Después de Braid y The Witness, parecía que Jonathan Blow ya había alcanzado la cúspide de su carrera como desarrollador independiente. Sin embargo, una década después, el creativo está de vuelta con Order of the Sinking Star, el videojuego más ambicioso de toda su trayectoria con bastante diferencia. Una aventura en la que tu percepción, intuición y pensamiento lateral se pondrán a prueba ante lo que quizás sea el juego de puzles más inmenso que se haya creado jamás. Una obra que demuestra cómo una mecánica tan simple como empujar una roca puede transformarse en un sistema tan complejo, o incluso más, que los que encontramos en un RPG.

Fecha de salida: 8 de octubre de 2026
Desarrolladora: Thekla, Inc.
Distribuidora: Arc Games
Plataformas disponibles: PC, Nintendo Switch 2, PlayStation 5
Textos: Español
Voces: Inglés
Plataforma analizada: PlayStation 5
Historia: Un misterio enigmático solo para los más persistentes
Al igual que en sus títulos previos, Order of the Sinking Star es un juego en el que el señor Blow y el resto de su equipo en Thekla, Inc. han construido una experiencia donde la narrativa es importante, pero se desarrolla en un segundo plano a medida que avanzamos. Nuestra protagonista es la reina Effia, quien ha sido transportada a un mundo misterioso que parece regirse por sus propias reglas: un lugar lleno de magia, criaturas fantásticas y edificaciones extrañas cuyo propósito desconocemos.
Este lugar, al que el juego se refiere como «Supramundo», se divide en cuatro zonas que deberemos explorar con el objetivo de escapar, descubrir por qué estamos ahí y desentrañar el secreto que esconde este sitio mediante desafíos en forma de puzles. A pesar de que el misterio resulta muy interesante, lo cierto es que no tenemos que prestarle demasiada atención y podemos ignorarlo por completo para concentrarnos exclusivamente en el apartado jugable.
Conociendo al autor, la narrativa esconde cierto subtexto y trasfondo que resultará de lo más interesante para quienes quieran desentrañar todas las capas de su historia. De hecho, el propio juego nos anima a llegar hasta el endgame. Sin embargo, la verdad es que la narrativa no recibe demasiada importancia, ya que el protagonismo absoluto recae en los puzles.

Esto puede resultar negativo para algunos jugadores, pues no hay ningún otro aliciente que nos invite a resolver todos los acertijos más allá de la satisfacción personal y de llegar a ese momento «eureka». Así que, si no os gusta pasar horas pensando cómo encontrar la solución a un solo puzle por el mero placer de resolverlo, este no es vuestro juego si buscáis una experiencia con una narrativa elaborada.
Jugabilidad: Puzles al infinito y más allá
Por el contrario, si lo que os interesa son las mecánicas y el diseño de niveles, Order of the Sinking Star ofrece una de las experiencias más impresionantes y ambiciosas que hemos tenido la oportunidad de probar. Estamos hablando de un título que cuenta con más de 1.000 puzles diseñados completamente a mano y que, según sus creadores, nos llevará al menos unas 500 horas completar en su totalidad. Es un juego en el que, a diferencia de muchos otros, se nota que sus desarrolladores han dedicado más de una década de trabajo hasta pulirlo hasta el más mínimo detalle.
Como ya hemos mencionado, el mapa cuenta con cuatro zonas orientadas según los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste. Dependiendo de cuál elijáis (aunque los desarrolladores recomiendan empezar por el norte, algo que también os sugerimos), os encontraréis con una serie de niveles diseñados en torno a una mecánica principal. Estas pueden ir desde empujar rocas y cristales hacia botones que abren puertas hasta utilizar espejos para teletransportarnos a zonas que están fuera de nuestro alcance.
Un bárbaro, un mago y una ladrona entran en una habitación
Cada zona cuenta con sus propios personajes, que poseen habilidades específicas para ayudarnos a superar cada habitación. Entre ellos tenemos a un fortachón capaz de empujar casi cualquier cosa que se le ponga por delante; una ladrona que solo puede tirar de objetos; un hechicero que puede intercambiar su posición con cualquier objeto o enemigo que encuentre a su paso; y otros personajes que os dejaremos descubrir por vuestra cuenta.
Eso sí, todos los personajes comparten varias mecánicas: pueden retroceder unos segundos o reiniciar un puzle desde cero con solo pulsar un botón. También es posible ralentizar y acelerar el tiempo mediante dos botones situados en los gatillos del mando. Por último, en ciertos mapas y en el Supramundo podremos alejar la cámara para obtener una vista general de toda la cuadrícula. Tened muy presentes estas herramientas, porque, creednos, serán clave para resolver muchos acertijos.
Con todos estos elementos sobre la mesa, Jonathan Blow demuestra una de sus grandes cualidades como desarrollador: su capacidad para llevar una mecánica tan simple como empujar una roca o teletransportarse de un lugar a otro hasta límites insospechados. Toda una cátedra de cómo un buen game design puede dar lugar a múltiples variaciones de un mismo bucle jugable.

Un juego que confía en ti… aunque quizás demasiado
Todos los puzles que encontramos son, en su núcleo, una variante del subgénero Sokoban, un estilo de juego en el que debemos utilizar nuestra lógica e intuición para optimizar nuestros movimientos y encontrar la solución a una habitación o un mapa dividido en cuadrículas.
La mayor virtud de Order of the Sinking Star es que su progresión y diseño de niveles son prácticamente impecables e impolutos. Con poco texto y a través de la propia jugabilidad, el juego introduce de forma muy orgánica las reglas y la lógica interna de cada puzle para, a partir de ahí, ir aumentando la dificultad de manera progresiva. Llega a tal punto que las distintas zonas y los personajes que las habitan empiezan a interconectarse entre sí, aumentando exponencialmente la cantidad de acertijos y secretos por resolver.
No os vamos a engañar: algunos puzles os harán sudar la gota gorda y es más que probable que, durante una sesión entera de juego, solo consigáis completar un par de ellos. Incluso habrá algunos que os frustrarán tanto que acabaréis buscando las guías que ya circulan por ahí con todas las soluciones. Se trata de un título que deposita toda su confianza en el jugador y en su capacidad para descifrar los retos que le plantea mediante la experimentación y mucho, mucho, pero que mucho pensamiento lateral.
Eso sí, al ser completamente a mano, nos encontramos algunos que sí se llegaron a sentir un tanto crípticos en cuanto a su resolución, a los cuales sí que les hubiera venido mejor una explicación solo un poco más precisa.


Apartado técnico
El rendimiento de Order of the Sinking Star en PlayStation 5 fue nada menos que excelente, con una tasa de fotogramas estable, y no experimentamos ningún tipo de error, bug o glitch que tengamos que reportar, algo que nos impresiona viendo cómo los puzles se empiezan a complejizar, en especial en niveles más avanzados.
Es un título que, en su estado actual, está completamente pulido y cuidado, casi a un nivel que se siente artesanal. A su vez, es un juego que no requiere mucho almacenamiento en la consola, por lo que fácilmente puedes tenerlo instalado junto a otros juegos más pesados y volver a él en cualquier momento cuando necesites un descanso o quieras darle a tu cabeza un poco de ejercicio con sus desafíos mentales. Asimismo, vale la pena mencionar que cuenta con el verificado de Steam Deck, por lo que experimentar de manera portátil tanto esta como su versión de Nintendo Switch nos parece un gran lujo.
Apartado gráfico y artístico
Sin ánimo de ser crueles, tenemos que decir que tanto sus gráficos como su estilo artístico son simplemente cumplidores y funcionales. No nos malinterpretéis: está lejos de ser un juego al que podamos catalogar como feo o de «aspecto barato», pero, si lo comparamos con trabajos previos de su autor (especialmente Braid), lo cierto es que no es un título que entre por los ojos. Como ya hemos mencionado, su principal atractivo recae en la jugabilidad.
Eso sí, nos agrada mucho su estética, que recuerda a la de un libro de fantasía. Además, el contraste entre los colores de los escenarios, los objetos y los personajes facilita enormemente la lectura visual, algo fundamental para resolver sus puzles.

Apartado sonoro
Lo mismo puede decirse del apartado sonoro. La música tiene un carácter ambiental y relajado y, en ciertos momentos, incluso es diegética. A veces apenas nos percatamos de su presencia, algo que resulta muy positivo en este juego. Su objetivo no es que tarareemos sus melodías ni que sigamos su ritmo con los pies, sino ayudarnos a entrar en un estado de calma que permita a nuestra mente concentrarse en el problema que tenemos delante.
Los efectos de sonido también cumplen su función a la hora de comunicar información, ya sea al alcanzar un punto de control o al resolver uno de los puzles. En definitiva, se limitan a acompañar la experiencia sin buscar un protagonismo innecesario.
En cuanto a las actuaciones de voz, algunos personajes presentan interpretaciones algo sosas, con poca intención o que transmiten cierta falta de entusiasmo. No obstante, los desarrolladores han comentado que buscarán solucionar estos problemas mediante futuras actualizaciones.
Conclusión
Lo vamos a decir sin más: si no fuera por lo competitivo que está siendo este año y por el absoluto megatón que será GTA VI en su lanzamiento, Order of the Sinking Star sería uno de los candidatos más serios al Juego del Año. La profundidad de sus puzles, que se expanden hasta límites que parecen infinitos; su excepcional diseño de niveles, que nos proporciona todas las herramientas necesarias para encontrar las soluciones; y su magistral manera de guiar al jugador y hacerle progresar de forma lógica y satisfactoria convierten esta aventura en una experiencia prácticamente redonda y sin fallos notorios.
Sus únicos «pecados» son algunos puzles especialmente difíciles de comprender, un apartado gráfico y sonoro poco atractivo para el público general y su pertenencia a un género muy de nicho, factores que dificultarán que acapare los grandes titulares de la prensa especializada en videojuegos. Sin embargo, para nosotros, Order of the Sinking Star representa la excelencia y la creatividad de su desarrollador, además de llevar al límite algunas de las mayores virtudes del medio.
Lo mejor
- Más de 1.000 puzles diseñados a mano, con una enorme profundidad, variedad y contenido
- Diseño de niveles excepcional, con una progresión lógica y satisfactoria
- Mecánicas que evolucionan y se interconectan hasta alcanzar una complejidad extraordinaria
- Gran confianza en el jugador, que fomenta la experimentación, la intuición y el pensamiento lateral
Lo peor
- Unos cuantos puzles extremadamente crípticos de descifrar, a los que les habría venido bien tener una mejor explicación de sus mécanicas
- Actuaciones de voz poco destacadas
Nuestra valoración de Order of the Sinking Star



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