ya que la historia no se centra tanto en nosotros, sino en la gente que nos rodea. Descubriremos tramas románticas, sospechosas y ocultas, entre otras.

En determinados momentos, tendremos la oportunidad de tomar ciertas decisiones, aparentemente insignificantes, durante las interacciones con los clientes. No obstante, serán estas elecciones las que determinarán no solo la forma en que avanzan sus historias, sino también cómo termina el juego, lo cual lo hace mucho más rejugable.

Jugabilidad: De cero a héroe… de la reparación

Como todo emprendimiento, el nuestro empezará desde abajo, con herramientas rudimentarias y mucha paciencia a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo. Atornillar y desatornillar será un suplicio (lo que más), limpiar con un pincel pequeño se nos hará bola y no entenderemos qué pieza o tornillo debemos quitar antes. Pero no te preocupes, ReStory tiene un sistema de progresión muy bien pensado, así como una curva de aprendizaje muy adecuada. Y no, no es que estemos ante todo un reto de la ingeniería, pero sí es cierto que llegará un punto en el que tendremos que pensarnos dos veces cómo desarmar o devolver a su estado original un determinado aparato.

Empieza nuestra jornada y, de tanto en cuanto, recibiremos algún cliente —clientes que suelen tener cierto peso narrativo y que a menudo volverán, es decir, no son anónimos sin más—. Con estos tendremos conversaciones que nos darán un contexto de sus problemas más allá de «mi Atari tiene mugre hasta en la factura de compra» o «creo que mi Ovotchi (inspirado en el nostálgico Tamagotchi) tiene una crisis existencial y no come».

El cliente siempre a veces tiene la razón

Por otro lado, en nuestro ordenador iremos aceptando encargos por correo, que vencerán en tres días, por lo que no podemos despistarnos y dejarlos en un cajón. De superar el plazo, el cliente nos dejará una mala reseña que ensuciará la imagen de nuestro negocio. Este canal —los pedidos por correo— será el que nos reportará más clientes, hasta el punto de carecer de tiempo para ordenar nuestro propio stock, vender aparatos propios reparados (de los que hablaremos más abajo) o incluso dormir. En serio, uno no ve el momento de echar el cierre, ¡ni dentro ni fuera del juego!

¡Alerta Diógenes!

En este punto, tal vez te estés preguntando de dónde sacaremos todo lo necesario para llevar a cabo nuestras reparaciones. En nuestro ordenador encontraremos varias opciones para ello, pero vayamos por partes… y nunca mejor dicho.

Antes que nada, necesitaremos herramientas. Comenzaremos con las más básicas y exasperantes de todas, y será en esos primeros compases cuando tal vez el juego se sienta más lento y repetitivo. No obstante, a medida que consigamos dinero y vayamos comprando mejor equipo, todo se volverá más sencillo. Pinceles más grandes, destornilladores más eficientes o incluso máquinas de limpieza o un aerógrafo para pintar, entre otras muchas opciones. Sentiremos cómo nuestro negocio crece desde abajo del todo, y es muy satisfactorio ver cómo se alza.

Por otro lado, y centrándonos ya completamente en los recambios, podremos tanto comprar la pieza que necesitemos como tal, o comprar aparatos escacharrados que otros usuarios vendan por internet de segunda mano. Lo cierto es que encontrar un objeto a buen precio siempre será mejor opción que comprar la pieza concreta más cara. Pero hay que tener en cuenta que hacernos con aparatos de segunda mano es una auténtica ruleta rusa, y que podemos dar con un artículo completamente funcional, o con uno del que no podamos rescatar más que un par de piezas.

¡Y aquí era donde yo quería llegar! Nosotros hemos tomado por costumbre entrar varias veces al día a comprar los chollos más baratos de cualquier cosa (sí, sí, ¡de lo que sea!). Y es que, si no te hacen falta los dispositivos para hacer reparaciones para clientes, también puedes arreglarlos para venderlos, sin intermediarios, ¡así, a lo loco! Pero tenemos que advertiros de algo: muy probablemente correréis el riesgo de terminar con la tienda y las estanterías llenitas de trastos que no funcionan. ¿Qué culpa tenemos nosotros si no tenemos apenas tiempo para hacer inventario y ocuparnos de nuestros propios proyectos? ¡Que se lo digan a los clientes, que no nos dejan en paz! En cualquier caso, es una muy buena forma de conseguir un dinero extra al margen de los clientes habituales… aunque tu tienda parezca el mercadillo de la plaza de los domingos.

Todo tiene solución, excepto esa partida guardada que tu hermano pequeño borró

Cuando colocamos el aparato sobre nuestra mesa de trabajo, podremos ver —en caso de que se trate del pedido de un cliente— lo que este solicita. Por ejemplo, lo más común es que quiera que lo limpiemos o lo reparemos. Así, tendremos que ir desmontando una a una todas sus partes, desatornillando cada tornillo, descartando las piezas que no funcionen y limpiando las que estén sucias.

Al principio será relativamente sencillo, pero a medida que avancemos, los aparatos serán cada vez más complejos, y no siempre recordaremos cómo devolver a su forma original tal móvil, consola o reproductor. Si queréis un consejo, intentad ir colocando las piezas en la mesa en orden para luego atinar más fácilmente dónde hay que encajarlas. Aunque, siendo sinceros, es un consejo que ni siquiera yo aplico, y es que cuando tienes que reponer las piezas que no funcionan, limpiar las que sí y escuchar la campanita que indica que un cliente espera a que lo atiendas, no siempre te apetece ser la Marie Kondo de la tecnología.

Según vayamos descartando las piezas que no sirven, tendremos que ir buscando repuestos en nuestra reserva, que habremos nutrido mediante cajas de piezas o aparatos descuajeringados de segunda mano, como comentábamos más arriba. Si es que ya lo decían nuestros abuelos… Aquí no se tira nada, ¡no vaya a ser que alguna vez nos haga falta!

Apartado técnico

ReStory es un juego poco exigente en cuanto a los requisitos del ordenador, y es que por muy bien que se vea, se ejecuta con una robustez que muchos juegos querrían. Tiempos de carga mínimos tanto en tiempo como en frecuencia, sin cortes ni bugs, una tasa muy estable de cuadros por segundo… En definitiva, no tenemos ni una queja en este aspecto.

En cuanto a los controles, resultan cómodos e intuitivos, limitándose al uso del ratón. En este caso, menos es más; en unos pocos clics tendremos dominado por completo ReStory.

Apartado gráfico y artístico

El estilo artístico de ReStory cumple a la perfección con la esencia del género cozy. Se siente, precisamente, acogedor, con trazos limpios, colores armónicos y sin demasiadas texturas que endurezcan el dibujo. En el caso de los personajes, encontramos rasgos muy característicos en cada uno de ellos, lo cual los hace únicos y muy diferentes entre sí.

Pero la guinda del pastel está, como no podía ser de otro modo, en el diseño de los aparatos eléctricos con los que trabajaremos. Nos ha sorprendido ver lo fieles que son a la realidad, concretamente a los modelos en los que se basan, y es algo que nos ha entusiasmado. Han logrado un realismo que aporta además cierta dificultad moderada, pero en absoluto excesiva o inaccesible.

Además, encontramos guiños no solo a estos dispositivos de los 2000, sino también a la cultura pop, videojuegos y cine. Estos aparecen en forma de decoraciones que podremos comprar para darle un lavado de cara a nuestra tienda, y nos ha parecido un detalle muy especial para quienes crecimos rodeados de toda esa clase de productos y referentes. ¿Los reconoces todos? Apuesto a que sí.

Apartado sonoro

Otro de los grandes puntos fuertes de ReStory es el efecto ASMR que tienen sus sonidos. Desatornillar, pintar, quitar las piezas, limpiarlas… Todo ello resulta placentero en parte por el respaldo sonoro que tiene. Son sonidos suaves y realistas que completan la acción de forma muy satisfactoria.

Por otro lado, los personajes tienen voz, pero no hablan ningún idioma existente, sino que balbucean para representar simplemente que están hablando. La banda sonora encajaría en gran medida en el género lo-fi, muy apropiado para un juego como este, instrumental y calmada; no obstante, nos ha dado la sensación de que se queda un poco corta en cuanto al repertorio. Nos habría gustado una mayor variedad para que se repitiese menos a menudo. Aun así, sin destacar por encima del resto de elementos, cumple como debe a la perfección.

Conclusión

ReStory es un regalo a la cultura pop y a la nostalgia millennial, así como a los que disfrutamos de un buen juego cozy en nuestros momentos de descanso y desconexión. El título desprende amor por lo analógico por cada costado, y su atención al detalle es encomiable. Sus guiños a la cultura de la época (que a los que ya peinamos alguna que otra cana nos parece ayer, ¡pero no lo es!), su humor blanco tan divertido y su jugabilidad sencilla y satisfactoria lo convierten en el plan perfecto para relajarse un ratito (quien dice un ratito, dice toda la tarde) frente al ordenador.

Sin embargo, no es un juego para todo el mundo. Sus mecánicas son adictivas, sí, pero también repetitivas, y es algo que no podemos obviar. Si bien es cierto que las pinceladas narrativas acompañan y amenizan la tarea, sabemos que puede haber jugadores a los que esta dinámica no les termine de convencer. En cualquier caso, si esto no te supone un problema, te invitamos a buscar sus distintos finales y hacer de tu tienda un auténtico paraíso millennial. ¡Efectiviwonder!

Lo mejor

  • El apartado sonoro, tanto los efectos como la banda sonora
  • La fidelidad en cuanto a los modelos de los aparatos eléctricos en los que se basa
  • Tiene varios finales y nuestras decisiones pueden afectar a la historia de los personajes

Lo peor

  • Su jugabilidad, tras horas de gameplay, puede terminar resultando un poco repetitiva
  • La banda sonora, aunque buena, nos habría gustado que fuese un poco más variada, con un mayor repertorio

Nuestra valoración de ReStory

Este análisis ha sido posible gracias a una clave cedida por Sandbox Strategies.

RedPunkda

About Author

Descubrió un mundo colosal a través del Dualshock de la PS1, del que nunca pudo salir. Desde ese momento, vive con los dedos sobre las teclas WASD, los joysticks y cualquier otro control que se le ponga por delante. Se dice que a veces suelta el mando para escribir.

1 Comentario

  1. Raquel

    6 agosto, 2026

    Esta es mi mierda jajajja

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