Blades of Fire llega a Steam con su versión 2.0 dispuesto a consolidarse como uno de los títulos de acción más ambiciosos del panorama español. MercurySteam, responsables de otras obras como Metroid Dread o Castlevania: Lords of Shadow, regresa con un título de aventuras que combina influencias del soulslike moderno con los hack and slash cinematográficos. Tras su paso por consolas y perder su exclusividad temporal con Epic Games, el lanzamiento para Steam supone una oportunidad perfecta para evaluar cómo ha evolucionado el proyecto, qué aporta la actualización 2.0 y si realmente logra triunfar en un género saturado y exigente.

Fecha de salida: 15 de mayo de 2025
Desarrolladora: MercurySteam
Distribuidora: 505 Games
Plataformas disponibles: PC (Steam | Epic Games Store), PlayStation 5 y Xbox Series X|S
Textos: Español
Voces: Inglés
Plataforma analizada: PC (Steam)
Historia: condenados por la magia
Blades of Fire nos sitúa en un mundo de fantasía medieval donde ha sucedido una catástrofe mágica: la reina Nerea, motivada por su ambición y su deseo de controlarlo todo, ha lanzado un hechizo prohibido que convierte en piedra todo el acero del reino excepto el de su ropio ejército. Sin armas ni armaduras, los habitantes solo pueden observar cómo los soldados de la monarca imponen su tiranía sin oposición alguna.
En este contexto aparece Aran de Lira, un herrero que posee una capacidad para revivir y moldear el metal, convirtiéndose así en el último bastión para restaurar el equilibrio del reino. Acompañado por el joven erudito Adso, que le guiará y será el contrapunto intelectual de nuestro protagonista, Aran emprenderá un viaje hacia el castillo de la reina Nerea para poner fin a su reinado.
La narrativa se desarrolla de forma gradual, apoyándose en la exploración, en los diálogos con personajes secundarios y en la lectura de documentos que amplían de forma progresiva la mitología del mundo. El universo que ha creado MercurySteam bebe muchísimo de sus influencias como Blade: The Edge of Darkness o Dark Souls, y se nota muchísimo en la densidad de su argumento, en la presencia de las criaturas mitológicas y en la importancia del acero y la forja como elementos centrales del relato.

Jugabilidad: forjado a fuego
La jugabilidad de Blades of Fire se construye sobre tres grandes pilares: el combate físico y pesado, la forja como sistema de creación y personalización, y la exploración de un mundo interconectado. Aunque bebe de influencias claras, MercurySteam ha querido otorgarle personalidad al juego mostrando contundencia en los golpes, en la lectura de los ritmos y en la sensación de peso.
A diferencia de otros títulos, aquí no se basa en bloquear, esquivar y contraatacar: Blades of Fire quiere que avives el acero, midas las distancias, entiendas la inercia de cada arma y sientas que el protagonista no es un guerrero sino un herrero que lucha con sus propias herramientas.
El combate: peso, ritmo y precisión
El combate es, sin ningún lugar a dudas, el elemento más trabajado del juego. Aran no se mueve con la agilidad de un espadachín clásico, sino que cada arma tiene un tiempo de preparación, un arco de movimiento concreto y una recuperación que obliga a pensar antes de actuar. Deberemos aprender a leer el ritmo del combate, anticipándonos a los ataques enemigos y a encontrar las ventanas para golpear que no siempre son evidentes.
Los golpes se dividen en rápidos o fuertes, pero incluso los rápidos tienen muy buen feedback y muestran una contundencia que transmite la sensación de estar manejando armas reales. No hay movimientos superfluos ni con florituras, ya que cada animación está diseñada para mostrar peso y esfuerzo. Dentro del combate también podremos golpear a la cabeza, a media altura, por el lado derecho y por el lado izquierdo; dependiendo del arma que manejemos con un golpe cortante, punzante o contundente; y es que Blades of Fire tiene un sistema de combate complejo que es fácil de aprender pero difícil de dominar.


Gestión y defensa
La gestión de la resistencia es fundamental, ya que no se trata solo de evitar quedarse sin energía, sino de como entender que cada arma consume la barra de estamina forma distinta. Las armas pesadas exigen que hagas más daño, pero castigan mucho más tus errores con animaciones más largas que te dejan más tiempo expuesto. En cambio, las más ligeras te permiten ser mucho más reactivo y agresivo, pero también requieren paciencia y precisión.
Por otro lado, el sistema de bloqueos añade otra capa de profundidad. No es generoso, es decir, requiere de precisión y del conocimiento de los patrones enemigos para poder sacarle ventaja. Dominarlo convierte a Aran en una herramienta de contraataques, pero fallarlo puede significar perder media vida al instante. Este riesgo-recompensa es uno de los elementos más satisfactorios del juego.


El sistema de armas y la forja: la identidad propia
La forja no es un simple menú de mejoras: es un sistema que define la progresión y el estilo de juego. Aran, como herrero, es capaz de revivir el acero petrificado y moldear armas únicas. Cada arma no solo cambia el daño o la velocidad, sino que altera por completo la forma de jugar.
Tenemos varias categorias de armas disponibles que podemos ir desbloqueando —espadas, hachas, martillos, lanzas y muchas más—, pero dentro de cada una existen variaciones que modifican el alcance, el peso, la velocidad y el combate en sí mismo. A medida que vamos usando nuestras armas, estas se irán desgastando, lo que requerirá estar reparándolas constantemente. Eso sí, cuidado, ya que cada vez que reparemos nuestros utensilios, irán perdiendo durabilidad de forma progresiva.
A la hora de moldear el metal, deberemos darle forma con nuestro martillo. Este proceso no es meramente estético: hacerlo mejor o peor modificará la calidad de nuestra arma. A la hora de fabricarlas, podremos invertir materiales específicos que se obtienen explorando el mundo o derrotando enemigos especiales. Las decisiones de forja son permanentes en muchos casos, lo que añade un componente estratégico.
Algunas armas tienen habilidades únicas que se desbloquean con el uso. Algunas permiten hacer un golpe cargado que rompen la guardia de los enemigos, otras generan ondas de choques, otras aplican efectos elementales y otras permiten combos que pueden alterar el ritmo del combate. La variedad es amplia y fomenta la experimentación. Eso sí, es muy frustrante estar vigilando la durabilidad de las armas, sobre todo cuando encadenamos combates y nos enfrentamos finalmente contra un jefe.



Exploración y diseño del mundo
El mundo de Blades of Fire no es completamente abierto, pero sí está diseñado con una estructura interconectada que recuerda a otros metroidvania del estudio. Cada región tiene caminos principales, secundarios, atajos y rutas que solo pueden explorarse con habilidades que se van desbloqueando a lo largo de la aventura.
La exploración es pausada, atmosférica y está llena de detalles ambientales que te van contando historias sin necesidad de diálogos. Los enemigos, la arquitectura y los restos que encuentras actúan como pistas visuales que te van guiando sin necesidad de marcadores intrusivos.
Eso sí, no me ha gustado la falta de recompensas a la hora de explorar, ya que he sentido que en muchísimas ocasiones me he desviado del camino principal con la esperanza de encontrar materiales raros para la forja, pero lo único que he encontrado ha sido un camino que conduce a nada.

Progresión y curva de dificultad
La progresión del personaje no se basa en el sistema habitual de subida de niveles, sino en mejorar las armas, desbloquear habilidades y aprender a dominar los combates. El jugador mejora porque entiende mejor el juego, no porque acumula estadísticas.
La dificultad es exigente, pero justa. Los enemigos comunes te pueden llegar a matar si los subestimas, y los jefes son auténticas máquinas a la hora de ejecutar patrones. Cada jefe tiene una identidad propia, con ataques que combinan fuerza, velocidad y efectos mágicos derivados del acero corruptos. Derrotarlos es una mezcla de paciencia, observación y ejecución precisa.
Igualmente, el juego incluye tres modos de dificultad para adaptarse a todo tipo de jugador. Además la nueva versión 2.0 trae el nuevo modo de dificultad «De Titanio», que complica muchísimo más la experiencia.

Versión 2.0 y lanzamiento en Steam
La nueva versión 2.0 de Blades of Fire estará disponible con su lanzamiento en Steam el próximo día 15 de mayo e incluye:
- Un nuevo modo Nueva Partida + con piezas y aspectos de arma sólo disponibles en este modo.
- Un nuevo nivel de dificultad llamado «De Titanio».
- Trasmutación de elementos.
- Modo foto.
- Modo «Renacimiento de Jefe»: un nuevo modo de juego en el que puedes volver a repetir. combates contra jefes para ganar recompensas.
- Hechizos de Adso en armas para un combate más profundo.
- Variantes de muerte, mutilaciones y animaciones de transiciones mejoradas.
- Implementación del DLSS 4.0.
- Nuevos logros.
- Reasignación de teclas.
- Añaden la posibilidad de acariciar al buey.

Apartado técnico
En PC, Blades of Fire funciona de forma notable. El motor permite una buena escalabilidad, con un buen abanico de opciones gráficas detalladas que permiten ajustar sombras, texturas, distancia de dibujado y efectos de iluminación. En mi caso, se ha mantenido medianamente estable por encima de los 60 fotogramas por segundo sin muchos problemas. Eso sí, cuando llegas a alguna zona que no has explorado, es habitual notal algún que otro tirón sin importancia.
En la Steam Deck el rendimiento es aceptable, aunque es necesario ajustar algún que otro parámetro —especialmente las texturas, los efectos volumétricos y el reescalado usando FSR3 o XeSS—. El juego se mantiene estable en torno a los 30 a 40 frames poniéndolo todo en modo rendimiento. La pantalla pequeña favorece la nitidez de las texturas, pero el granulado que se observa en pantalla es bastante incómodo y genera bastante ruido visual a la larga.
Apartado gráfico y artístico
El apartado visual es uno de los grandes puntos fuertes de Blades of Fire. MercurySteam ha creado un mundo clásico de fantasía oscura con un fuerte componente melancólico, donde cada región te cuenta un poco de su historia a través de su arquitectura, sus paisajes, su paleta de colores y sus criaturas. Las influencias son evidentes, pero Blades of Fire tiene una identidad visual bastante marcada, con castillos enormes, pantanos oscuros y templos llenos de magia.
El diseño de las criaturas es especialmente destacable. Desde los soldados del reino hasta los trolls y los esqueletos, cada enemigo tiene un aspecto único que refuerza la sensación de estar en un mundo roto por la magia. Las animaciones, aunque son bastante pesadas por el propio diseño del combate, transmiten muy bien el impacto y la fuerza de cada golpe.
La iluminación juega un papel fundamental, con contrastes muy marcados entre zonas oscuras y destellos de acero. La paleta de colores oscila entre tonos fríos y apagados en algunas zonas del mundo y colores cálidos y vibrantes en los lugares donde la magia de la forja aún resiste.
Apartado sonoro
La banda sonora ayuda a complementar perfectamente a la ambientación utilizando instrumentos metálicos, percusiones que tiran mucho de bombo para crear profundidad y melodías solemnes que refuerzan la sensación de estar en mundo decadente. Los temas de combate son intensos sin resultar demasiado estridentes, y los momentos de exploración se acompañan de piezas más orgánicas que invitan a la contemplación.
Los efectos de sonido son especialmente importantes en un juego donde el acero es el protagonista. Cada golpe, choque y cada paso sobre las superficies tienen un sonido distintivo que aporta peso y realismo al mundo. Las voces en inglés cumplen correctamente, aunque siendo MercurySteam un estudio español, podrían haberse currado la localización al castellano. Más allá de esto, el protagonismo recae más en la ambientación y en el mundo que en las interpretaciones.
Edición física de Blades of Fire
Aunque el lanzamiento en Steam es digital, Blades of Fire cuenta con ediciones físicas para PlayStation 5 y Xbox Series que incluyen caja, disco y extras para el título que incluyen dos atuendos, materiales para crear armas y una cabeza de martillo para el hisopo. Estos extras vienen incluidos por defecto en la versión en digital para Steam.

Conclusión
Blades of Fire es un proyecto ambicioso, pero profundamente personal. MercurySteam ha conseguido crear un juego de acción con identidad propia, capaz de combinar lo clásico con lo moderno. Su historia puede que no sea la más memorable, pero su mundo, su combate y su diseño compensan la carencia narrativa que tiene. Ahora, con su lanzamiento en Steam y su versión 2.0, viene para pulir muchos de los aspectos criticados en su estreno original. Eso sí, debe quedarnos claro que no es un juego para todos los públicos: su dificultad, su ritmo y su densidad pueden resultar algo pesados. Con sus virtudes y sus defectos, es un título que deja huella y que confirma que MercurySteam sigue siendo uno de los estudios más interesantes del panorama español.
Lo mejor
- Su mundo, su diseño artístico y la mitología que lo sostiene
- El combate es exigente y contundente
- El sistema de forja es bastante novedoso
Lo peor
- La historia no acaba de enganchar tanto como podría
- Algún que otro pico de dificultad puede resultar frustrante
- La exploración puede hacerse densa por la falta de indicaciones claras
Nuestra valoración de Blades of Fire








