Después de una primera aventura que consiguió llevar a Marsupilami con bastante acierto al género de las plataformas, Ocellus Services vuelve a Palombia con una secuela que apuesta por más contenido y nuevas ideas jugables. Esta vez, Twister, Hope y Punch cuentan con habilidades diferentes que nos obligarán a cambiar entre ellos para superar los niveles, mientras la música adquiere un protagonismo especial gracias a un concierto maldito que amenaza con hipnotizar a todos los animales.
Marsupilami 2: Salsa Palombia mantiene la fórmula de plataformas, secretos y coleccionables, pero añade cooperativo local, el Modo Salsa y cuatro mundos completamente diferentes. Una propuesta que resulta divertida y demuestra que aunque el protagonista no tenga una gorra roja y bigote o la apariencia de un gorila, los plataformas pueden tener una gran calidad jugable. No obstante, también deja algunas dudas sobre su duración, su dificultad y el punto hasta el que consigue encontrar una identidad propia. Así que sigue con nosotros para descubrir si esta segunda aventura está a la altura de lo que prometen sus novedades.

Fecha de salida: 3 de septiembre de 2026
Desarrolladora: Ocellus Studio
Distribuidora: Microids, Meridiem
Plataformas disponibles: PC, Nintendo Switch, PlayStation 5, Xbox Series X|S
Textos: Español
Voces: –
Plataforma analizada: PlayStation 5
Historia: Cuando la música se convierte en amenaza
Hay géneros en los que la historia tiene una importancia relativa. El plataformas es, probablemente, uno de los mejores ejemplos. Marsupilami 2: Salsa Palombia no pretende cambiar esta realidad. Desde el primer momento, utiliza su argumento como una excusa sencilla. Su objetivo es ponernos a correr, saltar y recorrer las diferentes regiones de Palombia. Una extraña melodía está haciendo que los animales se comporten de una manera completamente anormal. Detrás de este caos se encuentra, una vez más, la Reina Momia. La villana ha regresado del Más Allá acompañada por sus secuaces. Esta vez pretende conquistar el mundo mediante un concierto maldito. Su música es capaz de hipnotizar a todos los animales que la escuchen. Es una premisa tan absurda como apropiada para el tono del juego: nunca busca tomarse demasiado en serio y tampoco pretende construir una aventura narrativa compleja.
Con Twister, Hope y Punch nuevamente como protagonistas, nuestro objetivo será atravesar Palombia. Tendremos que acabar con los planes de la Reina Momia mientras recorremos cuatro mundos completamente diferentes. La aventura nos lleva desde la colorida jungla hasta una ciudad mucho más urbana. Después pasaremos por unas montañas nevadas y terminaremos en el Inframundo. Así, el viaje consigue una variedad visual bastante más interesante de lo que podría parecer inicialmente. La historia simplemente sirve para conectar estos escenarios. También justifica la aparición de nuevos enemigos y situaciones. Sin embargo, tampoco necesita mucho más. Estamos ante un plataformas dirigido principalmente a un público familiar. Eso se nota en una narrativa extremadamente directa y fácil de seguir. Apenas introduce complicaciones. El verdadero interés está en descubrir qué nos espera al otro lado del siguiente nivel, no en conocer el destino de los personajes.


Jugabilidad: Tres Marsupilamis que cambian las reglas del juego
La principal evolución de Marsupilami 2: Salsa Palombia está en una idea aparentemente sencilla. Twister, Hope y Punch son realmente diferentes. En la primera entrega, los tres personajes podían resultar demasiado parecidos desde el punto de vista jugable. Aquí, Ocellus Services construye buena parte de la aventura alrededor de sus habilidades individuales. Cada Marsupilami tiene una característica que modifica la forma de afrontar los escenarios. Además, los niveles no nos permiten llevar siempre al personaje que queramos. En cada fase se nos asigna una pareja concreta.
Tenemos que aprender a alternar entre ambos en tiempo real. Twister puede realizar un dash horizontal y planear utilizando su cola como si fuera un helicóptero. Hope dispone de un salto giratorio vertical y también puede rebotar sobre determinados enemigos. Punch puede convertirse en una especie de bola saltarina. Esta transformación resulta especialmente útil para atravesar zonas con pinchos; también permite destruir determinados obstáculos. A esto se suman habilidades compartidas. Podemos correr, golpear con la cola o realizar ataques descendentes. Todo construye una base sencilla, pero suficientemente diferenciada. El cambio de personaje tiene un propósito real.
En la unión está la fuerza
Lo interesante es que el juego no utiliza estas habilidades únicamente como poderes independientes. No se activan solo cuando aparece un obstáculo concreto. Ocellus intenta integrarlas dentro del propio diseño de los niveles. Un camino puede exigirnos utilizar el desplazamiento aéreo de Twister. Así podremos salvar una distancia determinada. Unos metros después, tendremos que cambiar a Punch. Su habilidad nos permitirá atravesar una zona de pinchos. También podremos aprovechar su capacidad de rebote.
En determinados momentos, incluso podemos cambiar de personaje en mitad de una acción. Esto abre la puerta a combinar movimientos. También permite realizar secuencias más espectaculares de lo que aparenta el sistema. Cuando conseguimos dominarlo, el desplazamiento empieza a sentirse como una pequeña coreografía. Saltos, rebotes, ataques y cambios de personaje se suceden con bastante naturalidad. Esta es probablemente la idea que más personalidad aporta a Salsa Palombia. No se limita a añadir tres personajes diferentes por cuestión de variedad; consigue que conocerlos sea necesario para entender los niveles.
En las situaciones más delicadas, el movimiento puede resultar algo caótico. Esto ocurre especialmente al completar desafíos o mantener una racha perfecta. La precisión no está siempre al nivel esperado en un plataformas centrado en la habilidad. El problema resulta evidente al combinar varios movimientos rápidamente.


Un diseño de niveles que recompensa la exploración
Más allá de las habilidades de sus protagonistas, Marsupilami 2 entiende una idea importante: un buen plataformas no puede limitarse a colocar obstáculos delante del jugador. Los cuatro mundos cuentan con sus propias ambientaciones, peligros y situaciones. Dentro de cada fase encontramos caminos alternativos, zonas ocultas y coleccionables. También aparecen pequeños desafíos que nos animan a explorar más allá del recorrido principal.
La primera isla está ambientada en la jungla. Funciona como una introducción a las mecánicas. Posteriormente, la ciudad incorpora vehículos y electricidad. Las montañas nevadas ofrecen algunos de los escenarios más llamativos. El Inframundo cambia la estética y permite cerrar el viaje con una región diferenciada. No estamos ante un diseño revolucionario ni especialmente complejo; sin embargo, los niveles saben mantener el movimiento. También esconden suficientes elementos para que recorrerlos una segunda vez tenga sentido.
La cantidad de secretos explica bien la diferencia entre terminar el juego y completar todo su contenido. A lo largo de las fases podemos encontrar notas musicales, frutas y cofres. También hay paredes secretas, niveles de bonus y diferentes objetos. Todos ellos nos obligan a prestar atención, ya que algunos elementos podrían pasar desapercibidos durante una primera partida. Ciertas rutas están claramente pensadas alrededor de las habilidades de los Marsupilamis. Podemos ver un coleccionable sin saber cómo alcanzarlo para después regresar cuando entendamos qué personaje necesitamos utilizar. Esta estructura funciona especialmente bien. No nos obliga a detener constantemente la aventura para buscar cada objeto pero, al mismo tiempo, deja suficientes pistas para despertar nuestra curiosidad. El jugador que quiera avanzar simplemente puede hacerlo, y quien disfrute exprimiendo cada nivel encontrará bastantes motivos para regresar.

Modo Salsa y contenido adicional
El Modo Salsa es probablemente el añadido que mejor justifica volver a los niveles. Una vez completamos una fase tradicional, podemos regresar bajo condiciones diferentes. Tenemos que avanzar a toda velocidad, recoger frutas y mantener un combo de puntuación sin recibir daño. La idea es sencilla, pero cambia bastante la forma de recorrer escenarios conocidos. Ahora necesitamos memorizar posiciones y anticipar obstáculos. También debemos ejecutar nuestros movimientos con mucha más precisión; un error que antes solo obligaba a corregir un salto puede destruir una racha. Esto puede ocurrir en cuestión de segundos. Cuanto más avanzamos, más exigentes son estos recorridos. Aparecen más enemigos y más obstáculos, y también surgen situaciones en las que cambiar de personaje resulta fundamental.
La gran gracia del modo está en su sistema de puntuación, que no se queda únicamente en un número al final de la pantalla. La propia música acompaña nuestro rendimiento y modifica su estilo cuando aumentamos el combo. Una base inicialmente tranquila puede transformarse progresivamente, incorporando sonidos electrónicos, rock o incluso metal. Así, nuestra forma de jugar recibe una respuesta audiovisual. Es un detalle pequeño, pero está muy bien integrado, convirtiendo el ritmo en parte de la identidad del modo. Cuanto mejor jugamos, más potente resulta la música. También aumentan nuestras ganas de mantener la racha. Es probablemente el mejor ejemplo de cómo Salsa Palombia utiliza su temática musical. No funciona como una simple decoración.
Mucho más contenido post-game
Este modo también soluciona parcialmente uno de los problemas más evidentes: la duración puede resultar limitada para algunos jugadores. Si únicamente queremos superar todos los niveles, terminaremos relativamente rápido. Sin embargo, la situación cambia si somos completistas. Conseguir todas las notas exige repetir las fases, descubrir cada secreto y dominar los recorridos Salsa. Esto obliga a aprender sus pequeñas particularidades, y es que algunos desafíos pueden llegar a ser realmente exigentes. El problema aumenta al intentar mantener un combo perfecto; cualquier error de timing puede arruinar varios minutos de práctica. Todo esto no convierte el juego en una experiencia extremadamente difícil, pero sí proporciona un segundo nivel de exigencia, evitando que los jugadores experimentados sientan que todo termina demasiado pronto.
A esto hay que sumar los Dojos y los minijuegos competitivos, que funcionan como una especie de descanso respecto a la aventura principal. Podemos enfrentarnos a otro jugador mediante diferentes pruebas. Algunas se basan en la habilidad y otras se acercan a pequeños deportes o enfrentamientos arcade. Sin embargo, no son suficientes para transformar Salsa Palombia en un juego multijugador completo, aunque sí que aportan variedad y cobran especial sentido cuando tenemos a alguien más en casa. El problema vuelve a ser el mismo: son añadidos interesantes que demuestran las ambiciones de Ocellus, pero no llegan a desarrollarse hasta convertirse en un motivo principal. Funcionan mejor como acompañamiento de la aventura, no tanto como contenido independiente.
Enfrentamientos contra jefes
Los enfrentamientos contra los jefes buscan diferenciarse del resto de niveles. Para ello, aumentan la presencia de la música y ofrecen situaciones algo más espectaculares. Cada encuentro intenta tener su propia identidad, combinando plataformas con patrones de ataque. Además, incluye momentos en los que el ritmo adquiere protagonismo; los primeros enfrentamientos son los que mejor aprovechan esta idea y consiguen sorprendernos. También rompen durante unos minutos la estructura habitual; dejamos de correr, saltar y recoger objetos constantemente. Algunos cambios de cámara aportan una puesta en escena más llamativa, y lo mismo ocurre con determinadas situaciones. Estos combates destacan más que muchas fases convencionales.
El problema es que la fórmula pierde fuerza conforme avanzamos. Lo que inicialmente parece una buena forma de cerrar cada mundo termina siendo demasiado sencillo. También resulta poco exigente para quienes conocen el género. El enfrentamiento final contra la Reina Momia es el ejemplo más evidente. Debería ser el momento en el que todas nuestras habilidades se pusieran a prueba. Sin embargo, termina resultando algo descafeinado. Hay buenas ideas detrás de estos combates (algunos funcionan mejor que otros), pero aun así, faltaba un último empujón. Habría sido necesario para convertirlos en una recompensa auténtica, especialmente después de superar cada mundo.


Apartado técnico
En PlayStation 5, Marsupilami 2: Salsa Palombia ofrece una experiencia técnicamente agradable. También resulta acorde con las características de una producción de estas dimensiones, que no busca sorprender por su potencia gráfica. Utiliza una dirección artística colorida y apuesta por una puesta en escena dinámica, consiguiendo que sus escenarios tengan personalidad. La cámara tiene un papel más importante que en la primera entrega, utilizando acercamientos en determinadas situaciones. Estos recursos refuerzan persecuciones y saltos especialmente intensos. Además, ayudan cuando la acción gana velocidad. El juego no mantiene siempre el mismo encuadre lateral: aprovecha las variaciones para transmitir una mayor sensación de espectáculo. Algunos tramos resultan más llamativos gracias a ello.
También encontramos secuencias más dirigidas. En ellas, la cámara y el escenario controlan prácticamente la puesta en escena. En algunos momentos recuerdan a pequeñas secuencias de acción. Tenemos menos libertad para improvisar; sin embargo, cumplen correctamente su cometido. Rompen el ritmo habitual y permiten mostrar los escenarios desde perspectivas diferentes. La utilización de distintos planos de scroll ayuda a crear profundidad, evitando que los fondos se sientan completamente planos. El resultado no es revolucionario desde el punto de vista técnico, pero demuestra una producción más cuidada. También parece más ambiciosa de lo esperado en un plataformas de este tamaño.


Apartado gráfico y artístico
Visualmente, Marsupilami 2: Salsa Palombia entra fácilmente por los ojos. La dirección artística apuesta por colores muy vivos. También utiliza personajes expresivos y escenarios con estética de dibujos animados. Todo encaja perfectamente con la licencia. La jungla está llena de vegetación y colores tropicales, la ciudad introduce elementos urbanos y una ambientación más festiva, las montañas nevadas cambian completamente la paleta y el Inframundo aporta un último contraste visual. Esta variedad resulta especialmente importante en una aventura relativamente corta. Si los mundos compartieran una estética parecida, la repetición aparecería antes.
Sin embargo, hay una cuestión relacionada con la identidad. Marsupilami 2 bebe claramente de otros grandes plataformas. La fórmula moderna de Donkey Kong Country es especialmente evidente. Encontramos estructuras de niveles que recuerdan a esa saga. También aparecen barriles, enemigos, fases especiales y situaciones similares. Algunos recursos sonoros pueden resultar familiares. Lo mismo ocurre con determinadas ideas de diseño. Esto será evidente para quienes hayan jugado mucho al género. La influencia no invalida el resultado y la fórmula está bien ejecutada y sigue siendo divertida. Sin embargo, limita la capacidad del juego para construir una personalidad propia. En algunos momentos parece una reinterpretación simpática. No siempre sentimos que estamos descubriendo algo realmente nuevo.

Apartado sonoro
Si hay un apartado con una personalidad clara, es el musical. La temática gira alrededor de una melodía capaz de hipnotizar a los animales. El título convierte la banda sonora en uno de sus principales elementos. Cada mundo cuenta con temas adaptados a su ambientación: encontramos ritmos caribeños, rock, electrónica y sonidos funky. También aparecen composiciones más orquestales. Esta variedad evita que las fases suenen iguales y así cada región consigue una personalidad propia. Esto ocurre incluso antes de fijarnos demasiado en el apartado visual.
Lo más interesante no es solo la variedad de géneros. También destaca la forma en que la música interactúa con algunas mecánicas. El Modo Salsa es el mejor ejemplo. El tema musical cambia a medida que aumentamos nuestro combo. También evoluciona cuando jugamos mejor. La música comienza de una manera más contenida para más tarde incorporar nuevos elementos y estilos, como ocurre cuando conseguimos mantener la racha. El rendimiento del jugador recibe una respuesta sonora, la banda sonora se convierte en una parte activa de la experiencia. No es una innovación gigantesca, se trata una decisión pequeña pero muy bien integrada; demuestra que el concepto musical está realmente trabajado.
Edición física de Marsupilami 2 Salsa Palombia
Marsupilami 2: Salsa Palombia cuenta con edición física para PlayStation 5 y Nintendo Switch en España gracias a Meridiem. Es una buena noticia para quienes todavía prefieren incorporar sus juegos de plataformas a la colección física, especialmente tratándose de un título que puede pasar fácilmente desapercibido frente a los grandes lanzamientos del género. La edición cumple con lo necesario para quienes quieran disfrutar de la aventura en formato físico y supone además una oportunidad interesante para conservar una propuesta que, pese a sus limitaciones, demuestra que Marsupilami sigue teniendo bastante margen para crecer dentro del género.

Conclusión
Marsupilami 2: Salsa Palombia es un juego fácil de recomendar, así como lo es de analizar con cierta sensación de oportunidad perdida. Ocellus Services ha construido un plataformas divertido y accesible. Visualmente resulta agradable y sabe mantener un buen ritmo durante buena parte del recorrido. Sin embargo, algunas decisiones limitan su potencial. La principal mejora está en los tres protagonistas: Twister, Hope y Punch son personajes realmente diferentes. Esto soluciona una carencia clara de la primera entrega y permite construir los niveles alrededor de nuevas posibilidades. El sistema necesita algo de aprendizaje, especialmente durante la primera isla. Cuando empezamos a dominarlo, descubrimos más posibilidades de las esperadas.
No estamos ante una obra imprescindible para cualquier amante de los plataformas, pero sí es una opción recomendable para quienes busquen una aventura familiar. También resulta adecuada para quienes busquen una experiencia directa. Cuenta con suficiente contenido opcional para seguir jugando tras terminar la campaña y es un juego que sabe divertir desde el primer momento. Cuando le pedimos más, responde con algunos de sus mejores desafíos. Su mayor problema es precisamente que queremos que nos dé todavía más.

Lo mejor
- Las habilidades diferenciadas de Twister, Hope y Punch aportan una evolución real a la jugabilidad
- El cambio de personaje en tiempo real abre posibilidades interesantes durante las fases
- El Modo Salsa es un añadido muy bien planteado y aumenta considerablemente el desafío
- La banda sonora es uno de los elementos más destacados de la aventura
Lo peor
- La variedad de enemigos es mejorable
- El juego depende demasiado de las referencias de otros grandes plataformas
- Algunas de sus mejores ideas podrían haberse desarrollado mucho más
Nuestra valoración de Marsupilami 2: Salsa Palombia








