Shroom and Gloom aterriza en nuestros ordenadores en Early Access como ese primo raro que llega a la cena de Navidad con una baraja de cartas, una linterna y unos champiñones bastantes sospechosos. Y, oye, aunque parezca mentira, funciona. Su mezcla de exploración en primera persona, combates tácticos con cartas y construcción de mazos recuerda inevitablemente a otros éxitos de Devolver como Inscryption, pero con un toque más cavernoso, húmedo y, por supuesto, fúngico. Es un roguelike que ya apuntaba maneras cuando fue mostrado en la party jam en la que participó, y desde entonces no ha dejado de añadir contenido y de crecer como… bueno, como un hongo.

Fecha de salida: 10 de septiembre de 2026
Desarrolladora: Team Lazerbeam
Distribuidora: Devolver Digital
Plataformas disponibles: PC
Textos: Inglés
Voces: –
Plataforma analizada: PC (Steam)
Historia: un futuro postapocalíptico lleno de esporas
Shroom and Gloom te sumerge de lleno en un submundo repleto de criaturas, instalaciones abandonadas y personajes que parecen haber pasado demasiado tiempo respirando esporas. La narrativa, aunque no te la expliquen de forma directa, te empuja a lo más profundo de un mundo postapocalíptico donde los seres humanos han desaparecido, la tecnología ha mutado y ha conseguido hacerse una sola con la naturaleza. Nuestra misión será avanzar por las oscuras y húmedas cavernas para descubrir qué ha sucedido con la humanidad, siempre balanceándose entre lo humorístico y lo inquietante.
No es una historia profunda ni pretende que estés continuamente preguntándote qué ha pasado en las instalaciones o por qué todos parecen tan cómodos rodeados de hongos gigantes. Aun así, aporta pequeñas dosis de contexto y mucha personalidad.

Jugabilidad: cartas, exploración y mucha estrategia
Aquí es donde Shroom and Gloom saca pecho, se ajusta la mochila y te dice: «prepárate, que se vienen curvas». La jugabilidad es la parte donde este título reluce más, y se nota que es donde más cariño le han puesto.
Exploración y combate: las dos caras de la moneda
La exploración en primera persona nos lleva por salas, pasillos y bifurcaciones donde obtendremos recursos, encontraremos enemigos, viviremos eventos y eligiremos las rutas por las que pasar. Cada decisión que tomemos podrá cambiar el transcurso de la partida. Para avanzar, tendremos que usar el sistema de mazos que, si bien es sencillo de entender, es difícil de dominar, y está lleno de cientos de posibilidades.
Durante la partida tendremos dos mazos disponibles: el mazo de exploración y el mazo de combate. Mientras recorremos los túneles, usaremos la baraja de exploración para revelar nuevos objetos que mejoren o amplíen nuestro arsenal de cartas. Cuando aparezcan enemigos, este mazo desaparecerá y tendremos que hacer uso de nuestras armas. Ahí es donde tocará decidir qué funciona, qué elminar y qué potencia. Es como hacer limpieza en casa, pero con más monstruos y con menos ropa sucia.

Zonas de descanso y de combate: el yin y el yang del roguelike
A lo largo del mapa de las profundidades, encontraremos zonas de descanso y zonas de combate de forma alterna. En las zonas de descanso podremos mejorar nuestras cartas, curarnos, obtener nuevas habilidades, escarbar, revelar o cavar para encontrar nuevas armas, encender antorchas u hogueras e incluso hablar con algún que otro NPC que parece saber demasiado sobre los hongos.


Al abandonar estas zonas, volveremos a explorar los túneles para llegar a las zonas de combate. Los enemigos tienen patrones muy claros, pero las cartas y sinergias que llevemos en nuestro mazo nos permitirá enfrentarlos de maneras muy distintas. Los combates iniciales son un paseo; otros nos harán sudar de lo lindo y, finalmente, al final de cada zona, tendremos que enfrentarnos a un jefe final que nos explicará por qué no debimos haber mejorado esa carta o por qué deberíamos haber pillado otra que ignoramos.



El combate: golpea, tortura y extermina bichos hongo
El sistema de combate es sencillo: tenemos vida y energía. Durante cada turno, tenemos una energia determinada y una mano de cartas que podemos utilizar. Una vez nos quedamos sin energía, pasaremos turno y nuestros enemigos nos atacarán. Una vez pasemos turno, recuperaremos nuestra energía. Si nuestra vida llega a cero, moriremos y tendremos que volver a comenzar.
Los enemigos que aparecen frente a ti —con cara de pocos amigos— tienen un bocadillo donde podemos ver sus intenciones. Con nuestras cartas podremos atacar, usar habilidades especiales, meter efectos de estado o incluso alimentar a nuestra rata mascota. El juego te anima a experimentar, a descubrir combos absurdamente buenos o crear mazos que se autodestruyen. En fin, cosas que pasan, supongo.




Las sinergias: el arte de combinar cartas
Las sinergias son uno de los puntos más celebrados de este título. El juego permite combinar efectos de formas muy creativas: cartas que potencian a otras, efectos que se acumulan, mecánicas de robo y descarte, cartas que escalan exponencialmente… Es un sistema muy bien diseñado que recompensa la experimentación y que puede convertir una partida mediocre en una máquina imparable.

Tres zonas, tres maneras de meterte en líos
Shroom and Gloom dispone de tres modos de juego, cada uno con su propia personalidad. La partida original es la más completa, con tres personajes distintos que permiten experimentar diferentes estilos.
El segundo reduce el elenco de personajes jugables a dos y nos permite explorar The Facility, cambiando la estructura de las zonas, apostando por una zona menos cavernosa y mucho más tecnológica, con nuevas sinergias y habilidades, ofreciendo una vuelta de tuerca a la experiencia original.
Por su parte, la tercera zona sigue aún en construcción, pero seguro que el equipo de Team Lazerbeam nos tiene preparada una buena sorpresa.

Cada personaje tiene su propio estilo. Sin entrar mucho en spoilers —ya que los personajes se obtienen al derrotar algunos jefes—, el personaje inicial apuesta por obtener curas al matar enemigos, mientras que en el de The Falicity tienes que ir ‘limpiando’ cartas para añadir potenciadores a otras, y en obtener energía para poder usarlas. La variedad es amplia, y se nota que cada run puede ser radicalmente distinta según el personaje al que elijas.



Apartado técnico
A nivel técnico, Shroom and Gloom funciona mejor de lo que cabría esperar. El rendimiento es estable, los tiempos de carga son rápidos y no hay caída de fotogramas en ningún momento. La iluminación y las partículas están bien optimizadas, y la transición entre la exploración y el combate es fluida.
Eso sí, hay margen de mejora: algunas animaciones podrían estar algo más pulidas, algunos efectos se sienten muy básicos y la interfaz falla en ciertos menús. Nada grave, pero sí que son detalles que podrían mejorar el acabado general del juego.

Apartado gráfico y artístico
El apartado artístico es uno de los elementos que más salta a la vista desde el primer segundo de juego. La estética oscura pero a la vez llena de color, las texturas rugosas y la iluminación tenue crean una atmósfera que sabe jugar muy bien entre lo psicodélico, lo tecnológico y lo orgánico. Los escenarios tienen bastante personalidad, aunque alguno que otro se repite más de la cuenta. Los personajes y las criaturas están bien diseñados, con ese toque grotesco y con personalidad que tanto nos gusta.
En cuanto a las cartas, el arte es claro y funcional, permitiendo distinguirlas a simple vista, aunque en algunas ocasiones algunas podrían diferenciarse un poquillo más las unas de las otras. Pero en general, el estilo artístico funciona y contribuye a la atmósfera del juego.



Apartado sonoro
La música es orgánica e inmersiva, y acompaña muy bien a la tensión de la exploración y la intensidad de los combates. En cuanto a los efectos de sonido, estos están bien logrados y acompañan perfectamente a las acciones: golpes, explosiones, activaciones de cartas y sonidos ambientales que te meten de lleno en la experiencia. Algunos efectos podrían ser más contundentes, eso sí, pero el audio en general cumple sin destacar en exceso.
Conclusión
Shroom and Gloom es un roguelike de cartas con una base sólida, una estética atractiva y una jugabilidad que acaba enganchando. Es cierto que aún está algo falto de contenido, pero lo que ofrece es suficiente como para disfrutar una buena cantidad de horas experimentando con los personajes, los mazos y la sinergias. Si os gustan los juegos de cartas, la estética y las propuestas con mucha personalidad, dale una oportunidad. Y si disfrutaste con otros juegos de Devolver como Inscryption, aquí encontrarás una experiencia que captura parte de su esencia, pero con un toque más húmedo, nuevo, cavernoso y, por supuesto, con muchos más champiñones.
Lo mejor
- Engancha desde el minuto uno
- Su estética y arte tienen mucha personalidad
- Está lleno de sinergias y mecánicas muy creativas
Lo peor
- A veces le falta contenido por estar en Early Access
- Algunas animaciones e interfaces están aún un poco verdes
- El equilibrio de cartas y enemigos a veces flojea
Nuestra valoración de Shroom and Gloom








