Hablar de Bubsy 4D sin mencionar el historial de la saga es casi imposible. Bubsy no es precisamente una de esas mascotas recordadas por una trayectoria impecable. Su nombre arrastra décadas de juegos irregulares, decisiones discutibles y una fama que muchas veces ha sobrevivido más por el meme que por la calidad real de sus entregas. Por eso lo sorprendente de esta nueva entrega no es solo que exista, sino que se tome en serio algo que parecía perdido: hacer un plataformas 3D con buen movimiento, ritmo ágil y personalidad propia.
Bubsy salta, planea, se impulsa, rueda, trepa, encadena movimientos y cubre grandes distancias con una facilidad que cambia por completo la imagen torpe que muchos podían tener del personaje. El juego no te gana por la nostalgia, sino por lo bien que responde el control.
No estamos ante un plataformas 3D perfecto. La cámara tiene momentos incómodos cuando el personaje encadena saltos largos, algunos niveles podrían esconder mejor sus coleccionables y el combate queda claramente en segundo plano. Pero la base principal está bien planteada. Bubsy 4D se juega con soltura, tiene mundos coloridos, humor sobre sí mismo y una estructura pensada para repetir niveles, mejorar tiempos y dominar rutas. Puede que no compita directamente con los grandes referentes del género, pero sí consigue algo bastante más concreto: que Bubsy vuelva a ser divertido a los mandos.

Fecha de salida: 21 de mayo de 2026
Desarrolladora: Farbraz
Distribuidora: Atari, Meridiem (Físico)
Plataformas disponibles: PC, Nintendo Switch 2, PlayStation 5, Xbox Series X|S, PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch
Textos: Español
Voces: Inglés
Plataforma analizada: PlayStation 5
Historia: Un regreso que se ríe de su propia leyenda
La historia de Bubsy 4D no busca complicarse más de la cuenta. Los BaaBots, unas ovejas robóticas, roban el Vellocino de Oro y obligan a Bubsy a salir de su retiro. A partir de ahí, el protagonista y su grupo viajan al espacio para recuperar lo que les han quitado, recorriendo distintos mundos llenos de plataformas, rutas secundarias, ovillos, planos y desafíos opcionales.
Es una premisa sencilla, pero encaja con el tono del juego. El juego presenta a Bubsy como un personaje cansado, irónico y bastante consciente de lo absurdo que resulta volver a estar metido en otra aventura. Esa actitud funciona porque conecta con la percepción actual de la saga. Bubsy sabe que vuelve de una etapa complicada, y el guion utiliza esa idea sin convertir cada escena en un chiste interno.
El humor es constante, pero no depende solo de las cinemáticas. Hay comentarios al pausar el juego, frases al morir, bromas cuando planea, reacciones a ciertos elementos del escenario y pequeños detalles que aparecen durante la partida. Los checkpoints, por ejemplo, son areneros, y las skins juegan con el pasado de la saga.
Lo mejor es que la historia no intenta ocupar más espacio del necesario. Presenta el conflicto, da contexto a los mundos y deja que la jugabilidad haga el trabajo principal. En un plataformas como este, eso ayuda. El juego tiene personalidad narrativa, pero no se olvida de que su principal interés está en recorrer niveles, repetir rutas, desbloquear habilidades y aprender a exprimir el movimiento de Bubsy.

Jugabilidad: Esencia clásica, mecánicas renovadas
Movimiento, control y dominio del personaje
Lo primero que hay que tener en cuenta es que la premisa del juego se basa en aprenderse muy bien cada nivel. Explorar sus recovecos en busca de coleccionables y después repetirlos usando todos los movimientos y habilidades disponibles o que iremos consiguiendo según avanzemos en el juego para hacer los niveles en el menor tiempo posible y superando contrarelojes.
Tiene sentido que movimiento sea el centro de Bubsy 4D. Todo gira alrededor de cómo se desplaza el personaje por los escenarios. Bubsy puede hacer doble salto, planear, lanzarse hacia delante con un impulso, trepar por ciertas superficies, saltar contra paredes y convertirse en una bola de pelo para rodar a gran velocidad. También cuenta con movimientos más clásicos, como saltos laterales, backflips o triple salto, aunque la chicha está en cómo se combinan sus habilidades aéreas.
La bola de pelo es una de las mecánicas más importantes. Al activarla, Bubsy gana velocidad y puede aprovechar rampas, pendientes y medias tuberías para salir disparado. El «Dash aereo» también funciona en esa misma línea. Sirve como ataque, pero sobre todo como una forma de ganar distancia horizontal. En muchos momentos se utiliza más para moverse que para combatir. El juego se disfruta más cuando encadenas acciones, mantienes el ritmo y empiezas a tratar cada tramo como una ruta que puedes optimizar. Las habilidades desbloqueables amplían esa lectura. Algunas añaden más opciones de movilidad, como un giro que permite flotar durante más tiempo.
El control responde bien, aunque no está libre de roces. Bubsy cubre tanta distancia y se mueve con tanta velocidad que a veces la cámara tarda un poco en seguirlo. Esto se nota especialmente en saltos largos hacia plataformas pequeñas o cuando encadenas varios movimientos muy rápido.

Diseño de niveles, coleccionables y rutas
Los niveles de Bubsy 4D tienen una estructura bastante clara. Normalmente hay un camino principal reconocible y varias rutas secundarias que esconden coleccionables, planos o desafíos. El juego te enseña hacia dónde avanzar y deja que seas tú quien decida si quiere desviarse, explorar zonas o buscar todos los ovillos (coleccionables) repartidos por el escenario.
En este juego hay que entender que los niveles son circuitos donde ademas podemos (y debemos) improvisar). Hay rampas, zonas elevadas, tuberías, superficies verticales, plataformas separadas por grandes distancias y toboganes donde usar la bola de pelo.
Los coleccionables cumplen una función importante. Sirven para desbloquear habilidades, trajes y nuevas opciones de movimiento, así que existe una recompensa por explorar. Esto hace que volver a niveles anteriores tenga más sentido, especialmente cuando ya dominas mejor el control o has comprado alguna mejora que te permite alcanzar zonas que antes parecían más complicadas.


También hay un componente fuerte de repetición. Cada nivel puede afrontarse como una ruta normal, como una búsqueda de coleccionables o como un reto de tiempo. Las tablas de clasificación encajan muy bien con el sistema. Te animan a repetir fases para mejorar tu marca. No hace falta ser speedrunner para entender el atractivo. Basta con volver a un nivel, enlazar mejor los movimientos y comprobar que tardas bastante menos que en tu primer intento.
Tampoco todos los niveles tienen el mismo nivel de refinamiento. Algunos tramos aprovechan muy bien la movilidad de Bubsy, mientras que otros parecen algo más convencionales. No es un problema grave, porque el control mantiene el interés, pero sí deja la sensación de que el sistema de movimiento tiene más potencial del que algunos escenarios llegan a exprimir.
Combate, dificultad y rejugabilidad
El combate ocupa un papel muy (enfásis en «muy») secundario. Bubsy puede atacar con el dash y derrotar enemigos, pero el juego no está construido alrededor de la acción. Los Woolies y BaaBots aparecen como obstáculos. Su función principal es romper ligeramente el ritmo, servir de objetivo para algún salto o añadir una capa mínima de peligro mientras recorremos los niveles.
Esta decisión evita uno de los problemas históricos de la saga: la frustración por enemigos mal colocados o castigos demasiado severos. Bubsy 4D no quiere que cada criatura pueda arruinarte una partida. Prefiere que el jugador mantenga el ritmo, pruebe rutas y se atreva a arriesgar. En un juego tan centrado en la velocidad y el movimiento, llenar los escenarios de enemigos agresivos habría sido contraproducente.

La dificultad, por tanto, está en dominar la movilidad. Llegar al final de un nivel puede ser bastante accesible, pero completarlo bien exige más atención. Buscar todos los coleccionables, mejorar tiempos, encadenar rutas limpias y evitar errores en zonas de velocidad es lo que hace que el juego gane profundidad. También encontramos combates contra jefes, estos no son desafiantes ni demasiado complejos, ya que les derrotaremos superando secciones plataformeras y no con ataques per se.
Morir no suele hacerte repetir grandes secciones, así que el sistema invita a experimentar. Puedes probar un salto arriesgado, fallar, volver rápido y repetir sin sentir que el juego te castiga demasiado. Esto encaja muy bien con su filosofía de plataformas ligero y rejugable. Eso sí, tienes un contador de vidas que si llega a 0, tendrás que empezar el nivel desde el principio.
En líneas generales, Bubsy 4D no busca ser un plataformas duro. Su dificultad es amable, su estructura es accesible y su desafío aparece sobre todo cuando decides exprimirlo. Eso no lo hace peor. Simplemente deja claro qué tipo de juego es: uno pensado para disfrutar del movimiento, repetir niveles y mejorar por gusto y no por obligación, y eso es bueno.

Apartado técnico
A nivel técnico, Bubsy 4D cumple bien en lo más importante para un plataformas 3D: respuesta, fluidez y claridad. El personaje se mueve rápido, encadena acciones constantemente y obliga al juego a mantener un ritmo bastante alto. Si hubiese tirones, input lag o problemas serios de lectura, la experiencia se resentiría mucho. Por suerte, el juego responde con mucha solvencia en este aspecto. El rendimiento se mantiene estable. Los niveles son coloridos, tienen elementos móviles, coleccionables y tramos pensados para atravesarse a gran velocidad. La prioridad técnica está bien enfocada. No busca una carga visual desmedida, sino que todo se vea claro y responda bien.
La cámara, como mencioné antes, es el aspecto más delicado. Bubsy puede moverse muy rápido y cubrir grandes distancias horizontales, así que hay momentos donde la cámara necesita recolocarse. Esto puede incomodar en saltos largos, en plataformas pequeñas o en secciones donde encadenas varias habilidades seguidas. No ocurre hasta el punto de romper el juego, pero sí puede provocarte alguna caída o cierta inseguridad visual.



El control, en cambio, suele ser bastante fiable. Las acciones responden cuando deben, los saltos tienen una física consistente y las habilidades se enlazan con naturalidad. Esto es esencial porque el juego se apoya por completo en la sensación de dominio. Si fallas, normalmente entiendes si ha sido por cálculo, por exceso de velocidad o por mala lectura del salto. Hay que destacar también la inclusión de funciones especiales del Dualsense, sobre todo con los gatillos (algo que a mí, en lo personal, me gana y es un plus a apreciar en cualquier videojuego).
No se aprecian grandes problemas ni bugs. El conjunto transmite una sensación de producto bastante limpio dentro de su escala. El juego corre a 60 rocosos fps sin ninguna caída apreciada (en PlayStation 5 Pro). Puede haber pequeños ajustes pendientes en cámara o pulido de escenarios, pero la experiencia técnica acompaña bien a la propuesta. Para un plataformas centrado en velocidad, cumple con creces.
Apartado gráfico y artístico
El apartado artístico es una de las partes que más ayudan a vender esta nueva etapa de Bubsy. El juego apuesta por una estética cartoon tridimensional, muy colorida y muy expresiva, con escenarios que parecen construidos a partir de materiales de manualidades. Hay carreteras de tejido, ovillos, plataformas blandas, estructuras con textura artesanal y mundos que juegan constantemente con la idea de lana, telas y objetos hechos a mano.
Esta dirección visual encaja muy bien con la franquicia. Bubsy siempre ha estado ligado a lo textil, a los Woolies y al Vellocino de Oro, así que convertir parte del mundo en un espacio de materiales, hilos y superficies tejidas tiene sentido y está relacionada con la identidad del personaje y con el conflicto principal de la aventura.

Las animaciones son otro punto fuerte. Bubsy se mueve con gestos exagerados, poses marcadas y una expresividad muy cercana al dibujo animado clásico. El planeo, la bola de pelo, el retraso al caer desde una plataforma o las reacciones durante ciertas acciones ayudan a que el personaje resulte más vivo. No se trata solo de decorar el movimiento, sino de reforzar la personalidad del control.
No todos los escenarios tienen la misma fuerza visual, y algunos podrían aprovechar más su temática. Aun así, el conjunto entra muy bien por los ojos. Es un juego claro, alegre y fácil de leer mientras te mueves rápido. En un plataformas veloz, el arte no puede entorpecer la lectura de saltos, rampas o peligros. Bubsy 4D mantiene esa claridad casi siempre.
También destacan los guiños visuales al pasado de la saga. Hay una skin de Bubsy 3D, modelos retro y ciertas referencias colocadas con humor sobre la propia saga. No son elementos imprescindibles, pero sí añaden gracia para quienes conocen la historia del personaje. Y para quienes no la conocen, siguen funcionando como extras curiosos dentro de un juego visualmente simpático.
Apartado sonoro
La música apuesta por un tono funky y jazzy que acompaña bien la estética colorida. Hay temas agradables y con cierto aire clásico, pero también puede volverse repetitiva si repites niveles muchas veces para completar coleccionables o mejorar tiempos. No es un apartado que arruine la experiencia, pero sí queda por debajo del movimiento y del arte visual.
Los efectos cumplen correctamente. Recoger ovillos, rodar en bola, saltar, impulsarse o activar puntos de control tiene una respuesta sonora buena. Esto refuerza la satisfacción de moverse rápido por los escenarios. En un juego donde casi todo depende del ritmo, esos pequeños sonidos tambien importan.
En conjunto, el apartado sonoro suma personalidad. El doblaje y los comentarios de Bubsy sostienen mejor el tono que la música, aunque esta encaja con el estilo general. No todas las bromas van a hacer gracia, pero el juego al menos consigue que el personaje resulte más llevadero y mejor integrado en la acción.


Edición física de Bubsy 4D
La edición física de Bubsy 4D llega de la mano de Meridiem con una versión especialmente interesante para quienes siguen apostando por tener sus juegos en la estantería. Bajo el nombre de Bubsy 4D – Pawsome Edition, el título estará disponible en formato físico para Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, con el juego incluido en cartucho y textos en castellano.
Esta edición no se limita a incluir el juego sin más, sino que añade varios contenidos físicos bastante acordes con el espíritu del personaje. En la caja encontraremos un póster a doble cara, un manual de 24 páginas y un artbook con lore de Bubsy y arte original. Son extras sencillos, pero muy bien elegidos para una entrega que juega constantemente con la identidad visual, la nostalgia de los plataformas noventeros y ese tono cartoon que define toda la propuesta.

Conclusión
Bubsy 4D consigue algo que hace unos años habría sonado bastante improbable: que un nuevo juego de Bubsy apetezca jugarlo por sus mecánicas. No por el meme y no solo por nostalgia. Apetece jugarlo porque moverse por sus niveles es rápido, cómodo y suficientemente flexible como para querer repetir fases.
Su mayor acierto está en el control. Las habilidades desbloqueables dan al personaje una movilidad muy superior a la que la saga había ofrecido en el pasado. El juego gana cuando te pide encadenar movimientos, mantener velocidad y buscar mejores rutas. También ayuda mucho su tono. El juego se ríe del pasado de la franquicia.
Bubsy 4D no necesita venderse como una revolución. Le basta con ser un plataformas 3D colorido, veloz y divertido de controlar. Para una saga con un pasado tan complicado, eso ya es un salto enorme (nunca mejor dicho). Y lo más curioso es que no se queda solo en “mejor de lo esperado”. Tiene ideas suficientes como para que cualquier fan del género quiera echarle un ojo.

Lo mejor
- Un sistema de movimiento rápido, flexible y divertido de dominar
- Los coleccionables, habilidades y contrarreloj dan motivos reales para repetir fases
- El humor
- La dirección artística cartoon
Lo peor
- La cámara puede incomodar en saltos largos o movimientos rápidos
- El diseño de niveles no siempre exprime todo el potencial del moveset
- Poca variedad de escenarios
Nuestra valoración de Bubsy 4D



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